mayo 30, 2012

El peligro de una corrida bancaria en España

Julio Serrano
Apuntes Financieros
Milenio

Después de negar que los problemas de su sistema financiero fueran muy graves, el gobierno español ha tenido que entrar al quite para evitar su colapso. Hasta ahora ha inyectado más de 40 mil millones de dólares a sus bancos, con Bankia, el cuarto más grande del país, recibiendo más de la mitad de los apoyos.

Aún así, la tempestad está lejos de calmarse. El gran peligro es que la precaria situación que vive el sistema bancario español se agudice por la falta de confianza de los ahorradores. Por desgracia, no se puede descartar incluso una corrida de pánico sobre los bancos más débiles.

El temor es justificado. Ante las constantes noticias negativas sobre el sistema financiero español, la fuga masiva de ahorro es una posibilidad real. Después de todo, es difícil entender por qué alguien va a estar dispuesto a mantener sus depósitos en un banco cuando todos los días escucha que puede quebrar. Muchos ahorradores ya han sacado su dinero de las instituciones más riesgosas para meterlos en bancos españoles percibidos como sólidos o de plano de otros países. El peligro es que su número se multiplique.

Claramente los problemas de la banca española son reales. Durante varios años de bonanza prestaron demasiado, sobre todo al sector inmobiliario. Cuando la burbuja se reventó y los precios de la vivienda cayeron, los bancos se quedaron con un colateral mucho menor al monto de sus créditos, lo cual ha generado pérdidas millonarias.

Pero ahora con la desconfianza se corre el peligro de que estos problemas se magnifiquen. Un banco que pierde ahorro porque sus clientes lo perciben como frágil, se va a debilitar, generando un círculo vicioso. No cabe duda que Bankia tenía serios problemas. Pero fue la percepción de su fragilidad lo que lo empujó al precipicio. Y fue el miedo, mejor dicho temor, de que la desconfianza en el sistema financiero español aumentara y se expandiera lo que provocó que el gobierno español rescatara a Bankia con dinero de los contribuyentes.

Vale la pena notar que los dos bancos más grandes de España, Santander y BBVA, han librado relativamente bien la crisis. Su secreto fue tener una fuerte presencia fuera de su país, principalmente en Latinoamérica incluyendo, por supuesto México. No deja de tener cierto grado de ironía, que sean las filiales mexicanas de estos bancos, vistos como salvadores cuando adquirieron instituciones nacionales tras nuestra propia crisis financiera, las que ahora estén contribuyendo a que sus casas matrices no se desmoronen.

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