junio 06, 2012

Luz contra el Alzheimer

Martín Bonfil Olivera (@martinbonfil65)
mbonfil@unam.mx
La ciencia por gusto
lacienciaporgusto.blogspot.com
Milenio

El mal de Alzheimer es una enfermedad terrible: no destruye el cuerpo, sino el alma. Deteriora paulatinamente las capacidades mentales, comenzando por la memoria, y avanza perturbando la respuesta emocional, la capacidad de hablar, y en etapas avanzadas dañando funciones motoras y respiratorias.

Hasta hoy no existe ningún tratamiento realmente efectivo para prevenirla o demorar su avance. Se sabe que la destrucción del tejido cerebral se debe a la acumulación de un fragmento de desecho (llamado amiloide beta) de una proteína del cerebro, que en vez de ser eliminado normalmente, se aglomera formando placas entre las neuronas.

Por ello el descubrimiento, publicado en marzo en la revista Science, de un fármaco que podría resultar efectivo para combatir este mal ofrece una pequeña luz de esperanza.

Se trata de un compuesto anticancerígeno llamado bexaroteno. El grupo de investigación de Gary Landreth, en Cleveland, Ohio, había descubierto en 2008 que la activación de la apolipoproteína E (apoE) —molécula involucrada en el metabolismo del colesterol— era importante en el proceso que normalmente elimina los fragmentos de amiloide beta del tejido cerebral. En pacientes con Alzheimer este mecanismo falla.

Landreth y sus colaboradores razonaron que el bexaroteno podría resultar efectivo contra el Alzheimer, pues activa al gen que fabrica la ApoE. Probaron su efectividad en ratones, con resultados sorprendentes. En solo 72 horas la cantidad de amiloide beta en el cerebro de los ratones disminuyó en 50%; la presencia de placas bajó 25% en seis horas, y su memoria y función neural mejoraron también notablemente.

Son resultados extremadamente prometedores, pero preliminares. Lo que funciona en ratones no siempre funciona en humanos, y el camino de un descubrimiento como éste al desarrollo, aprobación y comercialización de un medicamento es largo y tortuoso. Pero si hay mucha suerte, en 5 a 10 años quizá tengamos un fármaco eficaz contra este mal.

La mal llamada “ciencia básica”, por abstrusa que parezca, muestra una vez más que tarde o temprano acaba por ofrecer un poco de luz en la oscuridad del combate incluso a las situaciones más desesperadas.


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