junio 14, 2012

Una buena noticia para las mujeres

Carlos Puig (@puigcarlos)
masalla@gmail.com
Duda razonable
Milenio

Ayer el presidente Calderón firmó y promulgó la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de esos delitos, que el Congreso aprobara el 27 de abril de 2012.

Llega tarde, pero llega una herramienta para combatir el crimen que esclaviza a millones de mujeres en el mundo, a miles en México: 16 mil según un cálculo de organismos de derechos humanos. Delito brutal que pretende borrar al ser humano —por lo general con rostro de mujer, casi siempre menor de edad— y ponerlo al servicio de clientes que compran poder.

Delito tan público como un viaje a La Merced, en la Ciudad de México, cualquiera de estos días.

Rosi Orozco, presidenta de la comisión contra la trata, lleva una década luchando por hacer conciencia y proveer de herramientas a policías e impartidores de justicia para poder luchar contra ese delito.

Ayer sonreía: “Hace muchos años, la primera vez que confronté a un policía respecto a la explotación sexual de menores de edad que se hacía en sus narices, me dijo: ‘Ay, señora, ya párele, no ve que les gusta a las chamacas’”.

Todavía hace poco, en Puebla, una niña que logró huir de sus padrotes llegó a pedir auxilio a una patrulla y los oficiales la regresaron con sus explotadores —me cuenta Orozco.

Pero esta nueva ley obliga a cualquier policía del país a actuar contra padrotes, explotadores y… clientes, quienes hasta hoy en los operativos eran generalmente perdonados y hasta protegidos.

Alguien escribió que le parecía que esta ley tenía dedicatoria contra el pueblo de Tenancingo, en Tlaxcala, donde con el absurdo pretexto de la “tradición”, los pobladores hombres se disputan el derecho de quedarse con las pequeñitas del barrio adversario para explotarlas en otras ciudades del país. Pues si trae dedicatoria, mejor. Lo que sucede en Tenancingo es una vergüenza.

Ayer también se promulgó otro decreto que modifica varias leyes con el fin de tipificar delitos con perspectiva de género, en contra de las mujeres “cuando existan signos de violencia sexual, lesiones o mutilaciones infamantes, violencia familiar, laboral, escolar…”.

En fin, ya está la ley. La realidad no cambia por las leyes, pero son herramientas indispensables. Hoy las autoridades del país tienen con qué investigar y castigar, y sobre todo para dar apoyo a las víctimas de tan brutal delito.

Un buen día, pues. En medio de muchos malos.

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