abril 16, 2012

A la deriva

Jesús Silva-Herzog Márquez (@jshm00)
Reforma

¿Cuándo se extravió el PAN? ¿Cuándo perdió el mapa y la ruta? No es claro en qué momento dejó de saber lo que representaba, cuándo dejó de tener claro su proyecto. El caso es que, a 12 años de ocupar la Presidencia, el PAN no tiene idea de dónde está ni qué quiere. Ha dejado de entender a sus adversarios y no tiene claridad de lo que le propone a los electores. Un partido a la deriva.

La tarea diaria de la candidata del PAN es explicar el error de la jornada previa. Los tropiezos cotidianos no son simples errorcillos logísticos, signos de una campaña descoordinada, torpezas de su equipo inmediato. El desliz diario retrata una candidatura que no pudo despegar pero también a un partido desorientado. Si no sabemos qué mensaje quiere proyectar Josefina Vázquez Mota es porque representa a un partido atolondrado. El PAN vive una profunda crisis de identidad producto de dos sexenios frustrantes y el extravío de sus principios elementales. En Josefina Vázquez Mota, el PAN encontró a la candidata que exhibe y que magnifica esa crisis. El PAN de Vázquez Mota es un partido sin claridad y sin ambición, sin voluntad, sin apetito. Confusión e inercia, los dos motores de la campaña del PAN.

Ningún partido está libre de críticas, pero puede decirse que, tanto el PRI como el PRD proyectan un mensaje claro, una imagen elemental, un discurso simple y entendible. Eso sería lo primero que podríamos pedirle a los partidos en campaña: un mensaje coherente que embone con la circunstancia. Mientras Peña Nieto insiste en presentarse como el candidato de la eficacia, López Obrador ondea la bandera del cambio auténtico e insiste en su superioridad moral. El primero sabe cumplir, el segundo es el incorruptible que traerá la verdadera transformación. Los electores podrán dejarse seducir por estos mensajes o reaccionar en su contra, pero no cabe duda de que los ciudadanos pueden captar la idea central de cada una de esas opciones. Si Peña Nieto es el cumplidor y López Obrador el cambio verdadero, ¿qué busca el PAN? ¿Qué dice Josefina Vázquez Mota? Que es diferente. ¿Diferente de quién? ¿De todos los hombres? ¿De Calderón? ¿De los dos gobiernos panistas?

Si hay estrategas dentro el PAN y al interior de la campaña presidencial, no se han decidido por el mensaje que quieren trasmitir. Cada idea es desbaratada por el mensaje inmediato. La política del consenso aparece así como la política de la indefinición o, tal vez, la política de la contradicción. La candidata del partido en el gobierno habla de su diferencia pero nadie sabe en qué consiste la novedad. ¿Se trata de la cuarta candidatura de oposición? ¿Quiere Vázquez Mota construir una campaña que contraste con la política de Calderón? El hecho es que la carta principal de su candidatura queda, de inmediato, vaciada de contenido. Hablar de diferencia pero negarle sustancia. ¿Se trata acaso del intento de enfatizar la carta de género? Podría ser. Que la carta del PAN sea mujer podría ser fogón para el entusiasmo. La candidata podría hilvanar -¿por qué no?- un discurso sobre las peculiaridades del liderazgo femenino en la circunstancia mexicana; sobre el cambio cultural, el salto histórico que implicaría la Presidencia de una mujer, pero de inmediato la candidata tropieza con los más vulgares tópicos del machismo: "tendré muchos pantalones," nos advierte. Uso falda pero gobernaré como hombre, parece decir. El ser diferente de la campaña de Vázquez Mota es nada.

Vázquez Mota ganó cómodamente la candidatura del PAN pero no asumió el liderazgo del PAN ni ha tomado el control de su propio equipo. Si una campaña electoral es, en primer lugar, una prueba de liderazgo, Josefina Vázquez Mota la está reprobando aparatosamente. No ha logrado definir la agenda de la contienda, no ha formado un grupo compacto y eficaz, no ha hecho sentir su voz. Lo más grave, a mi juicio, es que estas semanas han demostrado que Vázquez Mota no tiene los reflejos en su sitio. Ante la catástrofe de su campaña no acierta a dar el golpe de autoridad que requiere sino que acude a la fotografía de la unidad. Instinto de politburó. En lugar de reconstituir su equipo para formar un compacto grupo de colaboradores que le permitan planear inteligentemente y reaccionar con agilidad, anuncia que todo el padrón de panistas está con ella. En lugar de desprenderse de quien no funciona, cesa a un colaborador que comete el pecado de oprimir una tecla equivocada. Lo peor para la causa del PAN ya sucedió. Los constantes errores de Vázquez Mota han logrado lo improbable: ver con nuevos ojos a Peña Nieto y a su equipo. Frente a la torpeza habitual de la campaña panista, aparece un equipo priista al que no puede negársele eficacia, claridad, profesionalismo.

El PAN tuvo durante décadas la fortuna de definirse por contraste. A 12 años de haber ganado la Presidencia tenía el deber de definirse por afirmación. Josefina Vázquez Mota expresa la mudez del PAN para definir en positivo su propia identidad.

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