mayo 07, 2012

Josefina, en franco ascenso; ¿a qué debate fue AMLO?

Carlos Mota
motacarlos100@gmail.com
Cubículo Estratégico
Milenio

Artillería débil anoche en el debate. Una foto de Peña con Salinas mostrada por AMLO, un artículo de The Economist, una tarjetita que supuestamente probaba compra de votos en el Edomex, una foto de Josefina en Hidalgo —que no se apreció. Resorteras. Nadie sacó la bazuca.

No obstante lo anterior, no todo lo que vimos ayer en el debate es un desperdicio. Josefina Vázquez Mota lució sólida en sus propuestas y eso puede valerle muchos votos en el público indeciso que estaba esperando un resumen completo de parte de cada candidato. Tuvo contundencia: habló de la Policía Nacional con disciplina militar, de convertir en ley la Alianza por la Calidad de la Educación; de su agenda verde, de las becas para la detección de talentos tempranos… Si el mexicano indeciso estaba escuchando, Josefina estará en ascenso después de ayer.

Lo mejor de Enrique Peña fue que desmitificó su propio perfil, sobre todo frente al círculo rojo. Las dos horas de ayer le sirvieron para echar por tierra el prejuicio de que carece de ideas, o de que no puede hilar argumentos. No será el parlamentario más notorio, pero eso no es para lo que se le estaría eligiendo. Peña no rehuyó responder a AMLO ni a Josefina, y eso podría ser apreciado por ciertos votantes. Retó a Josefina y propuso, sí, aunque sus propuestas no lucieron tan sólidas como las de Josefina. Dio datos y tuvo momentos de firmeza en sus propuestas, como cuando garantizó que no privatizaría Pemex, sino que la modernizaría.

Y AMLO, ¿en dónde fregados creía que estaba AMLO? ¿Dentro del aula, en una clase de historia del bachillerato? Qué desperdicio de su tiempo al hablar insistentemente de Santa Ana y equipararlo a Peña. No me imagino a ningún mexicano indignado por el parangón. Obsesionado con Peña, AMLO reverberó sobre sus buenas intenciones, que no propuestas de gobierno: acabar con la corrupción, ser honesto, ofrecernos su corazón. Sus teorías del complot y de la existencia de un malicioso oscuro grupo poderoso (del que no dio un solo nombre) difícilmente podrán convencer a una mayoría. AMLO sigue obstinado con abrir una caja de Pandora y mostrarnos por qué siempre ha tenido razón, pero no nos dijo cómo conducirá el país. Una pena.

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