junio 07, 2012

AMLO, la globalización y la Alianza del Pacífico

Carlos Mota
motacarlos100@gmail.com
Cubículo Estratégico
Milenio

El mundo se está integrando más. La velocidad a la que los flujos comerciales, culturales, sociales y políticos se entrelazan es cada vez mayor. México emprendió un camino de integración en la globalización que ha dado muchos frutos: empleo, exportaciones, frutos de toda naturaleza con el exterior —turismo, intercambio cultural.

Desafortunadamente son escasas las menciones que los candidatos a la Presidencia han hecho en relación con el rol que tiene que jugar México en la globalización. De todos, la postura que más llama la atención es la de Andrés Manuel López Obrador, que ha postulado la idea de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

La globalización es algo complejo, cierto, pero lo que no necesita México es desistirse de la integración con otras naciones, ni ser selectivo para favorecerla principalmente con América Latina, como sugiere la plataforma de la coalición que postula a AMLO. Todo lo contrario, México está en el mejor momento para liderar un proceso de integración global aún mayor. De hecho, el régimen cambiario de libre flotación y la fortaleza del peso mexicano dentro de las monedas más fuertes entre los mercados emergentes nos dan ventaja al respecto.

Ayer el presidente Felipe Calderón firmó lo que se conoce como “acuerdo marco de la Alianza del Pacífico”, que es un documento de principios mínimos bajo los cuales habrá más integración económica con varios países de América Latina (Chile, Colombia, Perú). Esta alianza es un contrapeso a otro bloque, el Mercosur, que está liderado por países con notorias políticas proteccionistas, como Brasil y Argentina. La inclusión de México en la alianza es un paso en la dirección correcta.

Quienes satanizan la globalización lo único que muestran es el temor de perder en la libre competencia. Losers. Allá ellos. Pero la integración no tiene reversa. No se puede ser tan ingenuo como para pretender que los beneficios del intercambio global únicamente se materialicen gracias a internet en ámbitos como lo social, lo cultural o lo turístico. No. Inexorablemente ocurrirá un mayor intercambio de bienes y servicios de toda naturaleza. Los políticos no podrán detener a la humanidad.

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