mayo 23, 2012

2 de julio: ¿?

Armando Román Zozaya (@aromanzozaya)
armando.roman@anahuac.mx
Investigador de la Facultad de Economía y Negocios Universidad Anáhuac
Excélsior

El 2 de julio de hace 12 años fue un día histórico para México: después de décadas de dominio del PRI, hubo alternancia en el Poder Ejecutivo federal. Sí: se trató de una jornada mágica, inolvidable. Lo que ocurrió después no fue, sin embargo, lo que a muchos nos hubiera gustado, es decir, que nuestro país comenzara un camino claro, inequívoco, hacia la democracia plena. Las razones son muchas y no pretendo explorarlas aquí; lo que busco es compartirle a usted, amigo lector, una preocupación: de seguir como vamos, el siguiente 2 de julio, es decir, el lunes que seguirá al domingo en que se llevarán a cabo las elecciones, será también histórico, pero no porque la democracia mexicana avance sino por todo lo contrario.

¿Qué va a pasar ese lunes 2 de julio de 2012? Nadie lo sabe, obviamente. No obstante, hay indicios que sugieren que la elección será impugnada por razones que no lo ameritan. Es más, me atrevo a sostenerlo: si el PRD pierde la elección, la impugnará. Por eso es que dicho partido no quiere un conteo rápido (aunque en el DF, donde seguramente ganará el perredismo, sí desea dicho conteo), por eso su candidato dice que a Peña lo quieren “imponer” los de “arriba”, por eso los perredistas se cuelgan de manifestaciones estudiantiles, por eso AMLO llama, de una vez, a “defender” el voto, etcétera.

En concreto, la impugnación por parte del PRD no tendrá más que una supuesta “base”: los mexicanos somos estúpidos y dejados; Peña, quien seguramente ganará la elección, nos habrá sido “impuesto”; su victoria no será genuina. Si no fuéramos eso, López Obrador no sólo gana sino que arrasa. Y si llegara a ganar JVM, los perredistas argumentarán algo similar, pues, a final de cuentas, según AMLO, PRI y PAN son exactamente lo mismo. Una vez hecha la impugnación, una vez lanzada la piedra, el daño a la democracia mexicana estará hecho; podría ser permanente.

¿Qué hará el PAN si su candidata, como todo lo indica, no sólo pierde la elección sino que hasta termina en tercer lugar? ¿Impugnará? ¿Si Peña gana y el PRD impugna, el PAN se sumará a la impugnación? Lo más probable es que sí. Está claro que, hasta ahora, aunque sea sólo tácitamente, el PRD y el PAN van de la mano. Vamos, ya hasta se habla de una posible declinación de parte de JVM a favor de AMLO o al revés (por supuesto, este escenario sólo sería posible si JVM declinara, pues López Obrador, siendo López Obrador, jamás declinará: sólo él puede “salvar” a México, obviamente). Pero declinación o no, está claro que el PAN y el PRD trataron de tirar a Peña en el debate y que han intentado sacar provecho de las manifestaciones estudiantiles de días recientes para atacar a EPN; no es descabellado pensar que, en caso de una victoria del PRI, el PAN y el PRD impugnarán juntos la elección.

¿Y si no gana Peña Nieto? ¿Si gana López Obrador? ¿Si ganara JVM? Una victoria de ésta garantiza una impugnación de parte del PRD y posiblemente del PRI. Los argumentos del PRD serán los de siempre mientras que el PRI podría tratar de vender la idea de una guerra “sucia” en contra de su candidato y del partido mismo. Por su parte, un triunfo de Obrador también podría resultar en impugnación, tanto por parte del PAN como del PRI. Este último seguiría con lo de la guerra “sucia” y el panismo buscaría hasta por debajo de las piedras para quitar legitimidad a la elección.

El punto es, entonces, estimado lector, que, para variar, nuestra clase política está llevando las cosas al límite y, si seguimos así, la democracia, el país mismo, se pueden desbarrancar. Todavía hay tiempo. Todavía se podría lograr un acuerdo respecto a qué hacer a partir del día 2 de julio, gane quien gane. Este acuerdo respondería a un bien superior a todos los partidos y que por supuesto que vale la pena tutelar: México. ¿Es mucho pedir que nuestros políticos dialoguen y lo construyan? ¿Es demasiada mi ingenuidad por siquiera pensar que esto es posible? Seguramente sí. A ver, pues, qué ocurre el lunes 2 de julio.

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