julio 31, 2012

PAN: la guerra contra el reloj

Julián Andrade (@jandradej)
julian.andrade@razon.com.mx
La Razón

En el PAN hay una carrera contra el tiempo. Cuando se reúna el Consejo Nacional el 10 y 11 de agosto, lo que estará en juego será el control del partido o cuando menos una de sus batallas más importantes para lograr este objetivo.

La clave radicará en el momento en que debe ser convocada la Asamblea Nacional que tiene las facultades de cambiar los estatutos del partido. El presidente de la República, Felipe Calderón, se inclina porque su realización sea a más tardar en noviembre, antes del relevo de gobierno y todavía con la fuerza que da tener el control del poder político en el país.

Gustavo Madero, el líder de los panistas, ve las cosas de otro modo y prefiere dejar las grandes discusiones y decisiones para el año próximo, cuando las fuerzas se puedan medir de otra forma y en otro terreno.

Por eso, entre otras cosas, es difícil, si no imposible, que Madero renuncie a la presidencia del partido.

Para el grupo del actual dirigente es importante el arreglar la casa antes de pensar en nuevos inquilinos y consideran que ello es un acto de responsabilidad y más aún luego de la catástrofe electoral que sufrieron.

Es más, en su análisis la salida del dirigente nacional está lejos de aliviar los problemas y en cambio existe el riesgo de profundizarlos.

Pero es en la lucha contra el tiempo en la que se abrió un flanco de crítica a la propia elección federal, y si bien reconocen el resultado de la elección y el triunfo de Enrique Peña Nieto, consideran que los gastos excesivos en los que pudo incurrir el PRI deben ser investigados.

Madero no ve contradicción alguna entre ambas situaciones y considera que inclusive son coherentes si se tiene en cuenta que fue el PAN quien “destapó” el asunto de la participación de Monex en la elección.

En Los Pinos, en cambio, requieren que las cosas se procesen rápido, ya que por ley de la política y por realismo puro, cada día que pase contarán con menos fuerza para imponer agendas y dirigencias.

En el PAN la voz del Presidente de la República es poderosa, pero está lejos de garantizar unanimidades, como sí ocurre en otros partidos políticos.

Además, no hay bálsamo que cure las heridas en la derrota y ello puede profundizar las diferencias.

Los panistas, no hay que olvidarlo, están acostumbrados a la discusión interna y nadie puede dar por hecho lo que ocurrirá en los próximos meses.

Vamos, ni siquiera se puede descartar que con el tiempo Javier Corral, uno de los más decididos impulsores de las alianzas con el PRD, no sólo pretenda la dirigencia nacional sino hasta que la logre, si en el entorno de Calderón no juegan muy bien sus cartas.

Una cosa es segura, vienen tiempos interesantes para el panismo y ya se sabe que ésos son los más inquietantes y complejos.

Compra del voto y pruebas jurídicas

José Antonio Crespo
cres5501@hotmail.com
Profesor del CIDE
El Universal

En su evaluación sobre la elección presidencial, el PRD incurre en puntos contradictorios; su candidato ha dicho que él ganó, pero que le robaron —una vez más— la elección. El PRD, al mismo tiempo, se pregunta sobre debilidades y fallos de la coalición que expliquen el resultado desfavorable. Esa pregunta no tiene sentido si se parte de que se ganó. Por otro lado, el PRD acepta que se no preparó adecuadamente la impugnación que vendría después de la elección al no haber recabado suficientes pruebas y evidencia del fraude que dice que le cometieron. Pero López Obrador sostiene que hay suficientes pruebas para invalidar la elección. ¿Cuál afirmación es la buena?

Más que creer en una u otra versión, cabe revisar las pruebas presentadas. Son frágiles, como dice el PRD. Habrá que ver, desde luego, hasta dónde llega el sobregasto de campaña de los partidos. Pero en lo demás, las pruebas son frágiles, tal como lo dice el PRD. Por ejemplo, López Obrador presentó dos boletas cruzadas por el PRI como prueba de los tres millones de boletas que, según él, fueron introducidas ilícitamente en las urnas. De haber existido ese fraude, la suma total de votos en la elección presidencial sería de tres millones más que en la de diputados o senadores. Pero las cifras entre las tres elecciones federales coinciden esencialmente (restando los votos de las casillas especiales, que son menos de medio millón).

También se han presentado miles de tarjetas de Soriana como pruebas de la compra, pero están lejos de los cinco millones de votos presumiblemente comprados. O más bien, del intento de haberlo hecho. Aquí hay se presenta un alegato dudoso: se supone que el secreto al voto previene que el intento de compra se traduzca en votos efectivamente comprados, pero la coalición lo plantea a la inversa; si se da una despensa entonces el secreto al voto ha sido violentado (¿?). Los bueyes delante de la carreta. Supongamos, con todo, que baste el intento de compra como causal de invalidación, como lo exige la coalición; se presentaron 33 videos como prueba de ello, que en su mayoría reflejan indicios o testimonios de compra de votos. Pero haría falta miles de videos semejantes como material probatorio de los cinco millones que se alegan comprados.

Más aun, varios de estos videos no prueban gran cosa. Hay por ejemplo un reportaje de la agencia Al Jazeera, en el que aparecen entrevistados analistas y activistas mexicanos que afirman que hubo una compra masiva de votos. Se trata de opiniones muy respetables, pero no prueban nada.

En otro video aparece una mujer que dice haber votado por el PRI pues recibió apoyos y, como no tiene trabajo, los necesita. Un voto comprado, sin duda, pero de ello la coalición infiere que “los ciudadanos que votaran por el PRI iban a recibir apoyo o despensas… con lo cual se vulnera la libertad y autenticidad del sufragio”. Es decir, de un voto claramente comprado se infiere que todos los demás cruzados por el PRI también lo fueron. En otro video aparecen camiones de la policía municipal de Coatzacoalcos con propaganda del PRI y se dirige a un mitin de Peña Nieto; un delito electoral cometido por algún funcionario de ese municipio que debiera castigarse, pero nada relacionado a la compra de votos. En otro video, un ciudadano dice a un policía municipal que hay un operativo de compra de voto, y le pide que vaya para allá. El policía dice que tiene otras tareas pendientes. Quizá haya habido una punible negligencia del policía, pero es todo lo que se puede probar. No aparece imagen alguna del operativo denunciado.

En otra videograbación, a militantes del PRI se les exhorta que busquen el voto de 10 familiares, amigos o vecinos para Peña. Pero, ¿no hacía eso también López Obrador en sus mítines? Yo mismo estuve en una reunión en que representantes de López Obrador pedían el voto a los asistentes, exhortándolos a promover cinco votos más entre amigos y familiares. Igual que ocurre en este video.

También se presentaron ante el IFE pruebas del tipo “tres jarras de plástico, siete mandiles, una lonchera, cuatro comales, 16 vasos de plástico, una gorra de plástico” y otros dos mil artículos semejantes, algunos (no todos) con el logotipo del PRI o la imagen de Peña Nieto. Se trata de utilitarios que todos los partidos reparten en sus actos y mítines y que, hasta donde se sabe, no hay prohibición legal para ello. Mucha paja, pues, pero poca sustancia probatoria.

AMLO®

Federico Reyes Heroles
Reforma

Compararse con Hidalgo, con Morelos, con Juárez, con Madero, cómo interpretarlo. Seguramente es otro lance demagógico más de los muchos que le hemos escuchado. Esa es una posibilidad, le damos al autor de esas notorias sinrazones -AMLO- el beneficio de la duda, de una astucia y arrojo asombrosos. En esta versión él sabe que sus dichos son una majadería al sentido común, pero los usa. Hay otra posibilidad, que en verdad lo crea, que esté convencido de ser un héroe llamado a fundar una nueva nación. Demasiadas novelas de caballería, quizá. Pero cómo explicar la actitud de sus incondicionales: o ya están también montados en la sinrazón o son unos timoratos incapaces de decirle a su líder que roza la locura.

Decir ante decenas de millones de televidentes que si no votan por él significa que son masoquistas y manipulados es de nuevo un lance tan osado que merece análisis. Ahora resulta que el 70% del electorado cae en esas categorías. Lo dijo en serio, colocándose de nuevo en ese umbral donde la sinrazón asoma. Nombrarse a sí mismo Apóstol requiere de una seguridad rayana en lo anormal. Ni Gandhi, ni la Madre Teresa de Calcuta pretendieron tanto. Sobre todo por la auto-erección, no dudo que en sus inacabables giras alguien le haya besado la mano y nombrado Apóstol, pero decirlo de sí mismo desnuda una faceta de la personalidad.

Fue él quien se vanaglorió de tener cinco millones de seguidores que cuidarían paso a paso la jornada electoral. Démoslos por buenos, ahora resulta que esos cinco millones fallaron, no vieron el macro fraude, que para él y sus comparsas es hoy -no antes- evidente. O quizá también los corrompieron con tarjetas de descuento, estrategia -la compra- que el PRD también hizo suya. Allí están las fotos de cubetas, relojes con las iniciales de AMLO, naranjas envueltas con dinero, regalitos que algo pretendían. O sea que AMLO en verdad piensa que México es un país de corruptos, lo del "pueblo bueno" era sólo de dientes para afuera. Cómo explicar la participación de un millón de ciudadanos como funcionarios de casilla y dos millones más como representantes de partido, todos capturados por la corrupción.

