junio 01, 2012

López Obrador, luces y sombras

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

Si creemos en la encuesta de Reforma, Andrés Manuel López Obrador está, súbitamente y a un mes exacto de las elecciones, a sólo cuatro puntos de Enrique Peña Nieto, y Josefina Vázquez Mota está debajo de los 20 puntos, muy lejos de ambos. Hay que reconocer que las demás encuestas publicadas en estos días no coinciden con la de ese matutino, todas dan una diferencia mucho mayor, sin embargo, en todas existe una tendencia al alza de López Obrador.

No es ninguna novedad decir que no concuerdo con las políticas que propone López Obrador. Creo que su estrategia económica puede ser desastrosa para el país, que está apostando a un protagonismo del Estado y a una serie de políticas populistas que, como ha sucedido en los países que de una u otra forma han seguido esa receta, nos llevará a la polarización nacional y a la crisis. Y ahí están los ejemplos a seguir, desde Hugo Chávez a Cristina Fernández, desde Evo Morales a Ollanta Humala. Creo también que, en términos de seguridad, la suya, con mucho, es la peor de las propuestas de los cuatro candidatos: López Obrador no cree que la delincuencia organizada sea un desafío a la seguridad pública y la nacional; no cree en la participación de fuerzas federales y militares en el combate a la delincuencia; tampoco en la necesidad de mantener los operativos actuales. Dice que debe tomarse como ejemplo lo que se hizo en el DF en términos de seguridad y pone como suyo lo que hizo Marcelo Ebrard, que fue exactamente lo contrario de lo que él mismo hizo cuando fue jefe de Gobierno: dejó al DF en la peor situación de seguridad de todo el país y muchos de los hermanos mayores de los chavos que ahora lo apoyan en #YoSoy132 son los que participaron en la marcha de blanco contra el secuestro y la inseguridad, que él mismo definió como la marcha de los pirrurris. Habría muchos otros puntos en los que no coincido con Andrés Manuel, pero lo que sí creo es que ha hecho una campaña muy exitosa y muy cuidada, en la cual, contra todos los pronósticos, se ha logrado colocar como un competidor con posibilidades. Y en ese sentido no cabe más que felicitarlo por el trabajo realizado.

¿Qué sucedió para que López Obrador se haya posicionado electoralmente en apenas dos meses? Sucedió que sus rivales le dieron todo el espacio para crecer, porque no lo tomaron en serio y no quisieron confrontarlo mientras se estaban midiendo entre sí. Peña Nieto apostó por seguir una campaña sin confrontaciones administrando la ventaja que tenía (y tiene aún) en las encuestas. Y cuando hubo que asumir un enfrentamiento fue con la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota que, como aquí dijimos, se equivocó radicalmente al enfocar solamente sus baterías contra Peña. En el debate quedó de manifiesto que si la estrategia era atacar en dos flancos, desde el PAN y el PRD al candidato priista, el que salía ganando, porque ese es su perfil de toda la vida, sería López Obrador. Y así sucedió.

Ayer lo decíamos y hoy debemos insistir. Este mes tendremos que ver una campaña entre tres: en la que cada uno de los candidatos se pueda diferenciar de sus otros dos contendientes. En la lógica de la polarización antiPeña, éste pierde, sin duda, votos, pero el único que gana es López Obrador.

Los seis millones

Por cierto, las grabaciones que muestran a los colaboradores de López Obrador, encabezados por Luis Costa Bonino y Luis Mandoki, son incontrovertibles. Puede decir Andrés Manuel que él no mandó a nadie a buscar dinero o puede decir Mandoki que las grabaciones fueron editadas, que “hubo cena pero no pase de charola”, pero los hechos los desmienten; las grabaciones no están editadas y tienen una lógica que hace imposible pensarlo. López Obrador ya ha librado muchos episodios como éste: desde la secrecía de las obras públicas y sobre todo de los segundos pisos en su mandato en el DF hasta el financiamiento de su campaña de seis años por el país; desde los miles de dólares de René Bejarano hasta las corruptelas de Ponce Meléndez. Es hora de que tengamos por lo menos una explicación y de que alguien sea responsable de algo.

La Policía Federal

Hoy celebran el día del Policía Federal. Son tiempos electorales y nadie lo va a reconocer públicamente en el mundo político, pero se debería reconocer que, si alguna institución ha nacido, ha crecido, se ha consolidado y ha entrado en su madurez, en estos años, esa institución es la Policía Federal. Falta mucho más por hacer, falta tener mandos únicos y una verdadera coordinación en los estados; necesitamos incluso un número mayor de policías federales, pero lo que se hizo en ese ámbito en estos seis años, en medio de una lucha feroz contra la delincuencia organizada, con exigencias de operación cotidianas y en prácticamente todo el país, es algo institucionalmente notable. Si alguna nueva institución irremplazable para el futuro del país deja este sexenio, esa institución es la Policía Federal, incluso más allá de la Secretaría de Seguridad Pública, que puede o no seguir funcionando como tal.

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