marzo 09, 2012

Pobre Siria, tan seca de petróleo

Fran Ruiz (@perea_fran)
fran@cronica.com.mx
La aldea global
La Crónica de Hoy

Siria muere lentamente ante nuestras narices, que sólo reaccionan cuando huelen a petróleo. Somos adictos al crudo y la cruda realidad es que en Siria no hay. Había en Libia, por eso el mundo se alió contra Gadafi cuando decidió que el oro negro estaría mejor asegurado con los rebeldes que se levantaron contra su nefasto régimen, tan nefasto, por cierto, como el de Bachar al Asad; pero él, insisto, no tiene petróleo. No hay prisa, la martirizada población siria debe seguir aguantando, por lo menos hasta que pasen las elecciones de noviembre en Estados Unidos.

Recuerdo cuando me tocó escribir sobre la matanza de Srebrenica, en Bosnia (donde, por cierto, tampoco hay petróleo): el 12 de julio de 1999 las tropas serbo-bosnias masacraron a ocho mil bosnios musulmanes ante la pasividad de los “cascos azules” holandeses, allí desplazados para “proteger” a la población civil. El Consejo de Seguridad de la ONU, bajo la amenaza de veto de Rusia y China (como ahora hacen con Siria), se limitó a condenar la masacre y a exigir mediante una nota diplomática la retirada de las tropas serbobosnias. Eso fue todo.

Tuvo que ser la prensa la que sonrojó a los líderes internacionales e indignó al mundo, con fotografías de cadáveres apilados en un claro caso de genocidio y “limpieza étnica”, no vistos desde los campos nazis de exterminio. Fue entonces cuando despertó el entonces presidente Bill Clinton y preparó a sus aliados de la OTAN para bombardear posiciones militares serbobosnias. La masacre del mercado de Sarajevo, pocas semanas después de lo ocurrido en Srebrenica, fue el inicio de la Operación Fuerza Deliberada, que acabó en cuatro meses forzando un acuerdo de paz entre los dos bandos enemigos y la posterior persecución de los criminales de guerra por La Haya.

Dicho esto la pregunta es obvia: ¿Cuánta gente tiene que ser masacrada en Siria para que la OTAN reaccione, ya que todos sabemos que Rusia no va a mover un dedo por frenar la carnicería que está cometiendo su aliado Bachar al Asad? ¿Cuántas Srebrenicas serán necesarias? Reformulo la pregunta ¿cuánto vale la vida de un sirio? Ya se acercan a los ocho mil muertos desde que comenzó la represión contra la “primavera árabe” siria. ¿Otros ocho mil más?

Mañana aterriza en Siria el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, y llega con una advertencia: cualquier cosa, menos la intervención armada. Su misión es sentar a ambos bandos a negociar la paz. Y yo me pregunto: ¿Qué paz se puede negociar con alguien que bombardea a su pueblo, que ejecuta a familias enteras en juicios sumarísimos o que incluso tortura en los hospitales a los rebeldes heridos?

Por si no se acuerda Annan de lo que ocurrió en la ciudad siria de Hama, hace justo tres décadas, le refrescaré la memoria. La minoría suní se levantó (como ahora) en armas contra el régimen autoritario de Hafez el Asad, quien decidió cortar por lo sano arrasando la ciudad y matando a entre 20 mil y 40 mil de sus habitantes. Hafez el Asad —debería saber, el ex secretario de la ONU— es el padre de Bachar al Asad, de quien no sólo heredó todo el poder sino su instinto sanguinario.

La ONU entonces miró hacia otro lado, lo mismo que está haciendo ahora. Y es que, en estos 30 años Siria no ha encontrado ninguna bolsa de petróleo por el que valga la pena socorrerla como se hizo con Libia.

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