junio 01, 2012

México desplaza a China

Enrique Quintana
enrique.quintana@reforma.com
Reforma

Los chinos están abriendo a México una oportunidad que no se repetirá. La incógnita es si la aprovecharemos

China es hoy el principal productor de manufacturas del mundo. Le quitó a Estados Unidos esa posición a partir del 2010. Uno de cada cinco productos manufactureros que se venden en el mundo tiene origen chino.

China ganó participación en el mercado norteamericano en los últimos años y se convirtió en el exportador número uno a Estados Unidos.

Las exportaciones de bienes de China representan 17 por ciento de lo que adquiere EU. El segundo lugar lo ocupa Canadá con el 15 por ciento y el tercero México con el 12.2 por ciento.

China acrecentó su presencia en EU y el mundo en la última década. De 2006 a este año, su participación en las compras norteamericanas se incrementó en 1.5 puntos porcentuales.

Canadá perdió 1.3 puntos de participación en ese mismo lapso y, en contraste, México ganó 1.5 puntos.

Pero lo interesante es que mientras México acelera el paso, China lo está aflojando.

En el primer trimestre de este año, el crecimiento de las exportaciones mexicanas a EU fue de 11.5 por ciento y el de las chinas de 9.0 por ciento.

La explicación es relativamente sencilla y se la hemos comentado varias veces: los costos en China, y particularmente el de la fuerza laboral, se han incrementado fuertemente.

The Economist refería en su edición del pasado 10 de marzo que en los últimos 4 años, los salarios en China se incrementaron en 20 por ciento.

La American Chamber, en su capítulo de Shangai, preguntó a sus socios por el principal problema que enfrentaban, y el factor número uno fue el del incremento de los costos, incluso por arriba de la corrupción y la piratería.

La configuración económica de China está cambiando tras un crecimiento muy rápido en los últimos 25 años. Hay literalmente cientos de millones de nuevos consumidores precisamente porque las ciudades con empleados esclavizados y sueldos miserables ya son excepción. Hay millones de trabajadores con salarios que les permiten comprar más.

Hay potentes clases medias que ganan más, consumen más y serán en el futuro, quizás, los principales compradores de productos chinos, más que los consumidores europeos o norteamericanos.

Eso dará una oportunidad para que más y más productos mexicanos desplacen a los productos chinos, no sólo en Estados Unidos sino también en México.

Claro que para lograr eso no bastará con la inercia.

Se va a requerir de una política industrial activa que aproveche esa oportunidad pero que al mismo tiempo permita que se fortalezcan más y más las cadenas nacionales de proveeduría para los bienes mexicanos de exportación.

Incluso, no bastará con una política general del País, sino que se va a necesitar un conjunto de políticas estatales para fortalecer los clusters productivos y la infraestructura requerida.

Ya hay varios ejemplos recientes, incluso de estados distantes de la frontera, como Querétaro, con el desarrollo aeronáutico, o Guanajuato, con la atracción que ejerce a la industria automotriz, por citar sólo dos casos.

El hecho es que si México no ocupa el espacio que va a dejar China a partir del desarrollo de su mercado interno, alguien más lo va a tomar. Más vale que lo hagamos pronto.

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