mayo 16, 2012

Twitter muestra su músculo electoral

Julio Serrano
Apuntes Financieros
Milenio

Puede que la visita de Peña Nieto a la Ibero haya estado sentenciada desde un inicio a la confrontación. Pero sin Twitter no habría sido tan contenciosa y jamás habría alcanzado la difusión que ha tenido. La fuerza de las redes sociales es cada vez más evidente en la elección presidencial.

Como en muchos otros países, el uso de estos medios de comunicación para compartir opiniones, incluyendo, por supuesto, sobre temas políticos, es cada vez más frecuente entre los jóvenes. La rapidez con la que se genera información en las redes sociales y la facilidad con la que se difunde de manera masiva las hace sumamente eficientes para ejercer presión política. El incidente de la Ibero es un claro ejemplo de su poder.

Pero lo que hace a Twitter y otras redes sociales particularmente influyentes en esta elección presidencial es que están fuera del alcance de la restrictiva Ley Electoral de 2007. Esta Ley prohíbe las campañas negativas en los medios tradicionales. Pero el internet, donde viven las redes sociales, no es un medio tradicional y por lo tanto está fuera de su alcance. En el mundo cibernético, twitteros pueden ser tan críticos y tan agresivos como quieran. Es por esto que gran parte de la guerra sucia electoral se está llevando a cabo en este medio.

De por sí las campañas negativas suelen tener un impacto significativo en formar las preferencias de los electores. Pero a diferencia de la mayoría de los países, donde las campañas negativas están permitidas en todos los medios de comunicación, en México las redes sociales tienen el monopolio de la “negatividad”, lo que hace que su influencia se vuelva desproporcionada. De aquí que los cuatro candidatos cuenten con sus tropas sociales, tanto para atacar como para defenderse. Algunas de estas tropas son clandestinas, y su eficiencia varía según el candidato. Pero todos reconocen la importancia electoral de las redes sociales.

Sin embargo, quienes están marcando la pauta en este campo de batalla no son los políticos, son los jóvenes. La juventud mexicana parece haber descubierto su fuerza política, siendo Twitter y Facebook sus armas de elección. Es verdad que es todavía pequeño el número de usuarios de redes sociales en México en relación con la población en general. Pero aunque son pocos, su opinión suele tener un peso significativo a la hora de marcar la agenda política. Será interesante ver cómo irán cambiando las campañas electorales conforme las redes sociales adquieran más músculo.

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