junio 22, 2012

Diez claves para votar

Paz Fernández Cueto
paz@fernandezcueto.com
Reforma

En medio de una marejada de opiniones, advertencias y amenazas que circulan en las redes sociales, vísperas de elección presidencial, hacen falta criterios que ayuden a la reflexión para elegir bien al candidato. Francisco García Pimentel, máster en política internacional, detectó algunas Claves para votar bien, 10 puntos a analizar antes de cruzar la boleta electoral, que se resumen en lo siguiente:

1) El partido sí importa. Una especie de paradigma moderno es el decir: "hay que votar por la persona no por el partido". Nada más falso. Si un partido elige a un candidato es porque comparte principios ideológicos, valores e intereses y, una vez electo, tendrá que responder a los grupos o tribus que lo llevaron al poder. Ve si compartes los principios que sustentan al partido, si histórica o doctrinalmente ha promovido la estatización o la inversión, si su doctrina se sustenta en principios de humanismo cristiano, socialismo, liberalismo, o comulga con ideologías comunistas. Qué piensa del matrimonio y la familia, de la pena de muerte y del aborto.

2) ¿Quiénes son sus padrinos? Una vez más el sentido común debe imperar al razonar el voto, teniendo en cuenta que ningún candidato llega solo al poder sin el apoyo de grupos políticos, sociales o empresariales, mismos que exigirán cuentas en su momento. No es difícil averiguar quién está detrás de cada candidato y qué grupos de poder moverán los hilos durante su gestión presidencial.

3) Experiencia y capacidad para gobernar no es tarea sencilla. Es importante que el candidato de tu elección cuente con la experiencia suficiente para no tener que pagar novatadas al inicio de su gestión o a lo largo de ella, y sepa rodearse de los mejores especialistas en cada ramo.

4) No te creas todo lo que dice sino lo que ha hecho, observa qué se hizo cuando no estaban en campaña en relación al empleo, a la seguridad, a la educación, a la protección a la familia y a las mujeres, si rindieron cuentas y gobernaron con honestidad.

5) ¿Cómo es en su vida privada? Este punto es de especial relevancia a juzgar de la integridad de la persona que sabe conducirse en armonía, sin caer en la esquizofrenia. Es muy común que los políticos manejen una "doble vida", aparentando por fuera lo que en realidad no son. Quien es leal a su familia es leal al pueblo y a su partido. Quien está acostumbrado a engañar, mentir y traicionar sus compromisos difícilmente será fiel a la palabra empeñada en beneficio de la nación. Hay que hacernos las preguntas que nos haríamos al investigar a cualquier otro individuo que aspirara a un puesto de confianza: ¿Le daría las llaves de mi casa? ¿Le confiaría a mis hijos y el manejo de mi patrimonio? Al votar estaremos entregando las llaves del país y su conducción, comprometiendo nuestro futuro y el de nuestros hijos.

6) ¿Me representa? Después de haber observado a los candidatos desenvolverse en los debates podremos imaginar si será un digno representante de México, si tiene habilidades diplomáticas, si lo vemos presidiendo foros internacionales, si daría la cara por defender mis intereses y los de mi país.

7) ¿Matiza sus propuestas? Hay que escuchar propuestas, no discursos. Saber detectar cuando son promesas vacías, sin fundamento, más propias de un concurso de Miss Universo que de un político que se conduce con seriedad.

8) No te creas todo lo que dicen los medios. La realidad es que todos los medios, tanto las televisoras como los medios auditivos o impresos tienen una agenda política. Pondera tu opinión. Trata de confrontar la información desde varias fuentes para forjarte un criterio certero más que un falso adoctrinamiento. Investiga en fuentes oficiales para rectificar lo que dicen y que te cuadren los números.

9) Ignora las encuestas, es muy cuestionable su metodología e interpretación, arrojando resultados muy distintos de acuerdo con las preferencias, y no necesariamente a la intención del voto. Y por último

10) No regales tu voto. Otro gran paradigma de nuestros días es el famoso "voto útil", es decir, no votar por el candidato preferido si se sospecha que va a perder, concepto maquiavélico y destructivo que otros capitalizan en contra de los propios intereses. Útil es incrementar el porcentaje del candidato de tu preferencia, útil es fortalecer al partido que te represente mejor, útil es aumentar los escaños de representación proporcional para el partido que lo merezca, obteniendo más diputados y senadores en las Cámaras. La elección se define en las urnas, vota por quien creas es el mejor.

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