abril 24, 2012

Drogas: ¿llegaremos tarde?

Eduardo R. Huchim (@EduardoRHuchim)
omnia08@gmail.com
Reforma

La Sexta Cumbre de las Américas ha puesto el acento en los problemas que un cuestionable prohibicionismo ha causado en torno al consumo y comercio de drogas. Los presidentes de Colombia, Guatemala y Costa Rica, Juan Manuel Santos, Otto Pérez Molina y Laura Chinchilla, respectivamente, han tenido el acierto de plantear en diversos foros la necesidad de revisar las políticas prohibicionistas. En palabras de Santos, es preciso "iniciar una discusión y un análisis sobre este tema, sin prejuicios y sin dogmas".

Un debate de ese tipo incluye, naturalmente, la despenalización o regulación de la producción, transporte y comercio de las drogas, comenzando por la mariguana. La regulación implicaría una reorientación del gasto gubernamental en este rubro, para privilegiar la prevención y la rehabilitación, pues nadie pretende promover el consumo y la adicción.

El tema es polémico y puede analizarse desde ángulos diversos, pero hay un hecho incontrovertible: los daños que causan las drogas no son comparables a los que originan los fallidos intentos por evitar violentamente su producción y comercialización. Ni en el principal consumidor, Estados Unidos, ni en ningún otro país, el consumo de drogas ha producido más de 50 mil muertos en menos de seis años, como sí ha ocurrido en México por la violencia derivada de la "guerra" antidrogas. La sangre, el luto y el dolor ahí están, lo mismo que las viudas y los huérfanos, independientemente de que los muertos sean sicarios, militares o policías.

La desestabilización sociopolítica de regiones enteras, con frecuentes violaciones a los derechos humanos, es inocultable. También lo es el control que de amplios territorios nacionales posee la delincuencia organizada, con estructuras que replican las áreas fiscales y de seguridad del gobierno. Y casi nadie duda de la presencia de su dinero en ámbitos como el inmobiliario, el bursátil y el financiero. Hay que creerle a Edgardo Buscaglia cuando dice que la mayor parte de los rubros económicos formales de México tienen, en algún grado, inversiones del narco y que éste controla a miles de municipios mexicanos con la metálica y terrible disyuntiva de la plata o el plomo.

En un entorno como éste, resulta irracional una lucha como la que actualmente libra el gobierno de Felipe Calderón. Cito un dato que acredita la irracionalidad: estudios médicos muy serios, como lo afirmaron recientemente los expresidentes Cardoso, Zedillo y Gaviria, prueban que la mariguana es menos nociva que el tabaco, pero a nadie se le ocurriría penalizar este último producto.

Los opositores a la regulación suelen argumentar que el problema delincuencial no se limita en México al narcotráfico. Esto es cierto, la delincuencia se ha diversificado y hoy incluye una veintena de delitos, pero la actual política gubernamental también ha fracasado ahí. Estas cifras lo acreditan: en este sexenio, el gobierno federal ha destinado, en total, 95 mil 991 millones de pesos a cinco fondos diseñados para combatir la delincuencia en estados y municipios, no obstante lo cual y según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el robo con violencia pasó de 161 mil en 2007 a 243 mil en 2011 (51% más); el secuestro, de 438 a 1,322 (201%), y el homicidio doloso, de 10 mil a 22 mil (116%) (Reforma, 05/02/12).

Ante el fracaso de las políticas antinarco, que no es exclusivo de México, varios países están mirando a la regulación para sustituir a la prohibición. Incluso en el país campeón del prohibicionismo, Estados Unidos, 16 estados y la capital, Washington, permiten el uso terapéutico de la mariguana (Notimex, 26/02/12).

La mirada internacional está cambiando de rumbo, pero la mexicana no, al menos no la gubernamental. ¿También en este asunto llegaremos tarde, aunque esta demora siga costando miles de vidas?

OMNIA

Como era de esperarse, Enrique Peña Nieto decidió no ir al debate convocado por Carmen Aristegui, y como era de esperarse, causó una tormenta en Twitter. Del hashtag PeñaNietoNoDebate proceden estos tweets: Pues no sabremos si @EPN es mentiroso, pero miedoso sí es (varios); No encontraron la manera de meter teleprompter y chícharo en el estudio de @noticiasmvs (@pedrobernatl); no piensa, no razona, no lee, no escucha... en resumen el cerebro sólo le sirve para rellenar el copete (@SarcasmOn1). Y también: Cómo da vueltas la vida, quienes defendieron a AMLO por no ir al debate en 2006 ahora reclaman a EPN (@MauGG).

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