junio 29, 2012

La alegría de vivir en democracia

Clara Scherer
claschca@hotmail.com
Licenciada en pedagogía
y especialista en estudios de género
Excélsior

Para las mujeres, sí que es una gran fiesta la que se aproxima. El próximo 1 de julio, en unos cuantos días, muchas candidatas obtendrán el triunfo. ¿Cuántas? Lo sabremos por la noche. Por primera vez en México las mujeres candidatas han sido más de mil: el 40% del total de candidaturas para la Cámara de Diputados y para el Senado. Y todas ellas, lo sabemos, han puesto un gran empeño en conseguir el triunfo. Algunas no lo obtendrán, pero la satisfacción y la experiencia vivida nadie se las quita. Hemos avanzado un gran paso.

Tiempos hubo que ni el derecho a la expresión teníamos, y aún muchos dicen a las mujeres una y otra vez: ¡Cállate! Tiempos hubo en que las niñas no podían ir a la escuela. Todavía hoy, en algunos hogares, se piensa que es mejor que los niños estudien y que ellas se queden cuidando el hogar. La pobreza obliga a optimizar recursos y se cree que la inversión en las mujeres es “como regar el jardín del vecino”, ¡porque se van a casar!

Afortunadamente, la cultura está cambiando, nuestras costumbres, también. Pero el futuro más próximo nos advierte que las mujeres llegarán a cargos de toma de decisiones para seguir en la ruta de mejorar la democracia y, con ella, la calidad de la vida de todos y todas. No es varita mágica. Hace falta esforzarnos y especialmente este domingo la tolerancia debe ser una virtud que nos conmine a esperar y respetar los resultados.

Las mexicanas y los mexicanos lo merecemos. Estamos empeñados en tener una convivencia civilizada donde el respeto a la otra, al otro, debe ser regla de oro para salvaguardar nuestra dignidad y no buscar más motivos de encono entre nosotras/os.

Seguramente este domingo estaremos cumpliendo con una de las metas que México se comprometió ante el mundo: tener más de 30% de mujeres en el Congreso federal. Y muchas de ellas llegarán mejor preparadas y con mucho más apoyo de la sociedad, por lo que debemos exigirles un mucho mejor trabajo. No deben olvidar que aún las brechas de desigualdad de género hacen que la pobreza sea mucho más numerosa y mucho más difícil de abatir para las mujeres.

Las cuotas de género, que a tantas personas no gustan, están demostrando su eficacia. La historia de los países tiene un gran peso en las conciencias ciudadanas. En 50 años, desde aquel 17 de octubre de 1953, las mujeres que llegaron al Congreso lo hicieron venciendo una multitud de obstáculos, pero el más fuerte fue el de la costumbre. Nadie imaginaba en 1940 que una mujer podía estar legislando. Cincuenta años después de aquel octubre del 53, sólo un triste 10% de mujeres había podido derribar la costumbre de elegir a hombres.

A partir de esta elección, cada vez habrá más mujeres buscando estar en ese lugar: el Congreso de la Unión, y estará a la vista de todas y todos que sí, que las mujeres somos iguales y valemos lo mismo que los hombres. Nuestras capacidades, nuestro talento abonará a un mejor desarrollo, porque estará encaminado a hacer valer los derechos a los que todas/os tenemos derecho. Enhorabuena para las que triunfen.


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