junio 05, 2012

Los engaños de Peña, López y Quadri

Luis Felipe Bravo Mena (@LF_BravoMena)
Ex presidente nacional del PAN

Estamos a 26 días de ir a las urnas para elegir presidente y a quienes habrán de integrar las dos cámaras del Congreso. A estas alturas es de suponer que los ciudadanos ya escuchamos todo el repertorio de propuestas de candidata, candidatos y partidos. A menos que en el debate del domingo algunos saquen una oferta espectacular hasta ahora no expuesta, todo indica que en este terreno de la competencia ya todo está dicho.

Por lo que se ha visto y oído de los abanderados del PRI-Verde y del PRD-rojo-naranja y del Panal, podemos decir que esta ha sido una de las campañas más mentirosas de nuestra pervertida joven democracia. No se conoce si algún experto económico serio e independiente se ha dado a la tarea de llevarle las cuentas a estos candidatos que se han dedicado a ofrecerle al pueblo la mar y sus pescaditos: pensiones, becas, fondos y otras linduras, cotejándolas con el marco financiero y presupuestario del país. Valdría la pena conocer, antes del 1 de julio, un ejercicio técnicamente riguroso que diera a los ciudadanos información indispensable para votar con verdadero sentido de responsabilidad.

A simple vista del despliegue propagandístico, se pone de manifiesto que ni Peña ni López han acompañado a su elenco de promesas de los imprescindibles programas fiscal y económico con los que los van a hacer sustentables. Es probable que piensen que ahorrarán dinero al reducir el número de diputados y senadores, como lo pregona el del tricolor, pero sugerir que con ello les va a alcanzar para crear el paraíso terrenal que prometen es, francamente, una vacilada.

Dirán que no sólo harán ese ahorro. También han dicho que la nómina federal ha crecido mucho y la recortarán. Al respecto, es pertinente una interrogación: en los últimos años los ramos que incrementaron empleados fueron salud, educación y seguridad. La pregunta es: ¿Peña y López van a reducir el número de maestros, médicos, enfermeras y policías?

Si se refieren, como dice el tabasqueño, a los altos funcionarios, digamos, de directores generales para arriba, ¿les va reducir sueldos y prestaciones?. A estos mandos les tienen congelados los sueldos desde hace años. Si es así, que lo digan con todas sus letras. Por lo demás, es bien sabido que el estilo priísta de gobernar no se distingue por la moderación y la austeridad.

Pero el verdadero problema es que ni convirtiendo a la alta burocracia en una orden mendicante, con voto de pobreza, se contaría con los fondos suficientes. Allí tampoco parece haber mucha tela de dónde cortar para tener las cifras que se requieren para alcanzar el Shangri-la del cambio con rumbo y cambio verdadero.

A estos dos dadivosos candidatos les quedan dos o tres opciones más para cumplir con lo prometido y, en cuanto a Peña, lo que ha estado firmado en toda plaza pública, frente a masas de acarreados delirantes que le escuchan sonar los claros clarines de una supuesta jauja venidera. Pero hay un problema: son medidas innombrables en una campaña electoral populista y demagógica . ¿Cuáles son? Una, subir impuestos; la otra, romper la estabilidad económica del país, echándose a gastar a manos llenas y repetir la frase de Luis XV: “Después de mí, el diluvio”. Igual a como lo hicieron los presidentes priístas, de Echeverría a Salinas.

Queda una alternativa constructiva y visionaria: hacer la reforma fiscal que México pide a gritos. Lamentablemente, ni PRI ni PRD están en condiciones de darle al país esa reforma. Primero, porque ya la han bloqueado en el Congreso varias veces. ¿Por qué habrían de hacerlo ahora? Segundo, recuérdese que la verdadera reforma fiscal pasa por generalizar el IVA y el PRI elevó a rango de principio doctrinario, en sus documentos básicos, la negativa radical a esa medida. ¿Va a pasar Peña por encima de su partido? ¿Se lo van a permitir los poderes fácticos del PRI, que han cerrado filas con su candidatura para la defensa de sus feudales privilegios mas no para ser factores de modernización del país?

La impostura de Quadri está en otro terreno. Es la gesticulación. Sirve con una imagen novedosa a lo más rancio del corporativismo del viejo régimen autoritario.

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