junio 28, 2012

Creo en México

Rafael Álvarez Cordero
raalvare2009@hotmail.com
Médico y escritor
Excélsior

No votaré por el pasado, votaré por el futuro; no votaré por la mediocridad, votaré por la eficiencia; no votaré por el rencor, votaré por la armonía.

NUEVA YORK.— Creo en México, no en el México de la violencia, de la corrupción y la impunidad, creo en el México que ha luchado por siglos para ser un país digno y amable para vivir. Al igual que usted, estimado lector, creo en México, no en sus malos políticos, en sus malos dirigentes o sus malos funcionarios, sino en los millones de mexicanos que trabajan cada día para forjarse una vida mejor, en los millones de hombres que se levantan temprano para llevar el sustento a su casa, en los millones de mujeres que trabajan doble, porque son amas de casa, jefas de familia y además trabajan para vivir. Creo en los millones de campesinos y agricultores que sufren estoicamente las sequías y las inundaciones. Creo en los profesores que enseñan, en los médicos que curan, en las enfermeras que se desvelan por sus pacientes, en el comerciante que abre puntualmente su tienda, en el obrero que hace bien su trabajo, en el albañil que construye rascacielos o pavimenta carreteras, en todos los compatriotas que buscan cada día una vida mejor.

Creo en México, ese México que se sacudió de la dependencia de la Colonia y ha buscado durante 200 años ser lo que merece ser. Creo en ese México que ha superado día con día las agresiones del exterior y los saqueos del interior. Creo en ese México que tiene vocación de democracia y anhela dejar atrás las luchas fratricidas de la Independencia y la Revolución, y las siniestras y mortales luchas por el poder en el el siglo XX.

Creo en ese México que puede llegar a ser lo que siempre hemos soñado, ya que tiene todo para ser un país con democracia plena, en el que todos tengamos voz, donde sepamos hablar, pero sobre todo escuchar, en el que haya adversarios, pero no enemigos irreconciliables.

Los mexicanos hemos transitado un largo camino para tener, como tendremos en unos días, unas elecciones competidas, sí, pero pacíficas, respetuosas y respetables.

Creo en México y por eso voy a votar. No votaré por el pasado, votaré por el futuro. No votaré por la mediocridad, votaré por la eficiencia. No votaré por el rencor, votaré por la armonía.

En estas semanas en que la lucha electoral fue más recia y más tensa, pienso en el México que quiero dejar a mis hijos y a mis nietos, y por eso voy a votar.

Como es de esperarse, en estos últimos días se mezclan verdades con mentiras y los rumores quieren oscurecer el panorama político y ocultar la verdad, por eso quiero que mi voto cuente y sea la cienmillonésima parte de la mejor decisión por el futuro del país.

Creo en México, soy optimista. Algunos amigos me dicen una y otra vez que soy “patológicamente optimista”. Yo no lo creo, porque si miro hacia atrás, me entusiasma porque hemos avanzado y, si miro hacia adelante, me entusiasma porque tenemos aún mucho por avanzar.

Creo en México, regresaré a tiempo para votar, como creo que usted lo hará, estimado lector, porque estoy seguro de que usted, como millones de compatriotas, quiere que todos vivamos en concordia.

Concordia…, hermosa palabra. ¿Se imagina usted a cien millones de corazones latiendo juntos por el bien del país?

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