junio 11, 2012

Josefina fue un toro de Miura

Carlos Mota
Cubículo Estratégico
Milenio

Qué divertido y útil fue Gabriel Quadri anoche en el debate. Parece que se bebió todos los periódicos de los últimos años y se transformó en una ametralladora de propuestas: que si los homosexuales, el aborto, el Instituto Octavio Paz, el TLC con China, las drogas, la Agencia de Mares y Costas... Si el debate hubiese sido una corrida de toros, Quadri fue el banderillero que le puso colorcitos al burel.

No creo que quepa duda de que el debate, otra vez, lo ganó Josefina. Fue articulada, sólida y propositiva. Y fue como un toro de Miura: bravo, con casta, con trapío. Contra todos tuvo. No fueron minúsculos sus señalamientos contra Andrés Manuel —por sus cuentas poco claras o su relación con Manuel Bartlett. Tundió duro a Enrique Peña y lo hizo donde más le está doliendo al candidato del PRI: en el entendimiento que existe en la mente colectiva de que no se ha disociado de la corrupción en su partido. Lo de la tesis dedicada a Montiel fue como tirar una cornada.

Peña Nieto fue el torero de anoche, pero mató con pinchazos, y no a la primera. Fue propositivo, sí, pero algo de sus nervios y la vaguedad de algunas de sus propuestas pudieron diluirse en el público. Su mejor énfasis fue en el bloque político, al abrazar las reformas laboral y política. Su idea de hablarle a la audiencia en términos de cómo le hará él para que a la gente le vaya económicamente bien fue un inicio brillante. Si hay algo que la gente quiere cuando vota es que su futuro presidente le genere prosperidad. También disparó adecuadamente sus propuestas populares: útiles escolares, seguro temporal, de desempleo, de invalidez…

Andrés Manuel fue el juez de la corrida. Lo malo es que pensó que la plaza de toros era la de un pueblito rascuache y no una plaza monumental. En consecuencia, AMLO, como los jueces que regalan orejas y rabos a los matadores según los pañuelos del respetable, lanzó propuestas populistas. La más loca fue esa de que hará lo que Roosevelt en Estados Unidos, creando 4 millones de empleos en seis semanas. Sus menciones para “serenar” al país y su insistencia en que su sola lucha contra la corrupción generará crecimiento caen más en la lógica de la magia que en la de un gobernante.

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