junio 27, 2012

Campaña floja o ¿diferente?

Ernesto Canales Santos
Socio fundador del despacho Canales y Socios Abogados, S. C.
Colaborador Invitado
Reforma

La crítica más común que escucho sobre JVM es que su campaña se ha percibido como poco efectiva, ¿cómo puedes votar para Presidente de la República por una mujer que ni siquiera puede armar un equipo "fuerte y cohesivo" en su lucha electoral?

En cambio el de EPN avanza como una aplanadora haciendo añicos a cualquier obstáculo y dejándole un terreno terso para su lucimiento personal, igual el de AMLO aunque actuando de una manera más amorosa; de Quadri, bueno un farol de la calle, tenaz pero nada más.

¿Qué nos dice esto en cuanto a lo que podemos esperar de ellos como Presidentes de México? Yo creo que mucho.

¿Autoritarismo o Consenso? Lo primero no es lo nuevo y no sólo pertenece al viejo PRI, en el cual abrevaron los dos, EPN y AMLO, sino que es también a lo que la historia nos ha acostumbrado: reyes, imperios, pontífices, dictadores, guerras y un largo etcétera.

En cambio, lo de ahora, lo más avanzado en el mundo es buscar las soluciones escuchando a los expertos e interesados para encontrar la fórmula óptima, la que consense las mejores voluntades.

El lucimiento personal más inmediato, de efecto fotográfico electoral, está en mostrar un liderazgo avasallador, imponiendo planes y metas; previo a la campaña, ambos Candidatos del viejo PRI habían decidido sus acciones de gobierno, no como principios rectores, sino en forma de compromisos concretos.

¿De qué les han servido las campañas? Ciertamente no para enterarse qué pensamos los mexicanos, pero sí para vender promesas, no todas fundadas, como la de los once mil y pico de pesos de AMLO para cada uno de nosotros, con los ahorros en la burocracia, o el mejor ingreso general para todos en el país de EPN.

¿Por qué no le ha gustado a mucha gente la Campaña de Josefina? Concluyo que la balanza la inclinan en contra precisamente al enfrentar la personalidad de JVM no rodeada de las fanfarrias del autoritarismo.

¡Qué ironía! Pareciera que no rompemos aún el tabú del "tlatoani", nuestras capas culturales adormecen la capacidad de despertar a lo nuevo, nos quedamos sintiéndonos cómodos con un modelo anterior.

¿Qué más muestras de autoritarismo que el de EPN con su cláusula de gobernabilidad, para controlar el Congreso, o su discurso de cierre del primer debate en el que nos dice que en esta elección no solo estamos decidiendo por los siguientes seis años sino "... por muchos más"? Conste: ¡nos lo está advirtiendo!

"Yo sé cómo hacerlo; yo tengo mis números; confíen en mí ya lo pensé" grita AMLO día tras día ¿Nos gusta esto de entregar nuestra voluntad política como cheque en blanco? ¿Así nos comportamos cotidianamente? ¿Por qué hacerlo con el del PRD, antes del PRI?

"Soy un pragmático, un hombre de resultados, sin ideologías" le dice atlacomulcamente a Carlos Puig en entrevista para Letras Libres de junio; práctico y autoritario: en su sexenio, de darse, prevalecerán ineludiblemente las acciones que le lleguen con mayores presiones porque su desfogue e implementación le acarrearán beneficios más acelerados, pero ¿serán los mejores?

La lista de notables, no todos, que presentó AMLO como integrantes de su posible Gabinete es un perverso ejercicio para distraer a la gente de a pie de sus propuestas: "... yo ya las pensé y tengo un grupo (superior a ustedes) que me las avala, ustedes voten por mí y les irá mejor...". ¿Ah sí?, pregunto.

"Josefina no tiene propuestas, a cada auditorio le dice lo que quiere oír" escucho; en esta campaña he asistido a cerca de diez reuniones con la Candidata, de muy variado contenido y efectivamente en todas ha encontrado un tema apropiado para los que están presentes, ¿ganas de complacer o capacidad para detectar el palpitar de la gente?, ¿sensibilidad para adentrarse en la problemática que interesa al país?

Un gobierno de escuchas y de consensos puede ser muy ineficiente si el que lo encabeza no sabe tomar decisiones, ¿será el caso de Josefina?, ¿es esta manera de cómo ha manejado su campaña un anticipo?

Todo lo contrario, Josefina Vázquez Mota se le plantó a Felipe Calderón, Presidente de corte (muy) autoritario y le tumbó a su delfín Cordero, no se trató de un asunto menor, el afán de JVM para quedar bien tiene límites, a los que llegó sin procrastinar y a tiempo, por más precipicios que avizorara.

¿Qué podemos esperar de un Gobierno de la Candidata del PAN? Consensos, que los procura de manera natural, un número más grande de acuerdos entre múltiples interesados, más inclusiones de asuntos o puntos de vista de la ciudadanía que con los otros Candidatos.

JVM no es que haya tenido una campaña que refleja poco liderazgo, ha sido un espejo de una personalidad centrada en concertar divergencias, algo inusual en nuestra realidad política que nos coloca en estratos superiores para el desarrollo del país.

Además de su indisputada cualidad de Honestidad, podemos decir que Josefina es también diferente en la manera en que aborda los problemas.

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