junio 04, 2012

Tipo de cambio, ¿qué está pasando?

Arturo Damm Arnal (@ArturoDammArnal)
arturodamm@prodigy.net.mx
La Crónica de Hoy

Comienzo por las cifras. El lunes 2 de enero, en la primera jornada del año del mercado cambiario, el tipo de cambio peso-dólar se ubicó en 13.55 pesos a la compra y 14.05 a la venta. A lo largo de las siguientes semanas, con altibajos a lo largo del camino, el peso recuperó terreno frente al dólar y el tipo de cambio llegó, el martes 13 de marzo, a los 12.18 pesos a la compra y 12.68 a la venta, su mínimo nivel en lo que va del año. De entonces a la fecha la moneda mexicana ha venido perdiendo terreno frente a la divisa estadunidense y el pasado viernes se ubicó en los 13.90 pesos a la compra y 14.50 a la venta, siendo tales cotizaciones el máximo anual. ¿El resultado? Una devaluación, con relación al inicio del año, del 3.2 por ciento y, respecto al mínimo, del 14.4 por ciento, fenómeno cambiario que nos plantea, en primer lugar, la siguiente pregunta: ¿por qué?

De entrada, la respuesta de cajón que el economista da a la pregunta por la causa del aumento de cualquier precio (y el tipo de cambio peso-dólar es el precio del dólar en términos de pesos) es: por un aumento en la demanda, de la mercancía en cuestión, mayor que el incremento en su oferta (mercancía en cuestión que en este caso es el dólar), de tal manera que la respuesta a la pregunta por la causa de la devaluación del peso frente al dólar es el mayor aumento en la demanda por dólares con relación al incremento en su oferta, lo cual, al menos que los fundamentos de la ciencia económica estén equivocados, comenzando por la ley de la oferta y la demanda, es tan cierto como que dos más dos son cuatro.

Dicho lo anterior aparece, inevitablemente, la siguiente pregunta, ¿Y por qué la demanda por dólares aumenta más que su oferta?, segunda pregunta mucho más interesante que la primera —¿Cuál es la causa de la devaluación del peso frente al dólar?— y que, desafortunadamente, sobre todo para los fines del análisis, no tiene una sola respuesta, sino tantas como agentes económicos salen al mercado cambiario a demandar dólares, demanda por dólares que puede tener su causa, por ejemplo, en la necesidad de liquidar una deuda contraída en tal moneda, o en la necesidad de disponer de tal moneda por razón de algún viaje al extranjero, o en la intención de especular con el tipo de cambio, pretendiendo comprar dólares baratos para luego venderlos caros, o en el propósito de protegerse en contra de posibles descalabros económicos.

Llegados a este punto hay que distinguir entre preguntas. Una es ¿Por qué demandan dólares los agentes económicos?, siendo la respuesta Por muchas posibles causas, que abarcan desde razones hasta sinrazones, siendo la otra ¿Por qué, de pronto, aumenta la demanda de dólares más que su oferta?, hecho que tiene como resultado, al menos por un cierto tiempo, la devaluación de la moneda mexicana frente a la divisa estadunidense, siendo una posible respuesta Porque se confía más en el dólar que en el peso, lo cual puede dar como resultado una mayor demanda por dólares para, primera opción, especular con el tipo de cambio o, segunda opción, para protegerse de posibles descalabros económicos. Cualquiera de las dos opciones supone el hecho de que los agentes económicos demandantes de dólares confían más en la divisa estadunidense que en la moneda mexicana, hecho que nos plantea la siguiente pregunta, ¿Por qué?, pregunta que, dado el mejor manejo que del peso han hecho las autoridades monetarias mexicanas, comparado con lo que las estadunidenses han hecho con el dólar, no tiene una respuesta fácil (misma que, si no quiero desviarme del tema de este escrito, tengo que dejar para otra ocasión).

Resumo. 1) aumenta el precio del dólar porque aumenta más su demanda que su oferta; 2) aumenta más la demanda que la oferta de dólares porque se confía, ya sea para fines de especulación, ya de protección, más en el dólar que en el peso, momento de preguntar por la causa de la desconfianza en el peso y, su contraparte, la confianza en el dólar. La respuesta a esta pregunta es, no tanto la crisis de la economía griega, sino la incertidumbre en torno a lo que pasará en Grecia (por ejemplo: ¿saldrá o no saldrá de la zona euro? y, de salir, ¿cuáles serán las consecuencias?), diferencia en las respuesta que no es sólo de matices sino de fondo: lo que genera la desconfianza es, no tanto el problema, sino la incertidumbre, ante la cual muchos agentes económicos deciden cambiar, con fines de protección, pesos a dólares, al tiempo que otros hacen lo mismo, pero con fines especulativos (sin olvidar que estos dos fines no están peleados entre sí).

La causa de la reciente devaluación del peso frente al dólar es la desconfianza (hay quienes confían más en el dólar que en el peso) que genera la incertidumbre (¿qué va a pasar en Grecia?), todo lo cual tiene una ventaja de no poca importancia: esa causa no se le debe a algún error, o errores, de política monetaria o fiscal en México (¡lo cual no quiere decir que esas políticas no deban mejorar!), sino a errores que van, desde la concepción misma de la zona euro (producto de la ingeniería monetaria y no del orden espontáneo), hasta los desórdenes fiscales y monetarios (consecuencia de la irresponsabilidad de varios gobiernos europeos: no todo es Grecia, ¡allí viene España!), y digo que ello es una ventaja de no poca importancia porque, para decirlo en términos médicos, no es lo mismo tener el foco de infección en casa que en la casa de un vecino distante (vecino por obra y gracia de la globalización).

Hasta aquí he centrado la atención en la pregunta por la causa de la devaluación, sin atender a otra no menos interesante: ¿qué pasará? Ya no tengo espacio para responder (suponiendo que realmente lo pueda hacer: soy economista, no adivino), pero vale la pena tener en cuenta lo siguiente. Al inicio del 2009, en plena recesión, el tipo de cambio se ubicó en 13.90 pesos por dólar. El 2 de marzo de aquel año alcanzó los 15.48 pesos, el máximo histórico hasta el momento, lo cual dio como resultado una devaluación del 11.4 por ciento. ¿En cuánto cerró el tipo de cambio peso-dólar aquel 2009? En 13.19 pesos, un 5.1 por ciento menos que al inicio. Y eso en el año de la recesión, misma que hoy, en términos generales, ya se superó.

No hay comentarios.: