junio 10, 2012

Ya llegó la intervención

Alberto Peláez
Visor Internacional
Milenio

Veamos. El tema, yo lo veo así. A España no le hace falta que la intervengan porque en el fondo ya lo está. El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, habla por boca de su amo: el presidente del Banco Central Europeo, el italiano Draghi; el presidente de la Comisión Europea, el portugués Durao Barroso; la presidenta del Fondo Monetario Internacional, la francesa Lagarde y la canciller alemana, Angela Merkel. Representan a los cuatro jinetes del Apocalipsis, los cuatro puntos cardinales, con un país, España, que no tiene ni idea hacia dónde tirar.

Hoy por hoy, España va hacia la deriva. La puntilla se la ha colocado la banca española y, en una parte importante, la cuarta entidad financiera: BANKIA. Hace seis meses, este gigante con más de diez millones de clientes, presentó sus cuentas con unos resultados positivos de trescientos millones de euros. Hace tan solo unas semanas, había un déficit de más de tres mil millones. El gobierno de Rajoy ha optado por la nacionalización de BANKIA con una previsión de fondos que supera los veinticuatro mil millones de euros, unos treinta mil millones de dólares.

Con esta situación, los mercados están muy preocupados con España. De una manera o de otra, ha pasado lo que con Grecia, que no hemos dicho toda la verdad. La banca no es tan potente como se decía, ni mucho menos; el déficit del Estado no es del 6 por ciento como dijo el Gobierno de Zapatero sino del 8.5 por ciento es decir, 250 mil millones más, es decir, una cantidad no menor.

Con este panorama, el barco español navega a una deriva desconocida. Eso sí, por el camino va tirando combustible en forma de evasión de capitales. El dinero es miedoso y más, sus dueños. En los últimos meses, más de cien mil millones de euros han salido de las arcas españolas en forma de evasión de capitales.

Pero ¿cómo van a tener confianza en España, unos mercados que son tiburones? Es que no hay un dato para la esperanza. La deuda de las familias españolas supera los 855 mil millones de euros, es decir más de 900 mil millones de dólares, un mundo de dinero que nos afecta a todos los españoles en menor o mayor grado.

Hace menos de una década el dinero era muy barato. Las hipotecas, los créditos, todo era sencillo de conseguir y barato de pagar. ¿Qué ocurrió? Que muchos españoles pidieron prestado para comprarse una casa, un coche, unas vacaciones o todo al mismo tiempo. Ahora, tenemos que devolverlo para pagar el déficit privado.

El déficit público también anda desbocado. Las Comunidades Autónomas y el Estado Central se lo han consumido todo.

A este panorama, hay que contar además que los intereses de la deuda española en el exterior, la famosa prima de riesgo, son cada vez más caros. Va a llegar un momento en que no vamos a poder pagar.

¿Cómo van a confiar los mercados? ¿Cómo vamos a confiarnos a nosotros de nosotros mismos? La intervención ya está aquí.

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