La otra explicación es igual de ofensiva: Televisa manipuló al 70% del electorado. Corruptos y manipulados los mexicanos no saben lo que hacen, claro, salvo en la capital de la República, en Tabasco, Morelos y en las otras cinco entidades donde él ganó. Parafraseando al clásico, odio las telenovelas, pero defenderé a muerte el derecho de cualquiera a verlas. Aflora de nuevo el ánimo mesiánico, de alguien que llegó a rescatarnos, de ahí la necesidad de una nueva organización que salve nuestra democracia. De ahí que el #YoSoy132 quiera "despertar" a los mexicanos atrapados en las redes invisibles de la idiotez televisiva. Esos engañados todavía tienen alguna esperanza, "despertar", no forman parte de la "mafia". Pero entonces cómo explicar ese México que usa cada vez más la alternancia para desplazar a los gobernantes que no le satisfacen, ese México que se inconforma, protesta y se manifiesta por las más diferentes causas: defender el derecho de formar pareja con una persona del mismo sexo o simplemente salvar un parque o denunciar la corrupción.

¿Cómo casar ese discurso moralista del rescate -autoritario en el sentido de que desean imponer una nueva moral- con el desfile de rostros emblemáticos de la corrupción en los altos mandos del PRD? En los hechos el mensaje es muy claro: la peor ralea de ese partido está de regreso o quizá nunca se fue. Se me dirá que también está esa otra izquierda, la nueva, la moderna que encabezan Ebrard y Mancera por citar a los más notorios. Sí, pero esa izquierda ha guardado sepulcral silencio frente al Apóstol. De verdad ejercen influencia o quizá no estamos leyendo la cruda realidad: son minoría y no tienen el poder. AMLO es una marca que vendió 16 millones de votos. Y esos votos representan mucho dinero. El PRD será, después del PRI, el partido más rico. Estamos hablando de cientos de millones de pesos, de muchas chambas, de prebendas, de privilegios. El Apóstol es un gran negocio, por eso se tragan su mesianismo, primero van los intereses y después los principios.

Sobre advertencia no hay engaño, ¿esperar al Tribunal? Con el tono sibilino de siempre AMLO ya anunció que va a la movilización, que su lucha por rescatar nuestra democracia apenas comienza, que podría estar en la boleta en el 18, así de sencillo. El divorcio que muchos desearíamos para que naciera una nueva izquierda no se ve en el horizonte. La razón es clara: se necesitan mutuamente. Para el 2018 habrán pasado tres décadas desde que Cuauhtémoc Cárdenas inició una ruptura y un movimiento clave para la democratización de México. Pero de seguir por donde van los avances doctrinales de la izquierda se podrían desvanecer en un mar nauseabundo de corruptelas de los muchos que se amparan en las siglas del PRD. Por eso no se preocupan, ya tienen su marca registrada: AMLO.

Expo fraude

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

Sí, AMLO es un héroe perseguido y atacado, a pesar de ya tener harta a más de 50% de la población.

Nos lo anunció la semana pasada; aquí escribimos sobre su próximo “magno evento” en el Zócalo: una muestra itinerante que pretende repetirse en cada una de las capitales estatales del país, y donde enseñe cada uno de los elementos que han logrado recabar con la intención de invalidar la elección presidencial.

AMLO ha seguido con su estrategia de hablar, hablar y hablar de lo mismo, mientras está a la espera de lo que resuelva el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Pero si ya sentíamos pasado su discurso, trasnochado, aburrido y sin sentido, se ha volado la barda cuando se comparó con los héroes patrios.

Ha sido (o es, según su percepción) demócrata timado, mártir, blanco de todos los complots imaginables, mesías y, ahora, héroe nacional, o al menos un personaje con cualidades y que vive en unas circunstancias que permitirían llamarlo así, en su República Amorosa, por supuesto. “Nada más piensen en lo que ha sido nuestra historia: nuestros héroes siempre fueron muy atacados. Hidalgo, Morelos, fueron excomulgados, asesinados por oponerse, por resistirse, por no aceptar las injusticias...”, dijo AMLO en una movilización en Ciudad Netzahualcóyotl el domingo pasado. A ese nivel ha llegado el speech de Andrés Manuel López Obrador. Ya una vez había dicho algo similar sobre la persecución que tanto él como el mismísimo Jesucristo han sufrido. Bajo esa mirada, entonces ya se había tardado en autoproclamarse héroe nacional.

Sí, héroe perseguido y atacado, a pesar de ya tener harta a más de 50% de la población, según la encuesta que ayer publicaron Excélsior y BGC Ulises Beltrán y Asociados, donde se preguntó sobre el sentir de la población con respecto al conflicto poselectoral patrocinado por AMLO y sus intentos de anular la elección. Y es que, según lo que arroja la encuesta, se percibe que por encima de las dudas que un importante porcentaje de la población encuestada tiene sobre el uso de los recursos de campaña (51% del total), está la inconformidad sobre el discurso y los últimos movimientos de Andrés Manuel. Algo parecido a lo sucedido en 2006, donde pudo más la molestia generada por el plantón de Reforma, cuando vio sus negativos crecer de manera exponencial. Y cómo no, si el Peje sigue en su postura de dudar y no escuchar ni a su sombra. Lo que él dice deberá entenderse como única verdad.

Tal vez por eso ha hecho oídos sordos al nuevo escándalo en su contra dado a conocer ayer por El Universal, donde se asegura que Honestidad Valiente, A. C., no ha realizado los pagos correspondientes al Impuesto Sobre la Renta desde el año 2006 y a la fecha. El reporte afirma que la asociación que ha pagado los últimos seis años los 50 mil pesos que, dicen, es el sueldo de AMLO, sólo declaró en dos de esos años las donaciones que recibió, las del año 2009 y 2010, respectivamente, y que juntas suman más de 20 millones de pesos. ¿Y los otros años? ¿De dónde venía el dinero? ¿Cuánto fue? Pues ni el SAT lo sabe...

Así que mientras él se llama héroe nacional y acusa a sus rivales de fraude electoral, vive y paga todo su numerito con fondos que vienen de una asociación que también vive en el fraude, aunque fiscal... vaya héroe.

El dilema de la izquierda mexicana

Roberto Blancarte
Milenio

¡La izquierda, unida, jamás será vencida!” Esa solía ser una de las consignas que se coreaban hace 30 o 35 años, cuando se hacían las primeras marchas permitidas al Partido Comunista y otras fuerzas progresistas. Me parece que sigue siendo un eslogan válido, aunque siempre ha tenido muchas dificultades para ponerse en práctica. La izquierda mexicana, como todas las otras agrupaciones políticas del país, no es homogénea ni monolítica. Está compuesta por innumerables tendencias, posiciones, corrientes, tribus, ideologías, facciones, individualidades, divas, personalidades, caudillos, agrupaciones, posturas, ambiciones, utopías, etcétera. Hasta ahora, muy pocos han logrado articularlas y nadie lo ha hecho completamente. Probablemente nadie lo hará, porque simple y sencillamente es una tarea imposible de realizar.

Sin embargo, en algunas ocasiones ha habido momentos en los que esta unidad se ha logrado; 1988 fue probablemente el momento en que esta unidad, que incluía desde el nacionalismo revolucionario hasta el socialismo unificado, tuvo su mejor momento. Luego, ha habido otros momentos en los que la izquierda ha tendido a unificarse, pero por una razón u otra o bien ésta no se ha logrado completamente o bien ha sido una unión ficticia. Es el caso, me parece de las campañas de 2006 y 2012.

En las elecciones de 2006 Andrés Manuel López Obrador no ganó la elección presidencial debido a su soberbia, que le impidió realmente aglutinar al conjunto de las fuerzas de izquierda. Según los conteos oficiales, el candidato de las izquierdas obtuvo 14,756,350 votos, es decir, 243,934 votos menos que los 15,000,284 obtenidos por Felipe Calderón. Lo que la historia olvida es que Patricia Mercado, candidata del Partido Social Demócrata (PSD), obtuvo 1,128,850 votos, es decir casi cinco veces la cantidad que López Obrador necesitaba para vencer a Calderón. En el fragor de la lucha postelectoral, ya nadie se acordó de esos votos y lo que hubieran significado. Lo cierto es que, asumiéndose un casi seguro ganador unos meses antes, López Obrador despreció los acercamientos e intentos de lucha unitaria que le ofreció el PSD. Nunca imaginó que necesitaría esos votos de esa izquierda y simplemente los desechó. En otras palabras, si López Obrador hubiera sido realmente el candidato de todas las izquierdas, hubiera triunfado y con cierta holgura, en las elecciones de 2006.

Pero López Obrador no aprendió la lección. Lejos de ello, a partir de 2006 comenzó a dividir al PRD, el partido que él mismo había dirigido y que lo había lanzado como candidato, retomando el membrete y la estructura del Partido del Trabajo (PT), desviando recursos materiales y humanos para la construcción de una plataforma propia. En las elecciones de 2009 fue evidente que López Obrador hizo campaña a favor del PT y en contra del PRD, sobre todo allí donde no los consideraba sus aliados incondicionales. Aún así, el PRD logró obtener más del 12 por ciento de los votos, los cuáles no eran muchos, pero sí más que el 3.7 por ciento del PT. El resultado fue que el PRD logró tener 71 diputados, mientras que el PT solo 13. De cualquier manera, la obra de división de la izquierda llevada a cabo por López Obrador, seguía adelante.

Solo la prudencia y un cálculo político (desde mi punto de vista equivocado), condujeron nuevamente al PRD a apoyar a López Obrador en su candidatura por la Presidencia de la República. Digamos que fue la unidad impuesta desde el exterior, porque la dirigencia perredista sabía que López Obrador de todas maneras se iba a lanzar apoyado por el PT y que sin esos votos era irrealista aspirar a la victoria en las elecciones presidenciales. Así que prefirió apoyar a aquel que los había dividido, en aras de un supuesto bien mayor, que era alcanzar la Presidencia de la República. Pero López Obrador no ganó, más allá de las irregularidades y vicios electorales, por la simple y sencilla razón de que muchos que votaron por el PRD y por las otras fuerzas de la coalición progresista, no quisieron votar por él. De hecho, como es bien sabido, el candidato de las izquierdas obtuvo en 2012 solo 31.64% de los votos, mientas que en 2006 había alcanzado 35.33%. En otras palabras, por las razones que usted quiera, pero fue a la baja.

Ahora, el Consejo Nacional del PRD, dentro del cual hay no pocos lopezobradoristas, comienza a hacer sus cuentas y comienza a tomar una cierta distancia de quien fue su candidato presidencial. La sentencia de que no basta con señalar únicamente que hubo fraude electoral, sino que, si se pretende invalidar la elección, se tienen que reunir elementos jurídicos y probatorios, es, quisiera creer, el principio de un deslinde necesario. La supuesta aceptación de que se necesitan mutuamente, que es más bien una frase del dirigente nacional del PRD, más allá de su validez, tendrá que ser probada con hechos en el futuro. Hasta ahora, López Obrador no ha hecho nada que vaya en esa dirección, más que cuando ha necesitado al partido. Sin embargo, para mi gusto, la pregunta permanece: ¿necesita el PRD seguir encadenado a un candidato que ha dividido a la izquierda y que nunca va a ganar? ¿Hay alguna razón por la que dicho candidato siga imponiendo su visión? Yo, francamente, creo que no.

julio 30, 2012

La otra derrota

Rafael Cardona (@cardonarafael)
racarsa@hotmail.com
El cristalazo
La Crónica de Hoy

Los acontecimientos post electorales y el activismo presidencial en busca de un elusivo reparto de las culpas por la derrota en preparación de la magna reunión a la cual ha convocado a los más altos militantes, ha impedido ventilar públicamente la naturaleza real del fracaso histórico (ahora sí vale la palabra) del Partido Acción Nacional. Su desastre axiológico.

Si nos atenemos a los motivos por los cuales Acción Nacional fue constituido, el estrépito de este desastre resuena mucho más allá de las urnas. Hace evidente el fracaso en su intención fundamental: construir ciudadanos por encima de la búsqueda del poder y después, quizá, funcionarios fieles a sus ideas una vez lograda su inserción en los órganos de gobierno. En la circunstancia actual no lograron ni lo uno, ni lo otro.

Para una generación de políticos capaces de tomarse en serio las serias palabras de González Luna, esto debe sonar hoy como una bofetada:

“Es irritantemente falso que para cumplir activamente el deber político haya necesidad de compartir métodos, propósitos, posturas, provechos, de quienes son responsables de que la nación se ahogue en un mar de lodo. De la pureza de las fuentes de la acción personal y de las metas perseguidas, dependen la claridad y la trayectoria de la corriente. Hay una política limpia, no sólo posible, sino inmediatamente obligatoria; una política regida por exigencias de abnegación que la levantan a niveles superiores.”

La validez de lo anterior no es una acusación sólo al tiempo cercano. En todo caso es una muestra de las palabras olvidadas. ¿Dónde estaba esa limpieza doctrinaria hasta cierto punto apostólica frente a las concertaciones con el salinismo? Quizá en el mismo sitio de los acuerdos corporativos, las alianzas contra natura y la corrupción para llegar y sostenerse en el poder fuera como fuera. Y aquí ya todo se escribe en subjuntivo.

Por desgracia la metástasis de los arreglos finiseculares llevó al Partido Acción Nacional a vestirse con el disfraz de un priismo empanizado. Ahí empezó la verdadera derrota.

Hoy no parece empeñado el PAN en una labor de refundación desde los mismos cimientos, como proponía Gómez Morín ni en búsqueda de la recuperación de los principios. Más le ocupan las nuevas estrategias y ya se prepara para “sacar de nuevo al PRI de Los Pinos”. ¿Para lo mismo de la primera vez?

La competencia electoral (o electorera) ya no es el ámbito de las desdeñadas “escaramuzas” de los años iniciales, sino la actual obsesión casi mercantil por prebendas, puestos y subsidios oficiales de los cuales se decían ajenos y hasta se daban el lujo de rechazar.

Una somera revisión de sus gobernadores y sus alcaldes (dejemos por ahora a los presidentes) nos lleva a una grotesca galería donde conviven la ineptitud y la indecencia. ¿Cómo presentar a gente como el morelense Estrada Cajigal o el jalisciense Emilio González Márquez, señalados paso a paso por ineficiencia y suciedad presupuestaria?

Y no se diga de algunos alcaldes o secretarios de Estado.

Pero en el terreno interno es donde Acción Nacional se exhibe en el campo de la más espantosa carnicería. No hay forma de comprender cómo en un mismo sexenio fue posible expulsar (casi) del partido al primer Jefe del Ejecutivo cuya elección fue una prueba de vocación democrática de todo el electorado (ganadores y vencidos), y también al ex presidente del Comité Ejecutivo en cuyo ejercicio se logró (a empellones y de manera poco convincente para muchos mexicanos) el segundo presidente de la República, quien hoy se muestra reacio a asociar siquiera su magna derrota electoral como consecuencia de su desempeño dentro y fuera del partido.

La refundación anunciada no será posible si de ella se responsabiliza a quienes hundieron al PAN en un PANtano de complicidades, nepotismo y malas cuentas.

Ya desde antes de la derrota, Felipe Calderón decía en público cómo veía a su esposa como candidata para el 2018. Ojalá, para él y su familia, no se repita la historia de su hermana a quien veía como gobernadora de Michoacán y cuya derrota fue explicada con impuras acusaciones de imposición del narcotráfico, en una mezcolanza ruin de afanes políticos y políticas públicas, como la guerra contra el delito.

Muchos años bregó AN antes de lograr una victoria electoral significativa. Según los registros hubo elecciones en las cuales (1946) participaban ciento diez candidatos y llegaban cuatro. Lo significativo, sin embargo, era su actitud, su postura invariable (y sin embargo varió) de anteponer los principios al descarnado y pragmático imperativo de la política o mejor dicho, la politiquería.

Pero las sirenas siguieron cantando.

MEDIOS

Esta columna comparte el texto de Guillermo Ortega impreso en nuestras páginas el sábado.

Yo no creo en los cercos pacíficos. Toda ocupación territorial masiva es en sí misma un hecho de fuerza. No me importa si los “ocupas” tienen o no su razón para estar indignados. En ese caso, todos estamos indignados.

Un sitio, una irrupción, una presencia multitudinaria y por tanto amenazadora, es un acto de violencia. Lleva implícita la fuerza del grupo. Y por tanto la “valentía” de la masa. Con matices, pero es una demostración de fuerza. No importa si les regalan flores a los granaderos.

Cuando los manifestantes afuera de “Televisa” —o de cualquier otro centro de trabajo; en el cual los empleados no deciden la política de la empresa—, alguien dictamina quién entra o quién sale, se atacan gravemente los derechos de otros ciudadanos. No es posible hablar de afanes democráticos, cuando se atropella a los demás en aras de una convicción, sea cual sea.

Este diario ya sufrió, bajo otra dirección, una visita similar. Y aquí seguimos.

Tras los huesitos del PAN

Ricardo Raphael (@ricardomraphael)
Analista Político
El Universal

En la casa azul la batalla a penas comienza. Era difícil evitar que los dirigentes se estrellaran como meteoritos, pasada la derrota electoral. El desgaste experimentado después de gobernar por doce años a la República ha tocado ya los huesos de Acción Nacional; las fracturas son evidentes y las astillas se asoman por todos lados.

Como ocurre dentro de un avispero antes de la tormenta, los reproches zumban fuerte. Javier Lozano Alarcón, hasta hoy alfil muy leal a Felipe Calderón, aseguró que Acción Nacional atraviesa por el riego de la extinción.

Otra vez el argumento del peligro resuena para lograr la subordinación política de los oponentes. El jugo que esa camarilla a sacado de la amenaza, como tesis política, tiene de nuevo lugar, ahora dispuesta para que el actual jefe del Ejecutivo no pierda el control de su partido.

En una operación velocísima, el calderonismo sumó a su hebra de intereses a los ex presidentes del albiazul: Luis H. Álvarez, Germán Martínez y Cesar Nava. Solo faltó en esa suma Gustavo Madero, a quien poco tiempo le falta para ser también un ex. Igualmente ha agregado solidaridades a favor de esta corriente política Diego Fernández de Cevallos, quien aclaró en fecha reciente que él no ve mal la manera como se están cocinando las cosas en su partido. ¡Paradojas de la vida personal que hicieron del antiguo enemigo un aliado allanado!

Por lo pronto, la disputa principal se está dando a propósito de una fecha: ¿cuándo habrá de celebrarse la reunión donde se modificarían los estatutos de Acción Nacional? Felipe Calderón quiere que ésta ocurra antes de que él y su familia abandonen Los Pinos. La razón es más que obvia; una vez que haya entregado la banda presidencial, no tendrá la misma fuerza para instruir estrategia, gente y decisiones.

Del otro lado, todavía en voz muy baja, se alcanzan a escuchar los breves lamentos de la oposición frente al calderonismo. Por ejemplo, el senador electo por Chihuahua, Javier Corral Jurado, dijo en una entrevista reciente que al presidente, menos que a nadie, le corresponde encabezar el proceso de reflexión dentro del PAN. “Ya él … pudo hacer y deshacer y las cosas no … fueron bien, ahora tendrá que darle la oportunidad a otros para que lo hagan de otra manera” (Reforma 29/07/12). Dicho en una sola nuez: los adversarios exigen autonomía de Acción Nacional —vida propia— con respecto al calderonismo.

Es todavía difícil calcular cuánta fuerza real tiene la posición de Corral dentro de su partido y, sin embargo, resulta intuitivo afirmar que el enojo al interior de la casa azul, en contra de Calderón, debe ser grande. Dos son los principales reclamos: de un lado, el excesivo control que intentó, y logró, sostener sobre esta fuerza electoral durante su mandato. A manera de ejemplo, con respecto a Germán Martínez y César Nava, fue él quien construyó sus respectivas dirigencias para utilizarles siempre en beneficio propio.

Luego vino la operación para controlar la selección del Consejo Político panista y, sobre todo, las candidaturas más relevantes. Con el argumento del peligro, tanto en 2009 como en 2012, se afirmó que, si las y los candidatos del PAN al poder legislativo no eran elegidos, en su mayoría, por el Comité Ejecutivo Nacional, muy probablemente el crimen organizado penetraría la estructura de la institución. Así, el calderonismo llevó la mano en ese proceso y la seguirá llevando porque una buena parte de los legisladores electos de este partido le deben al michoacano el puesto que ocuparán durante los próximos tres y seis años.

El otro enojo se debe a la manera como el presidente trató de manipular la contienda interna para colocar a Ernesto Cordero como abanderado presidencial, y luego, también la forma como abandonó a su suerte a Josefina Vázquez Mota.

Si bien al aún mandatario no le han salido todas sus jugadas, su interés por imponer se mantiene. A muchos panistas esto les incomoda, lo cual puede ser tierra fértil para que una corriente anti-calderonista emerja con contundencia. Ocurrirá sólo si dentro del PAN se ostentan nuevos liderazgos capaces de capitalizar la animadversión subterránea.

Ya Josefina Vázquez Mota se hizo a un lado cuando, hace tres semanas, declaró que ahora su papel estaría del lado de la sociedad civil. ¿Será entonces Corral quien levante el estandarte de la oposición?

Hoy sólo se puede profetizar que el asunto se va a poner muy interesante.

La pereza del conspiratista

Jesús Silva-Herzog Márquez (@jshm00)
Reforma

"Teoría conspiratoria: véase ignorancia". La indicación aparece en el índice analítico de Conjeturas y refutaciones, de Karl Popper, y puede ser la mejor manera de acercarse a esa fe. La lógica conspiratoria no proviene de la curiosidad sino de la confianza; no se alimenta de dudas sino de certezas. El conspiratista sabe que el mundo está controlado por los poderes malignos y que todo, a fin de cuentas, es percusión de sus resortes. Por eso el conspiratismo conforma una teología del resentimiento. Un sujeto todopoderoso maneja las cuerdas del mundo. Pero a diferencia de la otra creencia, la teología de la conspiración predica la perversidad del omnipotente. Ese creador del orden, ese imán que imprime sentido a todo lo que ocurre en la historia no es el dador bondadoso de la vida, sino un codicioso insaciable que no descansa nunca en su afán de dominio.

No hay refutación imaginable para este par de creyentes. Para uno, todo lo que existe en el mundo da cuenta de la presencia de su Dios; para el otro, todo lo que acontece es manifestación de una mano negra. La regularidad o la excepción son, para esos hombres de fe, revelación del mismo poder. El conspiratista podrá equivocarse pero nunca está confundido. La confianza en la conspiración puede ser un consuelo al ofrecerse como explicación del caos, pero es, sobre todo, un atajo. Sin grandes fastidios, se pueden resolver todos los enigmas con un solo expediente. Cualquier información embona con el cuento, cualquier novedad se incorpora al libreto de la conspiración. Si pierden los míos es, obviamente, efecto de la conspiración; pero si ganaran los míos también lo sería: se habrá tratado, en ese caso, de un engaño, de una simulación. Es que los conspiradores quieren hacernos creer que ese triunfo es verdadero, pero en realidad no lo es. En ese relato no hay misterios y jamás hay contradicciones. Cuando se prende esa linterna que exhibe las maquinaciones, el mundo se esclarece automáticamente. No hay motivo para dudar ni necesidad de prueba. La conspiración es la gran simplificadora de nuestro tiempo. Por un lado, nosotros, las víctimas de siempre; por el otro, los de arriba, los ganadores de siempre.

Leer la demanda que el Movimiento Progresista ha hecho para exigir la anulación de la elección presidencial es constatar el hermetismo de esa lógica. El documento que ha presentado a las instancias judiciales podrá tener 638 páginas pero sigue siendo un texto apresurado, descuidado, flojo. Difícilmente se puede pedir que se limpie la elección con un escrito tan desaliñado. Aun bajo los códigos de la expresión abogadil, es un escrito pésimamente redactado, plagado de faltas de ortografía y descuidos asombrosos, como llamar panista a Enrique Peña Nieto. El texto carece de la mínima consistencia argumentativa: columnas de razones que dieran congruencia a su alegato. La demanda es un revoltijo caprichoso de dichos envueltos con recortes periodísticos, divagaciones sobre la naturaleza de la economía y las producciones radiofónicas de Orson Welles; especulaciones tratadas como si fueran evidencia plena, conjeturas vendidas como certezas científicas. Aclaro, por si fuera necesario: no me opongo al derecho de inconformarse; rechazo la frivolidad con la que el equipo jurídico del lopezobradorismo construyó su alegato para pedir, ni más ni menos que la nulidad de la elección presidencial.

La pereza de los abogados del Movimiento Progresista es sintomática: el conspiratista es adicto a los atajos, es condescendiente con cualquier rumor que ratifique su prejuicio y sordo a cualquier testimonio discordante. El conspiratista no se ejercita en la polémica. Su entrenamiento es la pancarta y la consigna. Su medio idóneo es el panfleto que descubre los secretos del palacio, no la demanda que se esmera en el raciocinio y se compromete con la prueba. Esa ignorancia beligerante de la que hablaba Popper es llevar la estridencia al máximo y reducir la evidencia al mínimo. El fanático de la conspiración no polemiza. Suele dirigirse a los suyos mientras desacredita a los independientes, a los que con facilidad tacha como instrumentos de aquello que denuncia. El tribunal al que, en realidad, acude es el jurado moral de la historia, que, tarde o temprano reivindicará su causa. La pereza del conspiratista es consustancial a su fe y es producto de sus ejercicios cotidianos: no es necesario mucho esfuerzo para demostrar lo innegable; no hay empeño que consiga persuadir a quienes están atrapados en la maquinaria de la maquinación.

Televisa produjo 20 millones de zombis

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

Gritar que en las recientes elecciones hubo imposición selectiva, sólo en la Presidencia, es ofensivo para los casi 20 millones que votaron por Peña Nieto. A muchos no nos alegra su triunfo, pero fue un alivio para quienes vimos competir dos versiones de PRI, la post-salinista, con Peña Nieto, o el PRI echeverrista de López: mismas tesis con las que su maestro logró hundir una economía que había sido llamada en el mundo “el milagro mexicano” durante los años 60.

El salto de fraude a imposición fue urgido ante la inviolabilidad de los candados antifraude en las casillas y porque AMLO se ahorcó solo al advertir que en esta elección no habría fraude porque él tenía ya un ejército de 5 millones de observadores y defensores del voto. “Se imprimieron 5 millones de boletas ilegales” fue el último pataleo del fraude. Quizá, pero falta saber cómo se metieron a las urnas bajo la mirada de 5 millones (les gusta el número) de combativos obradoristas. Que no veía cómo se pudiera hacer fraude dijo hasta Cuauhtémoc Cárdenas al salir de votar. Vino entonces el parche: pre-venta de conciencias abusando de la pobreza.

Esa compra de votos no ocurrió en el DF, afirmó Ebrard, donde el PRD arrasó. Cómo fue, no sabemos, pero al DF no llegó la compra de votos, ni a Tabasco ni a Morelos ni al Congreso.

El autodefinido Apóstol perdió, y no por décimas como hace seis años, sino por 3.3 millones de votos. Saltó de trapecio: los ciudadanos resultan ser zombis o corruptos (y masoquistas, dijo en Televisa). 1. Unos, con el cerebro podrido por Televisa, no distinguen propaganda (que otros nunca vimos) y se creen el monigote prefabricado. 2. Otros, por pobres, venden su voto y no se les ocurre seguir el sabio consejo del Apóstol: coger el regalo y votar por López. Tienen una disculpa: México es tan pobre, tan pobre, tan pobre, que 300 pesos en tarjetas de súper o de carga para celular compran presidencias. Y cómo carajos son tan pobres y tienen televisor para que Televisa les pudra el cerebro, y teléfono móvil para cargar los puntos regalados por Peña es una pregunta reaccionaria. Pero hay números: México tiene 112 millones de habitantes, y éstos poseen 90 millones de celulares, 90 millones.

Hay otro tipo de corruptos: los que votan PRI porque harán grandes negocios. Son los corruptos “de arriba”, “la mafia del poder”. Una fracción irrecuperable que defiende sus intereses de clase.

Así visto, no hay mejor precio para comprar voluntades que un buen gobierno: es una trampa con la pérfida intención de volver a ganar. ¿Pruebas? Ebrard en el DF.

A quien diga que México es de clases medias lo ciega la propaganda de Calderón, propaganda tan mala, tan mala, que no logró difundir un dato irrebatible: llevamos doce años de PAN y doce años de estabilidad económica, cambios del dólar en centavos arriba o abajo, subidas de la gasolina hacia el precio real de compra, una feroz guerra entre la delincuencia y contra la delincuencia, aunque ha tomado tintes aterradores. Eran ésos los temas de campaña para Josefina. Lo pensó demasiado tarde. Primero nos pidió que votáramos por Josefina diferente. ¿Diferente a qué? ¿A la estabilidad del peso, de los precios y de la absoluta libertad de expresión llevada hasta el insulto procaz al Presidente?

El desastre económico de Echeverría, desempolvado por AMLO, llevó a levantamientos de izquierda bien conocidos. Pero hubo también tentación de golpe en la derecha. Hice la prepa entre muchachos norteños: de Sinaloa, Sonora, y las dos Baja Californias. Uno de ellos me buscó en pleno echeverriato, cuando el trabajo y la inversión de capital habían dado tierras irrigadas de alta productividad en Sonora… hasta que el presidente Echeverría decidió que les iría mejor a los trabajadores del campo si en vez de empleados fueran propietarios. Hizo reparto de propiedad privada que había logrado cosechar en el desierto. Acabó la prosperidad por parejo. Surgió la tentación del golpe.

La visita sorpresiva de un ex condiscípulo pronto dejó ver su objetivo: ¿Aceptaría la izquierda legal un golpe de Estado? La pregunta fue discreta y la negativa, sin ir a preguntar, también. La guerrilla fue aplastada, el golpe nunca llegó. Pero el país quedó en ruinas. Y nos ofreció AMLO “volver al camino anterior a 1982”, que es el ya someramente descrito. La respuesta de la población fue ahora un rotundo NO. Y su mega-ego no lo puede creer.

Novedad: Jacob, el suplantador en eBook: http://www.amazon.com/dp/B0087WMZHO

Castillo Peraza está muerto

Víctor Beltri (@vbeltri)
Analista político
contacto@victorbeltri.com
Excélsior

El desenlace de la elección presidencial del pasado primero de julio, en el que la candidata del Partido Acción Nacional obtuvo el tercer lugar en las preferencias de la ciudadanía, ha desatado una pugna al interior de dicha institución para definir el rumbo a seguir en el futuro. No deja de llamar la atención que el PAN enfrente una crisis de este tipo, justo cuarenta años después de la gran crisis institucional en la que se enfrentaron dos grupos con posturas bien definidas al interior del mismo partido.

Los ideólogos de Acción Nacional, en un principio, no buscaban acceder de inmediato al poder político. El poder no era un fin en sí mismo, sino la consecuencia de una acción a largo plazo y de miras más amplias: el poder llegaría después de la formación de una conciencia cívica, lo que implicaría una tarea ardua y comprometida. Sin embargo, la dimensión temporal de esta labor se antojaba demasiado pesada para algunos de los dirigentes del partido y, en 1972, José Angel Conchello asume la presidencia con un enfoque completamente distinto, enfocado primordialmente en la atracción de electores. Esto generó la división del partido en dos grupos que en su momento fueron llamados doctrinarios y pragmáticos.

Esto constituyó un momento crucial en la definición del partido. El grupo de los pragmáticos, encabezado por el nuevo presidente del partido, buscaría acceder al poder con postulados de derecha capitalista, mientras que los doctrinarios, con Efraín González Morfín al frente, tenían posturas de carácter humanista y social que trataban el problema de la falta de equidad como algo que tenía que ser resuelto, así como atender la justa distribución de la riqueza. Los fines del primer grupo tenían carácter inmediato, mientras que los del segundo tendrían que ser resueltos, necesariamente, a largo plazo.

Norberto Bobbio, en su obra Izquierda y Derecha, define como la principal característica para determinar la corriente de un partido político la postura que tengan en cuanto a los conceptos de libertad e igualdad. Así, los partidos que tengan como prioridad la libertad de los gobernados, en relación a la actuación que el gobierno tenga frente a ellos, antes que la igualdad de la ciudadanía, serán de derecha, mientras que aquellos que enarbolen la bandera de la igualdad, aun a costa de una mayor intervención gubernamental, serán de izquierda. Estas definiciones no son absolutas, y el grado de libertad e igualdad que cada partido busque en sus plataformas define su posición en el espectro político de cada país. Bajo esta perspectiva, la crisis de 1972 es fundamental para entender al PAN que, cuarenta años después, se enfrenta a otro momento de reflexión y análisis.

Es evidente que, a cuarenta años de distancia, el enfoque que ha prevalecido en el PAN es el pragmático, antes que el doctrinario. De hecho, la visión doctrinaria es prácticamente inexistente en un partido que lo que hoy se plantea es cómo regresar al poder que acaba de perder, antes que la transformación de la sociedad en base a principios de conciencia cívica. Este alejamiento de la ciudadanía, así como la percepción de que los últimos dos períodos presidenciales han tenido resultados magros para el bien común pero provechosos para grupos específicos, además de los escándalos de corrupción y el desgaste emocional colectivo ocasionado por la guerra contra el crimen organizado, hacen necesaria la reflexión sobre el papel que el PAN debe jugar de ahora en adelante.

¿Qué tipo de derecha necesita México en estos momentos? ¿La derecha que busca acceder al poder a como dé lugar, o la que trata de transformar a la ciudadanía a largo plazo? ¿La derecha del capital o la de la equidad y búsqueda de justicia social? ¿La derecha de derecha, o la derecha de centro?

Carlos Castillo Peraza, en su momento, trató de lidiar con este dilema desde la profundidad de su capacidad intelectual, a través de ideas, argumentos y definiciones ideológicas. La conjunción de acción y pensamiento, de pragmatismo y razón, de las grandes dualidades que fueron características en un hombre que creía en la democracia no como una ocasión electoral sino como un sistema de vida entera, se antojan indispensables en un momento como el actual, en el que México necesita, como nunca, de ciudadanos comprometidos y conscientes del papel histórico que les corresponde asumir, más allá de la temporalidad del poder o de la lucha por la siguiente elección. México necesita hombres de Estado.

Castillo Peraza está muerto, sin embargo. Su pensamiento, así como el de los antiguos líderes del PAN, puede ser fuente de inspiración, pero no una guía para las definiciones que en estos momentos son necesarias, y que deberían de ser generadas por pensadores, antes que políticos, y quienes lamentablemente parecen estar excluidos del debate. El PAN debe de ser capaz de entender que su proceso de refundación debe incluir, forzosamente, a la ciudadanía, y buscar la transformación de ésta a través de acciones cotidianas y vivenciales de valores cívicos y actitudes democráticas.

Parece que, actualmente, la lucha al interior del PAN no involucra a doctrinarios y pragmáticos, sino a pragmáticos y más pragmáticos. Pero tal vez es momento de que entiendan que, para su propia supervivencia, lo más pragmático es volver a la doctrina.

julio 27, 2012

Señales de alerta o la versión panista del año de Hidalgo

José Sosa
ppsosa@hotmail.com
La Crónica de Hoy

Para nadie es ya una sorpresa constatar que viejas prácticas políticas, atribuidas a actores de tiempos remotos, son retomadas por generaciones más jóvenes que no sólo las reproducen sino que, como dice el refrán, las re-editan “corregidas y aumentadas”. Se trata, por igual, de estrategias discursivas que de maniobras administrativas que, en ciertos casos, pueden llegar a ser constitutivas de delito o de faltas graves.

El cierre de la administración calderonista está comenzando a dar signos de esta poco favorable reproducción de esquemas del pasado. De un lado, se tienen diversas manifestaciones en las que, desde el propio mandatario hasta funcionarios de niveles medios y bajos, pretenden demostrar que lo ocurrido en los últimos seis años constituye una transformación radical y benéfica de las condiciones de vida y desarrollo del país. A partir de datos que sólo ellos conocen, estos dirigentes públicos asumen posturas auto-complacientes que poco tienen que ver con lo que el resto de los mexicanos opinan e, incluso, llegan a ser contradictorias con lo que cifras oficiales señalan. Ejemplos de estas últimas contradicciones se pueden encontrar en lo dicho respecto a la generación de empleos, o al combate a la pobreza. El INEGI y el Coneval han publicado informes y estadísticas que muestran que el balance sexenal es negativo en ambos campos. Se han generado menos empleos de los que se perdieron, y la pobreza se incrementó en sus diversas modalidades.

Pero más grave que los exabruptos discursivos, resultan ser las evidencias que indican que la práctica de hacer del último año de gobierno un año de abusos y de apropiaciones indebidas de dinero, se esta asentando en el gobierno federal. Así lo indican las continuas señales que comienzan a aparecer en medios formales e informales de información. De acuerdo con lo dicho por diversos funcionarios de las áreas responsables del presupuesto en algunas secretarías de Estado, las así llamadas cabezas de sector, a veces en coordinación con la Unidad de Política y Control Presupuestario de la SHCP, y a veces en solitario, están recortando fondos y partidas de las dependencias y sus programas sin ninguna otra justificación más que la de tener que cubrir supuestos faltantes. Estos faltantes tienden a ubicarse en áreas del gasto que tienen que ver con el pago de servicios personales y de otra índole.

Como es lógico suponer, para algunos analistas, estos faltantes se podrían referir al pago de servicios que fueron utilizados por el equipo de campaña de Josefina Vázquez Mota. Sin embargo, las evidencias apuntan más bien en otra dirección. En una que tiene que ver con transferencias de dinero a familiares y socios de la familia Calderón-Zavala y de algunos dirigentes de alto nivel dentro y fuera de la Administración Pública Federal. Sirven de evidencias de apoyo a estas especulaciones, los notorios casos de César Nava y Germán Martínez, quienes sin tener empleo o fuente conocida de ingresos legítimos, gozan de un elevado nivel de vida en México y en el extranjero. Lo mismo ocurre con la esposa e hijos del fallido secretario Mouriño, a pesar de que se habían separado supuestamente de la fortuna familiar que derivó de los contratos con Pemex por el uso de buques tanque que eran rentados mientras se encontraban en reparación en astilleros españoles.

De tal forma que, de acuerdo con los funcionarios arriba señalados, el presupuesto federal de este año esta siendo objeto de múltiples y poco claras adecuaciones y cambios. Las modificaciones implican que fondos y programas tan importantes como el Seguro Popular, el Fondo Nacional de Infraestructura y el Subsidio para la Seguridad Pública en los Municipios mostrarán, al cierre del ejercicio, una distribución muy diferente a la que se aprobó en diciembre de 2011 por la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Incluso, el poco relevante Programa Anual de Evaluación que administra el Coneval forma parte de lo que podría terminar siendo definido como el botín de los funcionarios del calderonismo. No deja de llamar la atención de que sean las áreas sociales las que se muestran como las mayormente afectadas. Claro está que lo que parece estar sucediendo con los funcionarios federales no es exclusivo del Poder Ejecutivo. Las críticas al Senado por la falta de transparencia en sus partidas de gastos por viajes apuntan en la misma dirección de un uso patrimonial de los recursos públicos.

En cualquier caso, lo que tiene que reconocerse es lo nocivo que podría ser que el segundo de los gobiernos de la alternancia resultó ser heredero y reproductor de los viejos vicios de la era autoritaria. Confiemos que no será así.

julio 26, 2012

Son chavistas, ¿no que no?

Pablo Hiriart (@phiriart)
phl@razon.com.mx
La Razón

Si ahora dicen que Chávez es un buen gobernante y que Venezuela es un edén, adelante. Están en su derecho y es una definición. Pero ¿por qué el PRD y su candidato presidencial acusaron de “calumniadores” a los que “pretenden vincularnos con Chávez?”.

Claro que son chavistas. Desde luego que están con el eje Caracas-La Habana, que el bolivariano comandante quería extender hasta la ciudad de México para hacer frente “al imperialismo”.

Sus razones tendrán para estar en la estrategia de Hugo Chávez, y la podemos discutir ahora que salieron del clóset.

Y razones tienen también quienes piensan que nos volvimos a salvar porque perdió el candidato del eje Caracas-La Habana el 1 de julio.

Si lo anterior es bueno o es malo lo podemos discutir abiertamente, sin las risitas mustias de quienes niegan lo que son.

En los hechos actuaron como chavistas durante la primera mitad de este sexenio, y seguramente lo van a seguir haciendo en los seis años de Peña Nieto. No hay mucho margen para pensar otra cosa.

Antier, en el Teatro del Pueblo, la secretaria General del PRD, Dolores Padierna, fue oradora en el (así llamado) “Día Mundial de Solidaridad con la Revolución Bolivariana y el comandante Hugo Chávez”.

En su discurso, cobijada por una enorme fotografía de Hugo Chávez en posición de saludo militar y una bandera mexicana, Padierna dijo que “la derecha internacional lanza ofensivas contra los líderes de izquierda latinoamericanos. Se han ensañado contra Fidel, contra Chávez y contra Andrés Manuel López Obrador. Quieren obligar a deslindarnos de ellos, y eso beneficia a esa derecha oscura que mueve los hilos desde Washington”.

¿No que no? Ahí está. Las palabras de la secretaria general del PRD no fueron puestas en su boca por ninguna “agencia del imperialismo” ni por “manipuladores de la información” en México.

Es el PRD el que pone en el mismo saco a AMLO, a Castro y a Chávez. Y no sólo eso, es la secretaria general perredista la que dice a voz en cuello que la lucha de su partido en México es la del chavismo.

Dijo: “saludamos al pueblo venezolano y a su candidato, el presidente Hugo Chávez Frías. Lo saludamos con la mano en el corazón. Los abrazamos fraternalmente y juntos, hombro con hombro, los acompañamos a su lucha que es nuestra lucha”.

¿Entonces? ¿No que no? El reconocimiento es tardío, pero más vale que no lo hubieran dicho nunca, hasta llegar al poder, que es lo que buscan.

Y qué bueno que ya no se van a deslindar: “como izquierda mexicana apoyamos amplia y abiertamente al presidente Hugo Chávez para que continúe (por otro periodo) profundizando la transformación de Venezuela”.

Ahí está. El poder no lo entregan nunca. De eso nos salvamos. (Mañana seguimos).

PRI, ¿regreso al pasado?

Alfonso Zárate Flores (@alfonsozarate)
Presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario, SC
El Universal

A menos que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) diga otra cosa, el Partido Revolucionario Institucional regresará a Los Pinos.

Pero Enrique Peña Nieto no llegará a la Presidencia con la ventaja apabullante que anticipaban muchas encuestas, el resultado de las urnas acortó la distancia entre el primero y el segundo lugar; tampoco obtuvo la mayoría en el Congreso de la Unión. No sólo eso, las denuncias sobre irregularidades durante el proceso electoral y los hallazgos de los últimos días (significativamente, el Monexgate) confirman las sospechas sobre la turbiedad del proceso.

Con esos ingredientes, surge una interrogante: ¿qué papel jugará Peña Nieto ante su partido? ¿Intentará ejercer las mismas atribuciones que acompañaron al titular del Poder Ejecutivo durante los largos años de preeminencia del PRI, cuando era el jefe real de su partido, designaba y removía gobernadores, nombraba coordinadores parlamentarios y, más allá, tenía la facultad de decidir su propia sucesión? Es bastante probable que el liderazgo de Peña Nieto en el PRI sea tan real como en el pasado. Ernesto Zedillo calificó su relación con el PRI como de “sana distancia”, sin embargo, removió a su antojo a los dirigentes nacionales, cinco en seis años: María de los Ángeles Moreno, Santiago Oñate, Humberto Roque, Mariano Palacios y José Antonio González Fernández.

No obstante la tradicional disciplina de los cuadros priístas —una forma elegante de llamar al verticalismo que forma parte de su cultura política—, la dominación desde el centro podría enfrentar intentos de pataleo en distintas esferas de quienes aspiran a un partido verdaderamente democrático y resistencias en relación con ciertos temas muy preciados para la corriente nacional-populista, como la reforma energética y la laboral.

Y hoy, como lo enseñó hace muchos años Ricardo Monreal, la disidencia puede encontrar cobijo en otras formaciones políticas, es decir, hay destino más allá del PRI, lo cual parecería privilegiar la negociación sobre la imposición.

Por otra parte, no son perceptibles incentivos para una renovación del tricolor en clave democrática. En primer lugar, ¿cambiar para qué? El PRI no necesitó de una cirugía mayor para regresar a Los Pinos; en estos 12 años que vivió despojado de la Presidencia no necesitó disfrazarse de nada para retener el poder en la mayoría de las entidades federativas y mantener la preferencia de anchas franjas del electorado.

El Revolucionario Institucional es una estructura extendida a lo largo de todo el territorio nacional que administra con relativa eficacia la pluralidad en sus filas y los equilibrios de fuerzas regionales. Y es el que mejor cultiva a su electorado: un priísmo social que se mantiene firme, leal, dispuesto a movilizarse cuando así lo demanda la coyuntura.

Una transformación de gran calado, un aggiornamiento, reclamaría de una masa crítica, que no es perceptible y en lugar de grandes “ideólogos” o pensadores, exhibe un cúmulo de operadores políticos avezados. Pero el próximo presidente de la república emanado de las filas del PRI tendrá que enfrentar el poder de los gobernadores, que a partir de la alternancia devinieron reyezuelos con un poder autónomo a veces definitorio en sus terruños. Es probable que Peña Nieto limite sus márgenes de maniobra y meta su cuchara en las candidaturas para la renovación de los congresos locales, el Congreso federal y, sobre todo, en la selección del candidato del partido a sucederlo.

Una pista acerca del liderazgo que ejercerá el presidente Peña Nieto lo ofrecerán dos nombramientos clave: el del nuevo presidente del partidazo (¿un reformador al estilo de Carlos Alberto Madrazo o un peón como Lauro Ortega?) y el del secretario de Gobernación (¿una figura anodina, como Creel o uno de mano de hierro con guante de seda, como Gutiérrez Barrios?). También será clave la manera en que resuelva la instauración de una Comisión Nacional Anticorrupción y las nuevas atribuciones al IFAI que se proponen reducir la opacidad y el arbitrario manejo de los recursos por los gobernadores.

¿Una conducción autoritaria para impulsar cambios democráticos? ¿Un presidente rudo para frenar a los “duros” y corregir, con los instrumentales del viejo presidencialismo, los excesos de los gobernadores de su propio partido?

Apoyo a Chávez

Jorge G. Castañeda (@JorgeGCastaneda)
jorgegcastaneda@gmail.com
Reforma

Casi siempre concuerdo con mi colega y amigo, el estudioso venezolano, Moisés Naím. El ex ministro de planificación de Carlos Andrés Pérez, ex director de la revista Foreign Policy, columnista de El País y del Washington Post es uno de los más acuciosos analistas de la escena latinoamericana. Y casi siempre discrepo del PRD, y sin el "casi" tratándose de Dolores Padierna, su secretaria general. Pero en esta ocasión, gracias al "gran aglutinador" que es Hugo Chávez, confieso mi desacuerdo con Moisés y mi convergencia con Padierna. Dios me libre.

En su artículo publicado en El País el día de La Bastilla, Naím contrasta la Presidencia ejemplar de Fernando Henrique Cardoso con el comportamiento errático de Lula da Silva. Y a propósito de éste, Naím cita su intervención en el foro de São Paulo: "Sólo con el liderazgo de Chávez el pueblo realmente ha tenido conquistas extraordinarias. Las clases populares nunca fueron tratadas con tanto respeto, cariño y dignidad. Esas conquistas deben ser preservadas [...] Chávez, cuente conmigo, [...] cuente con la solidaridad y apoyo de cada militante de izquierda, de cada demócrata y de cada latinoamericano. Tu victoria será nuestra victoria".

Moisés Naím reconoce que Lula puede manifestar su aprecio por Chávez pero advierte "no es legítimo que Lula intervenga en la capaña electoral de otro país. Eso no lo hacen los demócratas [...] los expresidentes no deben intervenir de manera abusiva en las elecciones de otro país". Yo no estoy de acuerdo. Creo que el principio de no intervención, de por sí rancio y anacrónico, debe ser objeto de una interpretación cada vez más precisa, tanto por el sujeto (quién interviene), como el destino (dónde o en qué), como en los móviles (por qué y para qué).

Es perfectamente lógico y aceptable que ex mandatarios y mandatarios en funciones en Europa no solo opinen sobre elecciones en países importantes para los suyos, sino que tomen partido como lo hizo Merkel a favor de Sarkozy en Francia, los socialistas alemanes a favor de Hollande, o todos los socialistas europeos a favor de Rubalcaba en España hace unos meses, y el conservadurismo europeo a favor de Rajoy. Muchos dirigentes socialistas apoyaron a Bachelet en Chile en 2005 y a su manera Netanyahu ha tomado ya un cierto partido por Romney en Estados Unidos. No veo nada de malo en que Lula apoye a Chávez, salvo por el hecho de que Chávez ha sido un desastre para Venezuela y América Latina, y que lo seguirá siendo. El problema para mí no es el principio de no intervención, sino su sentido.

Por eso, cuando Dolores Padierna, del PRD, y Ricardo Cantú, del PT, repiten: "Hugo Chávez, ¡tu victoria será nuestra victoria!". Y según Reforma "dirigentes de la izquierda mexicana respaldaron ayer la aspiración del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de reelegirse, e incluso lo calificaron como uno de los mejores gobernantes del mundo", creo que Padierna et al tienen derecho de tomar partido en las elecciones del 7 de octubre en Venezuela. Y si altos dirigentes del PRD fueran a Caracas para apoyar a Chávez, me parecería normal. Como tampoco me hubiera parecido reprobable la simpatía de Chávez y otros dirigentes latinoamericanos para con AMLO en 2006 y en 2012. En un mundo globalizado, en el caso de países con intercambios de todo tipo tan estrechos y cuyos intereses se ven directamente afectados por lo que sucede en naciones vecinas, es más que lógico que se pronuncien y traten de incidir, de acuerdo con la legislación de cada país, a favor de los candidatos más afines a sus convicciones o intereses.

Sí me gustaría saber por qué, si la secretaria general del PRD considera que Chávez es uno de los mejores gobernantes del mundo, no le gustaría que AMLO, en caso de haber sido gobernante, fuera como él. Supongo que uno siempre trata de emular lo que considera lo mejor; y si el PRD y la izquierda mexicana consideran que Chávez es lo mejor, pues, enhorabuena, que busquen seguir su camino: el mejor camino según ellos.

Como puercos en lodo

José Cárdenas (@JoseCardenas1)
josecardenas@me.com
Ventana
Excelsior

El juego de ofensas y defensas entre el Movimiento Progresista de López Obrador y el PRI —el Verde no cuenta— es lo más parecido a una partida de póker.

Cada delito del oponente se lanza sobre la mesa como una apuesta.

–Pues diez… y van diez más.

–¿Monex?... pues va tu Monex, “tu canto de las sorianas”… y el financiamiento de Honestidad Valiente.

–Pues va mi Honestidad Valiente y de una vez mi Austeridad Republicana… y cien más: tu lavado de dinero sucio.

–Pues va mi lavado de dinero sucio… y mil 200 millones más: la campaña anticipada de Andrés Manuel.

“…y (les) dieron las diez y las once, las doce y la una y las dos y las tres… y desnudos al amanecer (los) encontró la luna”… de revire en revire.

Pero como todos los jugadores de póker saben, la apuesta tiene límites: al que primero se le acabe la “lana”… o se canse de apostar hasta su resto… o no se crea el bluff de su oponente… o se les acabe “la madrugada”.

Hasta ahora, entre priistas y perredistas todo se ha ido en aventarse fichas en la mesa… pero no se sabe de alguna apuesta en firme.

–Pues ahí te van los #YoSoy132 por toda la calle y contra tus aliados de la tele.

–Pues van mis #YoSoy132… y el amago del magistrado Pedro Esteban Penagos: al Tribunal Electoral no lo fuerzan ni lo espantan ni lo convencen las manifestaciones. “Todos los juicios de inconformidad relacionados con la elección presidencial quedarán resueltos antes del 31 de agosto”.

Pero… precisamente el problema será cuando se pongan las cartas sobre la mesa.

Andrés Manuel trae full de tres reyes y dos ases. Peña Nieto, tres ases y dos reyes.

–¿De dónde salió el tramposo?

… y aquí sí, ni modo de decir que “la casa” gana.

MONJE LOCO: Los magistrados del Tribunal Electoral deberán aislarse, apagar radios y televisiones, evitar periódicos y, en una de ésas, desconectar teléfonos y computadoras para mantenerse a salvo de prejuicios. Malas influencias los acechan. “La madre de todas las batallas” electorales comienza mañana, cuando tirios y troyanos enseñen “dientes” y argumentos… limpios y sucios, legales y mañosos, para convencer a los jueces de su verdad “verdadera”. El que tenga más saliva, tragará más pinole. Los perredistas dirán que la elección está podrida de principio… que hubo inequidad… que la mafia del poder privó a los mexicanos de elecciones libres. Saldrá el pavoroso caso de las triangulaciones financieras de Monex, y el “prietito” en el arroz, las tarjetas Soriana… Los priistas no están mancos. Su mejor defensa es el ataque. Lo importante no es demostrar quién es mejor, sino el menos tramposo… En la riña, nuestros políticos están como puercos en lodo. Muy, pero muy felices.

Homo exterminator

Rafael Álvarez Cordero
raalvare2009@hotmail.com
Médico y escritor
Excélsior

Para Xóchitl Gálvez, con mi saludo solidario.

Estimado lector: como lo ofrecí la semana pasada, no abordaré nada relacionado a las elecciones recientes ni comentaré nada sobre que a un candidato perdedor le digan que sólo está alargando su agonía política, y que a un todavía Presidente de otro partido lo llamen bipolar, porque como dice una cosa, dice otra, y nadie le entiende. Ahora quiero hablar de algo que parece conmocionar al mundo, pero que tiene una larga historia detrás.

Cuando hablo de Homo Exterminator pienso en ese joven de 24 años, nacido y educado en un ambiente lleno de violencia, exterminación, muerte. Desde que nació vio en su pantalla de televisión más de cuatro horas diarias de agresiones, tiroteos, no sólo en combates, sino en las calles de las ciudades, vio cómo los policías no se tientan el corazón para aniquilar a civiles ante cualquier motivo. Cuando creció usó los juegos electrónicos y videos que tienen como única misión aniquilar al enemigo, sea un extranjero (árabe o japonés) o un monstruo local o extraterrestre, se trata de ganar puntos por cada muerte y si matas miles eres triunfador.

Ese joven es heredero de la cultura de la muerte que se inició hace 200 años en América, cuando los colonizadores se dedicaron a aniquilar a los aborígenes habitantes de las grandes planicies, y ha seguido en todas las guerras que emprende Estados Unidos. Ese joven supo por sus padres de los miles de muertos por la guerra de Vietnam, muertos inútiles, vidas segadas por la ambición de los dueños de la Casa Blanca y los fabricantes de armas. Ese joven ha sabido de los miles de muertos por la inicua guerra contra Irak y ha visto a los soldados que regresan del frente traumados para siempre, después de haber visto y vivido los horrores de una confrontación sin sentido.

