junio 06, 2012

AMLO vs. México: ¿quién es más fuerte?

Armando Román Zozaya (@aromanzozaya)
armando.roman@anahuac.mx
Investigador de la Facultad de Economía y Negocios Universidad Anáhuac
Excélsior

...bien puede ser que esté yo equivocado y que, a final de cuentas, López Obrador sea nuestro próximo presidente.

Me parece difícil que López Obrador gane la elección: si bien se ha acercado a Peña Nieto, no creo que le alcance para vencerlo. De hecho, como lo he expresado en este mismo espacio, estoy convencido de que, de confirmarse su derrota, AMLO intentará reventar, de nuevo, a las instituciones. Sin embargo, bien puede ser que esté yo equivocado y que, a final de cuentas, López Obrador sea nuestro próximo presidente.

No voy a discutir si el candidato del PRD es una persona mesiánica, sicótica y mitómana; lo es y sobra evidencia al respecto. Así, asumamos que cabe la posibilidad de que el siguiente titular del Ejecutivo tenga las características mencionadas. La pregunta relevante es, entonces, ésta: ¿si López Obrador gana la elección, el país aguantará o se quebrará? Pongámoslo así: con un individuo como AMLO en la Presidencia, ¿nuestras leyes, organizaciones públicas y privadas, así como la sociedad en general, soportarán lo que López Obrador significa?

La pregunta es pertinente porque, dado que López Obrador piensa que el problema de México es moral y que el mundo se divide en los que están con él y todos los demás (siendo éstos unos traidores y/o unos malos e inconscientes mexicanos), buscará transformar al país a favor del “bien”, de las “buenas” conciencias. Si para eso tiene que aplastar a “todos los demás”, lo intentará (sólo él tiene la razón; sólo él puede “salvarnos”). Por ejemplo, si el Congreso de la Unión no quisiese pasar alguna legislación que AMLO favoreciera, aventaría a la gente a la calle para presionar a los diputados, diría que éstos son hijos de Santa Anna y trataría que hicieran lo que él desease, fuese como fuese. Lo mismo pasaría si quien se opusiera a los designios de López Obrador fuera el Poder Judicial o los empresarios o algunas ONG o los estudiantes o algún partido político o quien sea.

Situaciones como las descritas polarizarían al país y, eventualmente, podrían reventarlo, como ocurrió en Venezuela con Chávez, quien ha hecho y deshecho incluso si eso ha implicado que rompió y “reconstruyó” los poderes Legislativo y Judicial venezolanos, dividió al ejército, etcétera. ¿Qué habría pasado en Venezuela si sus instituciones hubieran sido más fuertes que Chávez? ¿Habría sido éste exitoso y estaría en camino a gobernar hasta que se muera?

En concreto, ¿quién sería más fuerte: AMLO o México? Si la respuesta es México, López Obrador no sería un problema —ninguno de los posibles presidentes lo sería, de hecho—, pues estaría acotado tanto por los otros poderes, los gobernadores, las instituciones, los empresarios y la sociedad en general. Por supuesto que imprimiría su sello particular y cambiaría lo que esté en sus manos. Pero de ahí a que se hiciera siempre y plenamente su santa voluntad habría una enorme brecha, incluso si acusara a medio país de traición a la patria, sacara a las calles a miles de sus fanáticos y atribuyera sus eventuales derrotas políticas a una eterna conspiración. No obstante, si López Obrador resultara más fuerte que el andamiaje institucional, que la sociedad misma, sí encararíamos un problema serio; México estaría en manos de un individuo mesiánico, sicópata y mitómano.

No tengamos miedo, entonces, de AMLO, sino de nuestra endémica debilidad institucional, socioeconómica y política. De hecho, López Obrador no pone en riesgo a México; lo que genera el peligro es que vivimos en un contexto en que la legalidad nos vale, nos encanta la impunidad y no damos un comino por el prójimo. En estas circunstancias, un presidente estilo López Obrador sí sería, insisto, una dificultad… y grave. Así, ojalá que no gane López Obrador: a mi parecer, México no es, todavía, más fuerte que él y los suyos. Pero, bueno: si finalmente es presidente, espero estar totalmente equivocado; espero que México pueda más que las eventuales locuras del presidente AMLO.

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