junio 29, 2012

La agresión a Marín

Héctor Aguilar Camín (@aguilarcamin)
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

No quisiera pasar por alto la agresión de que fue víctima Carlos Marín, director de este diario, de parte de varios seguidores del candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador.

Lo identificaron en las calles de la Ciudad de México, por fortuna cerca del periódico MILENIO al que iba a trabajar, y lo fueron insultando varias cuadras, amagándolo físicamente, hasta el punto de escupirle.

Marín ha sido víctima durante mucho tiempo de un infamante acoso verbal en las redes sociales lopezobradoristas. Él mismo se ha encargado de leer muchos de esos ataques, en su programa de MILENIO Televisión, Asalto a la razón, y de responderlos con invencible humor.

Antier, algunos émulos de las pandillas que acosan a Marín en las redes se le aparecieron en la calle, saltaron del espacio virtual al real, y pudimos ver lo que hay tras la violencia virtual de sus palabras: la violencia efectiva de sus actos.

Este es el hecho de antier: los insultos y la intimidación cruzaron de las redes intangibles del tuit, a las calles de la Ciudad de México, pasaron del espacio virtual al espacio público, de la agresión verbal a la agresión física. Marín no es el único periodista al que persiguen por sus opiniones las redes sociales del candidato de la izquierda. Digo “persiguen” porque eso es: el marcaje personal ejercido sobre la tarea de un periodista para infamarlo por sus escritos y sus opiniones. Ejerce la persecución un circuito de tuiteros por lo general anónimos, pero claramente identificados con una causa.

Los dirigentes de la causa que inspira los circuitos de acoso, en primerísimo lugar el propio López Obrador, deberían desautorizar públicamente tales actitudes, deslindarse plenamente de ellas, pues se trata de una violencia en los tuits que, como demuestra el caso de Marín, puede ser la antesala de una violencia en los hechos. La violencia verbal suele anteceder a la violencia física. A menudo la convoca.

Marín no es el único periodista que ha sido amenazado, insultado e infamado en las redes sociales por sus opiniones y su trabajo periodístico. Hay muchos otros, y también una buena lista de intelectuales, escritores y académicos.

Hay que terminar con esta otra forma de acoso sistemático a la libertad de expresión que han adquirido las expresiones de odio en las redes sociales. No hay que dejarlas pasar, porque pasan... a los hechos.

No hay comentarios.: