mayo 07, 2012

Debate: mejor de lo que se esperaba

Cecilia Soto (@ceciliasotog)
ceciliasotog@gmail.com
Analista política
Excélsior

Como nuestra referencia son debates rígidos y escuálidos, el debate de anoche resultó mejor de lo que se esperaba y nos deja con hambre de más. Es sano que haya ataques, que se estudien el récord y los argumentos de los adversarios y que los candidatos, como dice el dicho, se den “hasta con la cubeta”. Algo, poquito de esto sucedió anoche y los candidatos intentaron tímidamente probar los límites del formato mediante los cuestionamientos y la herramienta un tanto atrasada de las fotos. Pero todavía es muy pobre y no logra dar a conocer la agenda de cada uno de los candidatos. El formato que fracciona las intervenciones y les impide profundizar en los temas sustantivos cuida a los candidatos y descuida a los ciudadanos, que merecemos observar una confrontación mayor. Los tres principales candidatos decidieron hablarle a sus audiencias ya conquistadas y el formato con tramos cortos de intervenciones y réplicas amplificaba esta decisión, haciendo que las otras audiencias percibieran ajeno el discurso. Gabriel Quadri, que tenía el reto de construir una audiencia, no se dejó atrapar por ese dilema —dirigirse a su audiencia o a una mayor— y se mostró fresco y bien articulado.

En esta elección que tiene poco más de un tercio, 45% según cifras de mi amigo Federico Reyes Heroles, de electores indecisos, no haberse arriesgado a dirigirse a este electorado puede resultar en que los indecisos continuarán así o se inclinarán por la decisión de anular el voto.

Van aquí algunas de mis impresiones fotográficas del debate:

Andrés Manuel López Obrador, como Josefina Vázquez Mota, necesitaba una intervención decisiva en el debate para cambiar las encuestas. A mi juicio no lo logró. En muchos momentos no se sabía si estaba en el debate de 2006 al que no asistió pues en la práctica renegó de la prédica de la llamada república amorosa para volver al discurso simplista de la mafia en el poder y la corrupción como origen de todo: de la falta de crecimiento, del estancamiento de Pemex, del cambio climático, etcétera. Volvió también el discurso de “los malos de arriba” contra “los buenos de abajo”, insistiendo en propagar una idea ramplona del funcionamiento de la sociedad, aquella que plantea que eres pobre porque “el de arriba” es rico. Por supuesto tuvo buenos momentos, como el de la denuncia de los gastos de Enrique Peña Nieto con Televisa, pero dominó un discurso para un México que ya no es.

Josefina Vázquez Mota habla mejor cuando entra a temas específicos, cuando propone cifras y da ataques certeros a su adversario, en este caso, Enrique Peña Nieto. Los gobernadores del PRI presentan ricos ángulos para el ataque, pero ella prefirió centrarse en el propio Peña Nieto y en Coahuila, bien pero pudo haber sido más demoledora. Pero cuando se trata de dar mensajes más generales, por ejemplo, los de apertura y cierre del debate, recurre a un estilo estudiado y poco fresco, con estribillos de discurso, que no funcionan en la televisión. Con todo, me pareció que fueron más los momentos buenos y efectivos para transmitir la imagen de una mujer que domina los temas de sustancia.

Enrique Peña Nieto estuvo bien, dominó su discurso y algo de estrés y nervios no le hicieron cometer errores importantes. Sin embargo, no entiendo por qué dirigió tantas veces su batería a Andrés Manuel López Obrador. Si fue una estrategia para atraer a indecisos que orbitan hacia la izquierda, no me parece que haya sido eficiente. Tampoco entiendo la insistencia en los ataques a Josefina, a menos que encuestas internas indiquen que ella va mejor de lo dicen las encuestas que conocemos. Con la ventaja que parece tener pudo haber profundizado más en sus propuestas. Su mensaje final fue una buena aproximación a un discurso programático.

Lo mejor de todo fue la comunidad tuitera, con humor, agudeza y puntería inigualables. Lo peor: la edecán vestida para iniciar un show de danza de tubo. Quien la haya contratado y la haya dejado presentarse así, merece el despido fulminante. Y para seguir el debate nos vemos en Twitter: @ceciliasotog

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