marzo 28, 2012

El eslabón débil

Manuel J. Jáuregui
Reforma

Ustedes, amigos, que han sufrido y superado los numerosos escollos que al viajar les han impuesto en nombre de la seguridad, seguro perciben la ironía de la situación que a continuación les relatamos.

Imaginen esto: tras ser revisados, palpados, escaneados e interrogados para determinar su nivel de riesgo a la seguridad aérea, abordan tras un largo y minucioso proceso un avión junto con otros ciento y pico de pasajeros.

Poco después de despegar sale un hombre de la CABINA de mando del avión, visiblemente agitado, descompuesto y empieza a gritar en forma irracional.

¡Es el PILOTO de la nave!

Sumamente agitado berrea que Iraq, que Irán, que hay una BOMBA a bordo de la nave y que el avión ¡SE VA A CAER!

En esto intenta el desquiciado piloto regresar de nuevo a la cabina, pero no puede, pues el COPILOTO cerró y candadeó la puerta de la CABINA de mando tras su salida para impedir el retorno de su visiblemente trastornado CAPITÁN.

Pero ¿a que no saben qué?

En ese mismo vuelo viajaban no menos de una docena de PROFESIONALES DE LA SEGURIDAD y ex POLICÍAS que se dirigían a una CONVENCIÓN... ¡de seguridad!

Toma a SEIS DE ELLOS poder subyugar al demencial piloto a quien tumban y amarran con cintos mientras el copiloto declara una emergencia y ATERRIZA la nave en el aeropuerto más cercano.

Posteriormente, uno de los héroes de la emergencia declara que no tenía la menor duda que la intención del trastornado piloto era darse en toda su máuser con todo avión y pasajeros.

El drama acaba con los pasajeros sanos y salvos en tierra y el que fuera piloto de la nave en camisa de fuerza, sedado, en detención psiquiátrica.

Esto, valorados amigos, no es invento, ni cuento, ni hipérbole ilustrativa: ¡ESTO ACONTECIÓ AYER en un vuelo de Nueva York a Las Vegas a bordo de una aeronave de JetBlue!

Y se los platicamos para ilustrar el punto siguiente: cualquier cadena es sólo tan fuerte como el eslabón más débil que la integra.

En este caso, ninguna "medida de seguridad" aplicada como norma tuvo relevancia alguna para la situación surgida, pues el peligro resultó provenir de OTRA instancia completamente inesperada.

El sentido común y los rápidos reflejos del copiloto resultaron un factor definitivo para evitar una calamidad, eso y la "coincidencia" de que entre el pasaje se encontrara gente acostumbrada a dominar físicamente cualquier amenaza.

Quiere esto decir, amigos, que las medidas de seguridad -por más fregonas que aparenten ser- pueden prevenir una parte del riesgo, ¡MAS NO TODO!

¿Cómo pronosticar en qué momento se va a DESTORNILLAR mentalmente una persona con ese tipo de responsabilidad?

Pocas profesiones pasan por procesos tan rigurosos de selección como la de piloto comercial de aerolínea: exámenes médicos, psicométricos, entrenamientos semestrales, adiestramientos, instrucción, emergencias, trabajo extenuante en el simulador, miles de horas de vuelo de experiencia, ¡y ya ven!

El mismo encargado de conducir el vuelo a puerto seguro sufrió un tronido de fusible neuronal ¡y ya quería empinar la nave llevándose de encuentro a cientos de inocentes!

¡Cosas veredes, Mío Cid!

Desde el inicio les pedimos, amables lectores, que imaginaran la situación descrita: ahora les suplicamos continuar con este vuelo de la imaginación suponiendo que la nave de JetBlue es México y Las Vegas es el destino de prosperidad, equidad y justicia que todos anhelamos que alcance nuestra nave de Estado.

¿Qué medida de seguridad, qué "blindaje" económico, qué prevención podemos tomar que valga si a quien le encomendamos la nave le brota una fuga de hidráulico en el cerebro?

¡Seguro nos vamos todos a pique!

Ahora que no sean mal pensados, no nos referimos a la salud mental de ningún candidato en específico, sólo pretendemos conminarlos a meditar sobre la enorme responsabilidad que pesará sobre quien tome los destinos del MéxicoBlue a partir del 2012.

Y, por lo mismo, tener muy presentes que contar con una BITÁCORA de vuelo extensa, con un récord de seguridad medible, que haya demostrado SERENIDAD y capacidad en las emergencias, debe ser considerado una opción menos riesgosa como capitán de la nave, que un improvisado, inexperto, incapaz o improbado.

Riesgo siempre habrá, lo único que quizás podremos lograr en julio del 2012 es minimizarlo dentro de lo humanamente posible.

¡Está de pensarse muy, pero muy bien!

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