marzo 05, 2012

Ask them, Mr. Biden

Víctor Beltri (@vbeltri)
Analista político
contacto@victorbeltri.com
Excélsior

Es una práctica común entre los cuerpos diplomáticos la preparación de “temas de conversación” con vista a las reuniones entre funcionarios y personalidades. Es perfectamente lógico: las visitas suelen ser tan cortas que el tiempo debe aprovecharse de la mejor manera, y enfocarse en los asuntos más relevantes para la relación, sea bilateral o multilateral.

Así, lo más seguro es que los diplomáticos norteamericanos hayan preparado con anticipación —y a consciencia— los temas a tratar en la reunión que Joe Biden sostendrá el día de hoy con nuestros precandidatos presidenciales, López Obrador, Peña Nieto y Vázquez Mota. Es, sin embargo, interesante pensar en que algún tema se les haya escapado, y hacer una sugerencia: pregúnteles. Ask them, Mr. Biden.

Pregunte, primero que nada, si están conscientes de la necesidad de garantizar la gobernabilidad, tanto en el periodo de las campañas como en el inmediatamente posterior. En un escenario como el que vivimos actualmente, en el que uno de los contendientes tiene una ventaja tan grande, la tentación de acortar esa distancia a como dé lugar es enorme. Las campañas negras, en forma de rumores, trending topics o a través de la judicialización de la política, pueden llevar a la sociedad a un estado de crispación verdaderamente peligroso. ¿Estarían dispuestos a renunciar a la guerra de lodo, por la estabilidad del país?

Pregunte, por favor, si se comprometen a respetar el resultado de la elección, sobre todo si no les es favorable. La incertidumbre crea nerviosismo en la población; el encono entre los seguidores de unos y otros se incrementa; la confianza en la economía puede perderse en un instante. En el juego de la democracia no hay ni ganadores ni perdedores absolutos, y eso parece que no lo comprenden. Pregunte, también, si estarían dispuestos a gobernar con la oposición, si integrarían a sus programas de gobierno algunas de las políticas públicas positivas de sus contrincantes.

Pregunte qué piensan hacer para desarrollar la economía. Cómo dejar de ser dependientes del petróleo. De las remesas. Cómo crearán empleos, y darán nueva vida a los pueblos que poco a poco se quedan vacíos o en manos del crimen organizado. Pregunte cómo lograrán sortear la crisis europea, cómo transformarán a México para garantizar su viabilidad a futuro. A nosotros nos han dado respuestas campechanas y llenas de buenos deseos: por el bien de la exitosa relación comercial que mantienen ambos países es imperativo que sus propuestas sean realistas y concretas.

Pregunte cómo enfrentarán al crimen organizado, aún a pesar de la negativa de su propio gobierno para frenar la venta de armas de grueso calibre. ¿Cuál es su visión sobre el problema de las drogas, y cuál será su manera de reducir la violencia? Son dos cosas diferentes y que, hasta la fecha, hemos tratado de arreglar solamente a balazos. ¿Atacarían la cadena de suministro? ¿Las finanzas de los delincuentes? ¿Las empresas que vuelven a integrar los fondos ilícitos a la economía formal? Pregunte cómo van a devolver la tranquilidad a una sociedad que necesita volver a creer en sí misma, y que ha recibido, hasta ahora, evasivas.

Pregunte si están comprometidos con la legalidad. Si están dispuestos a aplicar la ley de manera estricta, pero con un sentido de justicia. Si están conscientes de que la única manera de fortalecer las instituciones es cumpliendo con el marco legal, sin que nadie tenga prerrogativa alguna. Porque en México parece, Mr. Biden, que burlar la ley es la norma antes que la excepción.

Pregunte también a los precandidatos si están dispuestos a ser ejemplares y exigir lo mismo de sus correligionarios. Hoy en día la política mexicana se aleja cada vez más de los ciudadanos, y parece más estar formada por grupúsculos que se reparten el botín de la administración pública, en vez de tener una voluntad genuina de servicio. La transparencia y la rendición de cuentas no son sino buenos deseos en un país en el que los asuntos espinosos se archivan por doce años y los funcionarios corruptos son premiados con nuevas posiciones. Pregunte, de una vez, cómo es posible que respalden candidaturas plurinominales de individuos al menos dudosos. Que le cuenten quién es cada uno de los futuros legisladores y el origen de la fortuna de muchos de ellos. Deslice las palabras “ligas”, “quesos”, o “dinosaurios”, a ver qué cara ponen.

Pregunte, por favor, si están dispuestos a reformar el Estado y las instituciones políticas. Si están dispuestos a terminar con el monopolio de los sindicatos que frenan el desarrollo y la educación de nuestros hijos. Si van a reformar el sistema de impartición de justicia, el sistema laboral o el impositivo. Y si le dicen que sí, pregunte de nuevo, le rogamos, por qué no lo han hecho cuando han podido.

La relación entre México y Estados Unidos pasa por un momento de cordialidad y entendimiento, gracias en buena medida a los esfuerzos de nuestra discreta pero eficaz cancillería. Tal vez le interese preguntar, también, cuál es la visión de cada uno de ellos para el futuro de las dos naciones, en términos de cooperación y de fortalecimiento mutuo. La frontera que compartimos es, al mismo tiempo, nexo y fuente de una cultura nueva y dinámica. ¿Cómo desmitificarán el supuesto peligro que lleva a sus compatriotas a levantar muros absurdos? ¿Cómo mejorarán la relación bilateral?

So, please ask them, Mr. Biden. Ojalá que le contesten: a nosotros sólo nos llenan de spots.

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