junio 08, 2012

¿Por qué votar por Josefina?

Paz Fernández Cueto
paz@fernandezcueto.com
Reforma

Podría enumerar un sinfín de razones difundidas en las redes sociales, unas avalando el retroceso que significaría el regreso de un PRI autoritario y corporativista, y otras enfatizando el riesgo de la llegada de una izquierda representada por un candidato amenazante, incongruente y disfrazado de amoroso. Por convincentes que fueran los argumentos basados en la aversión que suscitan estos dos candidatos en ciertos sectores de la sociedad, no alcanzarían a motivar al votante, aún dudoso, a favor de la alternativa que ofrece la candidata del PAN. Existe la posibilidad de que la aversión surgida contra Peña Nieto a partir del movimiento #YoSoy132 y el miedo que ha suscitado López Obrador con sus predicciones de fraude electoral se traduzcan en votos útiles que favorezcan, entre estos dos candidatos, no a quien convenza sino a quien se considere menos peor.

Es por esto importante dar razones propositivas que convenzan a votar por Josefina como la mejor opción, sin caer en la falacia del voto de miedo. Es momento de definirse por una apuesta fundamental a través de una sencilla reflexión: ¿por qué no ha avanzado México al ritmo que corresponde a un país rico en recursos naturales, heredero de un acervo cultural milenario, exuberante en su geografía, poseedor de un capital humano inteligente, talentoso y trabajador, como lo han demostrado nuestros paisanos migrantes? No tengo ninguna duda en afirmar que la falta de educación ha sido la causa de haberse perpetuado en nuestro país la miseria, debilitado las instituciones y cundido la corrupción. Por eso estoy convencida que una agenda educativa como la de Josefina, libre de compromisos políticos o alianzas comprometedoras con otros partidos, es la que puede sacar a México adelante del rezago.

La Coalición Ciudadana por la Educación organizó en días pasados un "Encuentro Ciudadano con los candidatos a la Presidencia de la República 2012", lanzando 10 Preguntas claves por la Educación, para ser contestadas frente a empresarios, académicos, investigadores, docentes y representantes de más de doscientas Asociaciones Civiles focalizadas en la educación. Asistieron Peña Nieto y Josefina. Los otros dos candidatos se disculparon por cuestiones de agenda. La primera pregunta, y por cierto la más comprometedora, tenía que ver con el decreto presidencial promulgado en el año 1946 mediante el cual se le dio el control al sindicato sobre la carrera de los maestros de todo el país. En caso de llegar a la Presidencia de la República, se les preguntó, ¿estaría dispuesta (o) a derogarlo? Peña Nieto se limitó a ofrecer la revisión del decreto de 1946 sin comprometerse a más, admitiendo que había que despolitizar la educación. Sus compromisos con las dirigencias sindicales y cúpulas corporativistas obviamente condicionaron su respuesta, como ciertamente condicionarían las políticas educativas de su gobierno. Siendo diputada federal del PAN y secretaria de la Comisión de Educación durante esta legislatura, propuse una iniciativa para incluir la Evaluación Universal de los Maestros en la Ley General de Educación, misma que no prosperó. Los diputados del PRI y del PRD cedieron a las presiones que suscitaron las recientes marchas de maestros que se oponen a ser evaluados.

Josefina fue la única que se pronunció con firmeza comprometiéndose a derogar, al llegar a la Presidencia de la República, el famoso decreto de 1946, y construir un marco legal distinto que rija la educación en México. Derogaría este decreto sin ninguna duda, dijo, para recuperar la rectoría del Estado Mexicano en materia educativa. Sí a los sindicatos fuertes, pero evitando esta confusión que ha dañado la agenda educativa del país. La vigencia de este decreto es obsoleta, tan absurdo como si se hubiera dejado en manos del sindicato de trabajadores de la Secretaría de Hacienda la política económica del país.

La agenda educativa de Josefina, incluyendo el "Adiós, Elba", será capaz de convencer a los votantes dudosos, hartos ya del chantaje que mete al país en jaque, cada que los maestros deciden aumentar sus privilegios violando el derecho de los niños. Si Josefina reafirma que su objetivo es la profesionalización de los maestros, si se compromete a centrar la educación no en los privilegios del docente sino en el aprendizaje del alumno, si ubica a la educación como eje central de las políticas púbicas de su gobierno, convencerá a cualquiera, porque la educación es la única fuerza demoledora capaz de resolver todos los problemas en su conjunto. Esta es su oportunidad y la de todos.

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