marzo 07, 2012

El enjambre neuronal

Martín Bonfil Olivera (@martinbonfil65)
mbonfil@unam.mx
La ciencia por gusto
lacienciaporgusto.blogspot.com
Milenio

Un gran enigma científico: ¿cómo es que el conjunto de cien mil millones de neuronas del cerebro humano da origen a un yo, una mente consciente?

En su magnífico libro Gödel, Escher, Bach, Douglas Hofstadter utiliza la imagen de una colonia de hormigas, la “tía Hillary”, para mostrar cómo un conjunto de elementos carentes de inteligencia, al interactuar en forma compleja, pueden dar origen a fenómenos emergentes como la mente.

Usando esa y otras ideas, el filósofo Daniel Dennett propuso en su libro La conciencia explicada su “modelo de los borradores múltiples”, que busca explicar darwinianamente cómo la conciencia surge mediante la generación de una variedad de “versiones” del relato interno mental, que compiten hasta que una versión emerge y se experimenta conscientemente.

Con los años, se ha demostrado que, en efecto, en los procesos de toma de decisiones en el cerebro hay selección entre múltiples opciones: unas neuronas activan o inhiben a otras, hasta que la población que representa una alternativa excede cierto límite y la decisión queda tomada.

Recientemente Thomas Seeley, de la Universidad Cornell, reporta en la revista Science cómo, en un enjambre de abejas que se prepara para emigrar a una nueva colmena, la decisión se toma por mecanismos muy similares a los que ocurren en un sistema nervioso.

Las abejas exploran lugares para establecerse y reportan sus resultados mediante sus famosas danzas. Usando dos panales idénticos, marcando a las abejas que exploraban cada uno, y filmando detalladamente sus danzas, Seeley descubrió que las abejas que promueven un panal como buena opción envían señales inhibitorias a las abejas que promueven el otro.

Con simulaciones en computadora, Seeley muestra cómo este complejo proceso logra que un enjambre, formado por abejas que individualmente carecen de inteligencia, tome decisiones acertadas sin caer en parálisis por incertidumbre.

Suena asombroso, pero era de esperarse que la inteligencia, en un enjambre o en un cerebro, tuviera que surgir mediante mecanismos naturales a partir de elementos no inteligentes. De otro modo tendríamos que recurrir a explicaciones milagrosas, que finalmente explican nada.

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