junio 26, 2012

Por qué votar por Josefina

Ricardo Pascoe Pierce (@rpascoep)
Especialista en análisis político
ricardopascoe@hotmail.com
Excélsior

Progresivamente se han ido expresando los indecisos, alrededor de 20% del potencial electorado. Importa escucharlos, habida cuenta que representan entre 10 y 12 millones de votos que hoy se encuentran en duda, deseosos de más elementos para tomar su decisión con fundamentos creíbles, alejados de simples actos de fe o por salir de su incertidumbre sin convicción. Tantos indecisos (lo normal sería del orden de 5%) reflejan la dificultad que muchos ciudadanos han tenido para definir los candidatos de su preferencia.

La prioridad de los mexicanos es asegurar la estabilidad económica. En un mundo turbulento y con países como Grecia, España, Irlanda, Argentina y Brasil bordeando recesión y crisis, la disciplina financiera ha hecho de México un islote de estabilidad. Todo depende de la seriedad con que se tome el equilibrio de las finanzas. El PAN ha demostrado que lo toma muy en serio. El PRI no pudo, al estar atado históricamente a la corrupción, respetar compromisos, nacionales e internacionales de prudencia en el manejo financiero y de ahí sus constantes crisis al final de cada sexenio. El PRD es un partido anclado en la idea de gastar, no de producir. No tiene, ni ha tenido, una propuesta productiva. Su plan alternativo es una simple idea de gastar dinero de “otra manera”. Ante estas distintas historias, sabemos que la condición económica es, en última instancia, todo.

Sin estabilidad económica no se puede pretender aumentar la productividad que el país está demandando: mayor crecimiento. Para atender esta urgente necesidad, este año el PIB crecerá 4%, en contraste con Estados Unidos que va a crecer apenas uno por ciento. No se están requiriendo los recortes de personal, como en Grecia y España, ni existe la amenaza de reducir programas sociales, como en gran parte de la eurozona. México tiene un déficit público de 2.5%, por 8% de EU. En México las exportaciones representaban 17% del PIB en 1980, hoy son 61 por ciento. Y 80% de nuestras exportaciones son bienes manufacturados, no materias primas. La deuda de México se mantiene estable en 27% del PIB, mientras que en EU llega a 98 por ciento. El promedio de la inflación anual que padecimos durante los gobiernos del PRI era de 43%; hoy, durante los del PAN, es de 4.4 por ciento.

Estos datos nos dicen que, de continuar con una administración correcta y honesta de las finanzas públicas, el país puede aspirar a crecer económicamente y, de ahí, atender un reparto más justo del ingreso nacional, por la vía preferente de empleos con salarios satisfactorios. La única candidatura que puede garantizar ese logro es la de Josefina Vázquez Mota. El modelo contrastante con el mexicano en América Latina se da en Venezuela, Brasil y Argentina. Básicamente operan bajo la premisa del gasto estatal para incentivar la economía y no generan suficiente confianza en el sector privado de inversionistas. Brasil ha querido cancelar un acuerdo automotriz con México por su falta de capacidad de manutención de la productividad del sector, y prefiere depender más y más de la exportación de materias primas.

En resumidas cuentas, el PRI no es confiable por su liga estructural con la corrupción y la izquierda es incompetente porque quiere gastar, y no sabe, ni le interesa, promover la producción. Ambos llevarían al país cerca del despeñadero económico, al repetir esquemas gastados y fracasados antes. Solamente el PAN y Josefina podrán ser confiables para cuidar la estructura económica de la nación y asegurar su estabilidad y crecimiento.

Hoy por hoy, apoyarla con el voto no sólo tiene mucho que ver con que es mujer y que la mirada de mujer goza de una solidez que no tienen los otros candidatos, sino también porque es lo que el país requiere para superar y trascender esta difícil coyuntura histórica.

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