junio 20, 2012

La creencia supersticiosa en el “fraude”

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Ya estamos en la recta final de la campaña hacia la presidencia y los números no han cambiado sustancialmente. Se me ocurrió decir a mí, luego del segundo debate escenificado por los aspirantes presidenciales, que no habría mayores cambios en las preferencias. Pues, mira, me funcionó mi bola de cristal. Y, con perdón, así llegaremos, creo, al 1º de julio.

Pero hay gente que no hay manera que te crea que las encuestas son de fiar, que no están “cuchareadas” y que el “fraude” no sólo es inevitable sino que ya está perfectamente cocinado. Y sí, hay también personas que no se tragan, a estas alturas todavía, que los estadounidenses hayan pisado la superficie de la Luna y que imaginan un mundo hecho de conspiraciones, componendas y complots. Es una visión supersticiosa de las cosas muy difícil de rebatir porque, al igual que la fe que alimenta las creencias religiosas, no se sustenta en las pruebas ni en la razón ni en los hechos comprobables sino en una certidumbre tan interna y personal como invulnerable a la lógica.

Muchos católicos mexicanos no se toman a la letra los textos sagrados pero en un país como Estados Unidos (de América) hay todo un movimiento, promovido por la derecha religiosa, que propugna el llamado “creacionismo”, es decir, una perspectiva del mundo basada en la estricta y literal interpretación de las Escrituras. Según ellos, esta doctrina tendría que ser también sustento de la enseñanza ofrecida en las escuelas públicas; así, la teoría de Darwin y la historia conocida de la humanidad debieran ser desechadas para dar paso a los sucesos bíblicos como explicación de nuestra realidad (por cierto, sería muy útil para nosotros, en estas épocas de precariedad, saber cómo logró Noé amontonar a todas las especies del planeta en su arca y cómo hizo Jonás para sobrevivir en la panza de una ballena).

Pues bien, ya pueden especialistas y personas perfectamente honorables venir y decir que no habrá fraude que siempre se encontrarán con los supersticiosos de turno. Qué le vamos a hacer...

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