abril 26, 2012

Walmart se adapta… y nada más

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

El paisano desobediente e indisciplinado, desde el momento mismo en que pone un pie en el territorio libre y soberano de Estados Unidos (de América), se trasmuta en un ciudadano que respeta las leyes y que acata los reglamentos.

“Don’tmesswith Texas”, dicen los letreros en las calles del estado de la Estrella Solitaria y, como la advertencia va acompañada de una multa de mil dólares en caso de infracción pues, mira tú, ese recién llegado que en su propio país es absolutamente incapaz de no tirar basura y que ha convertido a su “México lindo y querido” en un muladar, se abstiene dócilmente de aventar las latas de refresco y las envolturas de comida chatarra por la ventanilla de su coche de ocasión.

El individuo, por más insubordinado que pretenda ser, termina adaptándose al medio ambiente y si se encuentra en un entorno de reglas de aplicación universal las adopta él mismo simplemente para poder sobrevivir sin mayores agobios. Pero, desde luego, ese “sistema”, por llamarlo de alguna manera, debe existir de manera previa e inspirar la debida obediencia a través de un catálogo de castigos justos, aplicables y, sobre todo, disuasorios en tanto que representan una quebranto directo mucho más costoso que la posible gratificación que puedas obtener cuando cometes trasgresiones.

El problema con México es que no tenemos las herramientas para aplicar siquiera las infracciones más elementales porque la corrupción se nutre, esencialmente, del ejercicio de los actos de autoridad: te sorprendí tirando basura, te dice el inspector, pero en vez de cobrarte esos mil dólares que debieran de ir a las arcas del erario, me voy a embolsar 300; tú ganas y yo gano; o mejor dicho, tú dejas de perder 700 y yo, ahí sí, hago un negocio redondo.

Y, bueno, Walmart no necesita repartir gratificaciones cuando va a edificar un supermercado en un centro comercial, digamos, en Waco, en Amarillo o en Harlingen. Pero, señoras y señores, aquí es otra cosa. Aquí tenemos otras costumbres. Y ellos también saben adaptarse.Tan sencillo como eso.

No hay comentarios.: