junio 29, 2012

Por qué es importante esta elección

Macario Schettino (@macariomx)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Hace justamente 15 años el Partido Revolucionario Institucional perdió la mayoría en la Cámara de Diputados. Con eso, el régimen que había gobernado México durante casi todo el siglo XX se derrumbó. El presidente dejó de ser la piedra angular del sistema político, las corporaciones se independizaron y transformaron en los “poderes fácticos”, como se les dice ahora, pero el sustrato cultural, el gran éxito del régimen, se mantuvo intacto: el mito de la Revolución Mexicana no había muerto.

En estos 15 años, México ha tenido una gran cantidad de avances: estabilidad económica, que ha significado poder de compra para todos (más de 6 millones de familias han adquirido vivienda, automóvil y electrodomésticos en estos años); libertad de pensamiento, opinión y prensa como no se conocía; poco crecimiento, pero suficiente para mantener a México en los primeros lugares de América Latina y reducir la pobreza, incluso después de las dos grandes crisis externas, la de precios de 2007 y la financiera de 2008.

Pero todos esos avances no compensan la falta de rumbo. En estos 15 años no hubo la decisión necesaria para transformar la narrativa, para enfrentar el mito. Ante la disonancia, los mexicanos se angustian y prefieren regresar a lo conocido. Mientras que de 1997 a 2009 el voto por los partidos políticos de la Revolución se fue reduciendo, en los últimos años su recuperación ha sido muy importante. Es el miedo a la libertad es el conflicto entre la creencia y la evidencia.

Este domingo los mexicanos decidiremos si continuamos por el camino de los gobiernos divididos, con contrapesos reales, o regresamos al carro completo. A diferencia de muchos colegas, estoy convencido de que un partido político con la mayoría en ambas cámaras del Congreso y con amplia experiencia en controlar elecciones, demostrada año tras año en las entidades federativas, es una restauración del viejo régimen. No digo, como la broma que circulaba en las redes sociales, que este domingo hay cambio de horario y hay que ajustar el reloj, retrasándolo 70 años. Pero tampoco veo solidez en las instituciones que hemos construido en estos años para enfrentar al autoritarismo.

Por eso, este domingo, más que nunca, es de la mayor importancia ir a votar. Participar en la decisión que tomaremos los mexicanos acerca de si seguimos por este camino o nos regresamos a lo conocido. Vaya a votar.

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