junio 07, 2012

Esa tonada ya me la sé

Rafael Álvarez Cordero
raalvare2009@hotmail.com
Médico y escritor
Excélsior

El #YoSoy132 es ya uno de los brazos de AMLO.

¡Ay, los adolescentes ! Quienquiera que haya tenido hijos sabe de qué estoy hablando. La adolescencia es una enfermedad que, aunque se cura con los años, constituye una etapa difícil para el que la vive y más aún para quienes viven con él. El adolescente descubre la vida, la mezcla de hormonas y sentimientos, de ideas que, aunque sean viejas, son “nuevas” para él, y lo llevan a extremos insospechados. Intenta llamar la atención para que lo “vean”, y por eso usa tatuajes, aretes en la nariz o en los labios, ropa estrafalaria, cortes y tintes en el pelo. Intenta también que lo “oigan”, y por eso grita a voz en cuello sus tesis sobre el mundo, sus problemas y sus soluciones y argumenta sin parar.

Pero, en el fondo, hace lo que todos hemos hecho en la vida: descubrir el mundo e intentar ocupar un lugar en él, luchar contra el aislamiento que nos produce el sentirnos “diferentes” a los papás, a los hermanos, a los maestros, a todos.

Esas dos razones, descubrir el mundo y luchar contra el aislamiento, son las que están detrás de la explosión de manifestaciones de los jóvenes en estos días, porque descubrieron de pronto que no tienen un lugar asegurado en el mundo, en el país, y descubrieron, gracias a las redes sociales, que muchos otros piensan igual. El fenómeno democrático de los #YoSoy132 fue al principio consecuencia de esto, aunque la mayor parte de los jóvenes no sepan ni por qué se llama #YoSoy132, y como dijo una estudiante de Ciudad Juárez: “Soy 132, pero no sé quién es Atenco”.

¡Ay, los adolescentes! Todo parecía bien. Aquí en este espacio elogié lo que estaba pasando, pero en pocos días todo se ha ido aclarando y, después de la “declaración conjunta” de los representantes de todas la universidades, que afirmaron ser un movimiento apartidista, la puerca torció el rabo y el movimiento se vuelca en contra del candidato del PRI, los muchachos fueron ya “maiceados” ideológicamente o financieramente y están siendo superados y suplantados por porros, fósiles escolares, maestros rencorosos que algún día participaron en los hechos del 68 o simpatizaban en el 95 con los zapatistas.

Y otras noticias nos dejan oír una tonada que ya sabemos y que escuchamos en 2006: primero fue la aparición de una grabación en la que Adolfo Hellmund (nombrado ya por López Obrador su próximo secretario de Energía) y Luis Mandoki solicitaron a unos empresarios seis millones de dólares para la campaña y, siguiendo la tonada conocida, el propio AMLO dijo ignorar la petición, “es un asunto de ellos”.

Luego fue la aparición, en otro diario, de una convocatoria al personal académico de las universidades para realizar, en la Universidad Autónoma Metropolitana, el Primer Ensayo de Rebelión para Académicos(sic). Esa tonada también la conocemos.

Y, finalmente, hace dos días, el candidato de las izquierdas afirma: “Yo los conozco bien, cuando vean que tampoco les funcionó la guerra sucia, ¿a qué van a ir?, al fraude”. Más claro ni el agua.

Esa tonada ya me la sé: el #YoSoy132 es ya uno de los brazos de AMLO, y el escenario del 2 de julio es claro: jóvenes revueltos con ultras vociferando en las calles, el candidato gritando “¡fraude!” y usando esos millones para seguir peleando, el IFE dando bandazos, con declaraciones y ocurrencias, y escucharemos la versión 2012 de “la mafia que me robó la Presidencia”.

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