mayo 18, 2012

¿Es posible la restauración?

Héctor Aguilar Camín (@aguilarcamin)
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Crece en muchos la certidumbre o la pregunta, en ambos casos la preocupación, por la posible restauración priista. Un regreso, vía la democracia, al pasado predemocrático del país.

Se oye cada vez con más insistencia que, vista la ventaja del candidato del PRI en la contienda por la Presidencia, éste puede obtener no solo el triunfo, sino una mayoría absoluta en el Congreso y el mayor poder que ningún gobierno ha tenido desde la época de los presidentes anteriores a la alternancia democrática.

La preocupación no es trivial dadas las cifras. Un grupo de gente de primera calidad analítica ha empezado a preguntarse seriamente si esta restauración es posible, en qué consistiría, cuáles serían sus rasgos básicos y cómo impedirlo o equilibrarlo al menos.

Las preguntas se ordenan en torno a algunos temas:

¿El regreso del PRI al poder con mayoría absoluta en el Congreso puede significar una restricción de las libertades de que ha gozado el país en estos años de gobiernos divididos, débiles, ineficaces, pero contenidos por contrapesos efectivos?

¿Puede haber una regresión en la libertad y la pluralidad de la prensa, sea por compra consentida o por hostigamiento impune de voces y medios independientes?

¿Podemos tener nuevamente un Congreso de levantadedos y cumpleconsignas, donde la pluralidad sea solo de sesiones donde los que se oponen a lo que quiere el gobierno hablan en contra mientras bostezan los que van a decidir?

¿Puede haber en ese Congreso una fácil adquisición o compra de los votos de oposición necesarios para constituir mayorías constitucionales que permitan cambios regresivos?

¿Por ejemplo, haciendo reformas electorales que dificulten cada vez más el triunfo de la oposición y den altas representaciones a los votos del partido en el poder?

¿Puede haber una nueva captura o sujeción de los organismos autónomos donde hoy, bien o mal, se pelea por los derechos humanos, el acceso a la información, la transparencia de las cuentas públicas, las reglas de competencia?

¿La Suprema Corte puede verse disminuida en su nuevo papel de poder autónomo, capaz de resolver con independencia querellas constitucionales y sujetar las decisiones políticas a la compleja deliberación legal requerida?

¿Puede haber una regresión en el manejo de las cuentas públicas rumbo a déficits catastróficos como los de la era final del PRI?

¿Hay el riesgo de volver a un presidencialismo sin contrapesos, sujeto nuevamente a la única medida de su conciencia o su capricho?

En suma, ¿puede darse una restauración de eso que el país creyó dejar atrás con el cambio democrático?

Muchos creen que sí y es una discusión pertinente como pocas.

No hay comentarios.: