junio 27, 2012

No hubo ni habrá fraude

Rubén Aguilar (@RubenAguilar)
Consultor y profesor de la Universidad Iberoamericana
raguilar@eleconomista.com.mx
El Economista


El Presidente Vicente Fox (2000-2006), en el marco de la veda comunicacional impuesta por el proceso electoral, se reunió en privado con una decena de medios, unas semanas antes de la elección presidencial del 2006. Los encuentros, celebrados en Los Pinos, sólo tenían el propósito de escuchar cómo los periodistas y académicos veían la elección. En ese grupo se encontraba la revista Nexos.

En la reunión José Woldenberg, en ese momento Director de la revista, y Héctor Aguilar Camín, uno de sus fundadores, plantearon al Presidente que la decisión del Consejo General del IFE de no dar a conocer, la noche de la elección, el resultado del conteo rápido si éste registraba una diferencia menor a 1% entre el primero y el segundo lugar, daría lugar a la desconfianza sobre el proceso y provocaría conflictos.

Woldenberg y Aguilar Camín recomendaron al Presidente que vía el Secretario de Gobernación, que era Carlos Abascal, se hablara con el Presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, para ver si era posible revertir esa decisión, que anunciaba tensiones y problemas. Abascal habló a Ugalde y éste le dijo que no estaba en sus manos dar marcha atrás a ese acuerdo del Consejo General, la máxima autoridad de la institución.

En Los Pinos, el día de la elección, se instalaron 10 pantallas donde se podía ver el resultado de las encuestas de salida. Las empresas que lo realizaron hicieron dos cortes ese día. Al final de la jornada, los números de todas coincidían y se movían en el rango de 0.40 y 0.60% de diferencia entre el primero y el segundo lugar. El mismo número que arrojó el conteo rápido del IFE, que no se dio a conocer, y coincidió con el resultado final de la elección que fue 0.52 por ciento.

El Consejo General del IFE aprobó que en la elección del próximo domingo se informe el resultado del conteo rápido, que estará listo hacia las 9 de la noche.

Éste con un alto nivel de certeza dirá quién es el ganador de la elección. No es el dato oficial, que se obtendrá en la noche del lunes 2 de julio, cuando termine de operar el PREP, ya con 98% de las casillas computadas, que será, no hay duda, el mismo que arrojó el conteo rápido el día anterior.

Ahora ya no habrá lugar a la duda y la sospecha. En el 2006 no debió haber existido. En esa ocasión casi 1 millón de ciudadanos se hizo cargo de la instalación de las casillas y el conteo de los votos. Su trabajo fue impecable. Lo mismo sucederá este domingo cuando más de 1 millón de ciudadanos cumplan su tarea. Ellos, no el IFE, son quienes se hacen cargo de la jornada y los que impiden la posibilidad del fraude.

Si alguien el próximo domingo argumenta fraude, para desconocer el resultado de la elección no tendrá sustento alguno. El sistema lo impide. En todo caso su descalificación no será del IFE, sino al millón de ciudadanos, todos voluntarios, que ese día se responsabilizan de la elección y actúan de garantes. Lo mejor del sistema electoral mexicano es precisamente eso, que el día de la jornada electoral los ciudadanos se hacen cargo de la misma.

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