marzo 12, 2012

"Warning…"

José Antonio Álvarez Lima
alvalima@yahoo.com
Heterodoxia
Milenio

Atacar al mensajero, sin atender el mensaje.

Nuevamente ocurre, ante la advertencia de Steven Mc Graw, jefe del Departamento de Seguridad Pública de Texas, para que los turistas de esa entidad no viajen a México porque: “No hay garantías de que la violencia relacionada con las drogas no alcanzará a personas inocentes”.

La reacción lógica y madura ante esta denuncia debería consistir en realizar un análisis sereno de ella y dar una respuesta prudente y fundada para reducir el daño causado.

No ha sido así. Tanto las autoridades federales como los gobernadores han reaccionado con histeria y torpeza acusando, sin pruebas, a Mc Graw de obedecer intereses políticos y económicos ocultos.

No se han presentado, hasta hoy, razonamientos que muestren datos duros o testimonios favorables que desmientan las supuestas exageraciones texanas, ni tampoco se han anunciado campañas para aclarar el panorama y buscar recuperar la confianza.

Un asunto tan delicado, que se debe abordar con tacto y talento, se trata como si fuera una disputa entre luchadores loderos.

Que la seguridad se ha deteriorado en todo el país es un hecho innegable. Que el deterioro no es de la misma magnitud en la Riviera Maya, Los Cabos o Puerto Vallarta que en Monterrey, Cuernavaca o Pátzcuaro es evidente. Que la gran mayoría de los norteamericanos que visita México regresan felices a Texas o Minnessota también. Así como que los precios para pasar unos días de fiesta en México son muy competitivos.

Entonces, ¿por qué no existe en la Secretaría de Turismo, en el Consejo de Promoción Turística o en la Conago un grupo de profesionales que, en todo momento, tengan listos razonamientos y piezas de comunicación de la más alta calidad, para responder satisfactoriamente a los previsibles warnings que, ya sabemos, se emitirán de tanto en tanto en Norteamérica o Europa.

El caso de Quintana Roo es patético. Su economía depende absolutamente del ingreso turístico y, por tanto, debería tener los más altos niveles de profesionalismo para atender y dar seguridad a los visitantes. No es así. Tanto los ciudadanos como los turistas que ahí viven están en riesgo por la pésima calidad de la seguridad pública. Los escándalos provocados por ex gobernadores y alcaldes con supuestos o reales vínculos con el narco son públicos. Los casos de policías asociados con la delincuencia son innumerables. Muy pocos están certificados. Las fallas de la procuraduría del estado son legendarias. La violencia dentro de la cárcel de Cancún es frecuente. La corrupción está generalizada. Y ahora la cereza del pastel: Greg Sánchez y El Niño Verde amenazan con ser los próximos senadores quintanarroenses. ¿Qué tal?

Uno de los aciertos del antiguo régimen fue que la Federación se encargó directamente de la fuerza pública en el norte turístico de Quintana Roo. Por eso se lograron, hasta hace 10 años, altos estándares de tranquilidad que garantizaron el ingreso de miles de millones de dólares para el país.

Ante la amenaza de la violencia y los warnings, ¿no podría la Federación volver a ocuparse de la seguridad de Quintana Roo, antes de que sea demasiado tarde?

Los narcobloqueos y balaceras en Guadalajara acaban de prender otro foco rojo, ahora en el Consulado Americano de esa ciudad.

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