mayo 24, 2012

La ideología en la elección

Carlos Elizondo Mayer-Serra (@carloselizondom)
elizondoms@yahoo.com.mx
Reforma

En materia económica, en esta elección, izquierda, centro y la derecha son categorías que sirven para describir la ideología de los contendientes. El programa económico de López Obrador es el de una izquierda heredera del nacionalismo revolucionario de los años setenta. No hay propuesta de privatización ni apertura. Para López Obrador la solución es tener un gobierno más fuerte, más intervencionista, con más atribuciones, pero más austero y menos corrupto. Estos últimos dos conceptos permitirían ahorrar, según él, 600 mil millones de pesos. Es un modelo voluntarista. No es necesario cambiar las instituciones para cambiar los incentivos. Todo depende de él como cabeza y líder, quien logrará que toda la burocracia sea honrada y trabajadora.

Peña Nieto se ubica en el centro. Propone apertura en sectores que hoy están cerrados, en particular el sector petrolero. No hay detalle en los cómos, pero se sabe que implicaría abrir el sector de forma radical, salvo en exploración y producción de crudo, donde la apertura se limitaría a permitir la asociación de Pemex con empresas privadas. También habla de una reforma laboral. Para un candidato del PRI, ambas son posiciones valientes. El haberlas hecho públicas le facilitará llevar a cabo las reformas correspondientes, si como todo indica ganará la Presidencia.

Peña Nieto también propone cerrar una parte de lo que hoy está abierto. Promete hacer una política industrial, la cual requiere de intervenir en el mercado, ya sea protegiendo a la industria nacional (aunque con los tratados de libre comercio se dificultaría hacerlo con los países miembros), dando privilegios fiscales o subsidios, u otorgando crédito a tasas y condiciones preferentes. Hay promesas de tener una banca de desarrollo más activa. Parece ven con envidia el caso brasileño. No parece que recuerden cómo terminaron en el pasado nuestras "generosas" bancas de desarrollo, como fueron el caso de Banrural y Financiera Azucarera, por citar dos, ni creo que estén conscientes de la burbuja en la que está la banca de desarrollo en Brasil y que tarde o temprano reventará. Hay muchos ámbitos donde sin duda falta Estado en México, pero cuáles, cómo hacerlo y cómo pagarlo es el dilema.

Josefina Vázquez Mota es la más liberal. Propone también abrir Pemex, sin dar detalles, pero menciona como su modelo a Petrobras, que en sus primeros años licitó con éxito campos petroleros al mejor postor. Es la única de los tres que pretende confrontar a esos monopolios que son los sindicatos de los trabajadores del gobierno federal. También es la que propondría una ley laboral menos restrictiva. Es, paradójicamente, la genuina heredera del programa de liberalización que inicia con la administración de Carlos Salinas, pero nunca lo diría. Salinas no es popular, ni hoy se llama a sí mismo liberal.

Bueno me corrijo. El más liberal de todos es Gabriel Quadri. Es el único candidato ciudadano, aunque fue seleccionado de dedazo por la Maestra. Puede hablar con gran libertad contra casi todos los monopolios, no el del SNTE. Su discurso liberal, que incluye propuestas en general impopulares, como subir el precio de la gasolina, está captando a un segmento del electorado que no quiere que continúen los privilegios. Al ser un discurso aún más liberal que el de Vázquez Mota le está disputando una parte de su electorado. Siendo selección de la Maestra, no deber ser casualidad.

Más allá de qué opine uno de la personalidad o del pasado de los candidatos, se puede decidir el sentido del voto a partir de la ideología de los contendientes y la de su partido. Sin embargo, ¿qué tanto podrían llevar a cabo su programa? El caso más fácil es Quadri. Su objetivo no es ganar, sino darle votos suficientes al Panal para que siga promoviendo los intereses del SNTE y de sus agremiados. López Obrador y Vázquez Mota tienen pocas posibilidades de triunfo. De ganar no tendrían mayoría en el Congreso. Para su agenda estatista, AMLO podría contar con el apoyo del PRI, finalmente de ahí viene su partido y representan los intereses de quienes ganan con un Estado fuerte que reparte recursos. Josefina sería como los dos anteriores presidentes panistas: un lento avance liberalizador, pero sin mucha fuerza para enfrentar los monopolios. Con o sin la mayoría en el Congreso, Peña tendría la posibilidad de impulsar las dos caras de su agenda, la liberalizadora y la más estatista. ¿Usted a quién prefiere de los tres?

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