junio 13, 2012

Horror sin fin

Manuel J. Jáuregui
Reforma

Nos pareció genial la frase: el prestigiado servicio de noticias financieras propiedad del Alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, entrevistó a ciudadanos alemanes sobre la crisis de Grecia y su actitud respecto al rescate alemán a ese país. De este opus salió acuñada una frase que nos encantó; dijo una dama teutona: "Es preferible un fin con horror ¡que un horror sin fin!".

Encuestas recientes indican que el SESENTA por ciento de los alemanes desean expulsar a Grecia de la eurozona, y no creen que Alemania deba seguir ayudándola (el prestador número uno). Esta cifra de repudio se ha ido incrementando; hace unos seis meses era de apenas el 49 por ciento.

Al parecer tiene encabritados a los alemanes que el partido de izquierda Syriza, que repudia las medidas de austeridad que la Canciller Angela Merkel exige como condición para aportar más fondos, esté ganando terreno.

A estas alturas no es un hecho que los más sensatos puedan imponerse en las elecciones griegas de junio 17, de manera que la zozobra continúa. Preocupa, además de Grecia, a quienes muchos incluso (el Nobel de Economía Paul Krugman, entre otros) consideran que tendrá que dejar el euro inevitablemente con todo el dolor y problemas que eso cause.

Al parecer la idea de "unidad europea a toda costa" no vuela ya, por lo menos no en Alemania, país cuya venia y participación en un rescate europeo es imprescindible. Los sondeos de opinión realizados recientemente dan la impresión que los europeos ya consideran a Grecia perdida, y están mucho más preocupados por el rescate de ESPAÑA, ITALIA y Portugal. Ya habrán leído ustedes que se arma un paquete enorme (100 mil millones de euros) de rescate para la Banca española.

El temor ahora es que aun este megasalvavidas pudiera no ser suficiente, mas esta consideración puede imputarse al nerviosismo predominante. En este caso, como en otros similares, la INTENCIÓN del Banco Central Europeo, del FMI y de otros agentes estabilizadores dice más que la cantidad misma. Evidencian CON HECHOS la intención de respaldar a las instituciones financieras, y esto es lo que importa. Las cantidades ya podrán ajustarse después una vez que se haya asentado el polvo y que lo de Grecia se haya resuelto en un sentido u otro.

Es una lástima, pero también es la ley de la vida, que cuando una persona, organización o Gobierno gasta más allá de lo prudente irremediablemente tendrá que enfrentar las consecuencias de su borrachera financiera.

Ese tipo de crudas no son placenteras, pero ya fuera del euro los griegos tendrán más opciones, todas dolorosas sin duda, pero cuando menos podrán pasar ratos amargos y eventualmente iniciar una recuperación.

Cifras recientes de la Fed norteamericana demuestran que en estos temas financieros-económicos todo es relativo. Ha revelado la Fed que del 2007 al 2010 en Estados Unidos el bie-nestar económico de las familias CAYÓ un promedio de ¡38.8 por ciento!

Es decir, el ingreso de una familia promedio se vio disminuido en casi 40 dólares de cada 100 que antes de la crisis tenían como ingreso.

Esto, amigos, representa un empobrecimiento considerable, nada insignificante y en gran medida da cuenta de por qué nuestro vecino al norte del Bravo continúa arrastrando una economía que está entre "azul y buenas noches", con un sector inmobiliario muy débil y con altas tasas de desempleo.

¡Y ante este desolador panorama el Presidente Barack Hussein Obama quiere subir los impuestos! ¡Vaya forma de estimular el crecimiento del ingreso familiar!

A lo que vamos con este comentario es a lo siguiente: si esto aconteció en Estados Unidos, ¿qué no sucederá en Grecia antes de que retomen la estabilidad?

Sufrirán mucho, sin duda, los griegos aun en el supuesto de que hagan todo lo que deben hacer de manera perfecta. Mas independientemente de esto, cada día que transcurre queda más claro que lo que hagan lo tendrán que hacer solos.

Se ha ido agotando entre los rescatadores su voluntad por sacrificarse para ayudar a quienes -en su percepción- no se quieren ayudar a sí mismos apoyando ideas radicales como las del partido de izquierda Syriza, el que además ¡saca a relucir rencillas de la Segunda Guerra Mundial contra los alemanes, mordiendo la mano que les trae el pan!

Este rollo no pinta nada bien para los griegos... ¡y para el resto del mundo tampoco!

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