Este joven, con una brillante inteligencia, comenzó a no distinguir entre los éxitos de la investigación neurológica y el éxito, así como el placer de matar, matar por matar, exterminar a seres humanos reales o virtuales, “ganar puntos” por cada cadáver, ya que no es ilegal comprar miles de balas, pistolas, rifles de asalto, metralletas, bazucas, explosivos, etcétera.

Este joven es un simple producto de la cultura del exterminio, de más de 150 años de existencia de la funesta National Rifle Association, que defiende la producción y venta sin límite de armas a todo el mundo. Este joven piensa igual que el estúpido diputado republicano de Texas, Louie Gahmert, quien comentó: “¿Por qué si había tanta gente en el cine, nadie traía una pistola?, hubiera podido detener antes a ese chico” (sic).

Nosotros hemos vivido en carne propia las consecuencias de la cultura de la muerte, de la venta indiscriminada de armas a los delincuentes, incluso de la convivencia de autoridades yanquis con los vendedores de armas en el programa Rápido y Furioso, autoridades que no han recibido ni siquiera un regaño por sus delitos.

Homo Exterminator es incapaz de usar su cerebro, si con una bala puede aniquilar a quien está enfrente. Incapaz de crear, obsesionado sólo con la destrucción y la muerte. Homo Exterminator, alucinado luchador contra enemigos imaginarios, xenofóbico hasta la ignominia, ignorante, inútil, desechable, basura.

Y aquí en nuestro país, ¿qué “comics” leen nuestros niños?, ¿qué videojuegos tienen?, ¿cuántas horas de asesinatos y matanzas ven en la televisión? Y los adultos: ¿cómo reaccionan cuando un comentarista radiofónico dice como si fuera un chiste: “Y ahora, vamos al frente de guerra: ¡sálvese quien pueda!, en el frente de Chihuahua...”

Se vale meditar.

julio 25, 2012

'Sin embargo...' por Paco Calderón




La derrota de Felipe Calderón

Mauricio Merino
Investigador del CIDE
El Universal

El conflicto poselectoral ha capturado, nublado y demorado, una vez más, el análisis completo de los resultados electorales del 2012. No me refiero, por supuesto, a las impugnaciones y las quejas que han corrido a manos llenas para deslegitimar el proceso en su conjunto, sino a los estudios que tendríamos ya si no estuviéramos metidos en nuestras viejas rutinas de ruptura. Sin embargo, detrás de esa densa capa de grasa conflictiva hay otros datos que no deberían pasar inadvertidos.

Por ejemplo, el hecho de que el gobierno de Felipe Calderón haya perdido esta justa electoral de manera tan rotunda merece una reflexión pausada. ¿Perdió solamente por razones circunstanciales de campaña, como ha sugerido el propio Presidente, o la derrota obedece al rechazo mucho más amplio de los mexicanos a los precarios resultados del periodo? No es cosa trivial que después de dos sexenios de gobiernos panistas, los electores hayan optado con abrumadoras mayorías por sus oposiciones.

Y aunque la tesis de los votos coaccionados y comprados favorece el argumento según el cual muy pocos votaron en contra del gobierno, y más bien le vendieron su conciencia al PRI, es imposible suponer que más de 35 millones de personas cambiaron de opinión en el último minuto. Supongo que tanto López Obrador como Felipe Calderón —ayer enemigos irreconciliables y hoy aliados solidarios en la misma lucha— acabarán arrebatándose el destino imaginario de los votos que habría comprado el PRI (¿para quién eran esos votos, para el PAN o para AMLO?) pero lo cierto es que ni aun montados en la misma ruta de descrédito, los partidarios del gobierno federal podrían negar la magnitud de la derrota

Es verdad que la candidatura de Josefina Vázquez Mota nunca consiguió situarse como una opción realmente viable. Nunca quiso separarse del gobierno ni romper de plano con Felipe Calderón; y tampoco logró zafarse de las redes de un partido dividido que la dejó prácticamente sola durante toda la campaña. Pero así y todo, tengo para mí que no fue la candidata del panismo ni su estructura partidaria quienes perdieron la elección, sino el presidente Calderón.

Analizar esa derrota con cuidado es relevante, porque detrás de ella hay un mensaje en contra de la continuidad de las decisiones del gobierno, que podría ser leído de modos muy dispares. Parece obvio que entre los rechazos principales está la estrategia de seguridad, que el Presidente se negó a mover siquiera un milímetro a pesar de todas las voces que se lo exigimos. No es cosa menor que ese problema aparezca entre los tres primeros mencionados en las encuestas de Latinobarómetro desde 2006, con cifras cada vez más grandes, ni que el movimiento social más importante del sexenio —junto con el #YoSoy132— haya sido el de Javier Sicilia.

Por otro lado, el desempleo, la pobreza, la desigualdad y los problemas económicos que enfrentan las familias del país nunca le cedieron sitio a la tranquilidad o, al menos, a la expectativa de vivir mejor en plazo breve. Y para completar la lista, los datos sobre la corrupción y los abusos de los poderosos fueron empeorando mientras avanzaba este sexenio. Nunca se cayó del todo el aprecio sobre el Presidente, pero nunca mejoró de manera sustantiva. Y ya sabemos que esos datos hablan más del respeto de los mexicanos por la autoridad que de la opinión que guardan sobre la forma en que se emplea.

De modo que sería un error creer que no fue el Presidente quien perdió las elecciones pues, además, eso supondría que las políticas en curso pueden seguir intactas. No faltará quien afirme —como ya lo está haciendo el propio Felipe Calderón— que la gente votó por dejar las cosas como están, tesis que también coincide con la de López Obrador, para quien el PRI y el PAN son cosa idéntica. Pero no es verdad. Falta mucho para que se despeje el panorama, pero cuando eso suceda habrá que leer los resultados con cuidado, porque muy pocos querrían más de lo mismo.

El actor central

Luis F. Aguilar
Reforma

Se haya despertado o no la ciudadanía, haya regresado o no el dinosaurio, el hecho es que López Obrador sigue ahí. Toda una calamidad nacional, para dos tercios de los ciudadanos mexicanos, que en 22 estados no lo quisieron como Presidente, aun si para otros millones encarna la ilusión de la regeneración nacional. Para muchos es inquietante y probablemente fastidioso que el Sr. López Obrador sea el sistema métrico de la política nacional, el tema central de la agenda política, dicte el bien y el mal del país, y lo divida y enfrente entre el tercio de sus creyentes y los dos tercios de ciudadanos que no lo consideran una persona creíble y confiable para estar en aptitud de dirigir al país. Aunque quiera serlo y se le quiera presentar así, no es el eje o el centro de la política nacional y menos aún el centro de la política democrática. Resulta sospechosamente contradictorio que el candidato de más baja fiabilidad democrática y el de la veracidad más dudosa sea ahora el que se declare salvador de la democracia y protagonice un plan nacional para la defensa de la democracia y la dignidad de México.

Más corren las semanas, más queda claro que su movilización legal y social en contra de los resultados electorales poco tiene que ver con la defensa de las instituciones de la democracia frente a la supuesta imposición mediática de un candidato, que es producto de un fraude que no existió, de compras del voto que no han sido comprobadas y con el "uso ilegal de dinero de procedencia ilícita", una afirmación delirante. Puesto que él sabe que no tiene pruebas contundentes para fundamentar sus acusaciones y ganar la querella de la invalidez o la anulación de la elección presidencial, algo debe tener en la cabeza para que siga ahí. O persigue con su inconformidad un propósito de desestabilización mediante movimientos de calle o, como muchos lo han apuntado, trata de asegurar su supervivencia política, preservar sus bases sociales de apoyo, no perder liderazgo dentro de la izquierda y hacer creíble y deseable su candidatura para dentro de seis años. Es lógico entonces que para la mayor parte de los ciudadanos la tensión postelectoral comience a desdibujarse, a dejar de ser un asunto de trascendencia nacional y a despedir un tufillo de capilla o tribus de la izquierda, con sus jaloneos y posicionamientos internos. Un asunto cada vez más particular y hasta personal, pero no nacional.

Para sacar de la agenda nacional el asunto de las acusaciones de AMLO y determinar de una buena vez su validez o su infundio, así como para restablecer la estabilidad e instaurar la legitimidad política de la nueva Presidencia, el actor central, el centro de la política nacional democrática, es el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. El régimen político democrático, al cimentarse en la pluralidad y la competencia de opciones de gobierno, está expuesto al riesgo de alcanzar niveles de enfrentamiento y ruptura social, razón por la cual ha creado sus salvaguardias de legitimidad y funcionalidad en lo que se llaman "las instituciones no mayoritarias de la democracia", en el sentido preciso de que estas instituciones, al seguir la lógica del respeto incondicional a la ley y del argumento legal correcto, hacen posible que la lógica de la mayoría de las preferencias políticas opere y determine gobiernos.

No se duda de la imparcialidad y la honestidad del Tribunal, tampoco de su entereza moral y competencia profesional, por lo cual los argumentos de su dictamen serán fundados y se sustentarán en razonamientos que, en conformidad con las prescripciones y prohibiciones de la ley electoral y de la Constitución, mostrarán la consistencia o inconsistencia de las pruebas presentadas para invalidar la elección presidencial. Pero para crear un ambiente de estabilidad política, desintoxicado del encono y los prejuicios, y para instituir vigorosamente la legitimidad del cargo presidencial, será crucial la comunicación que hagan de su dictamen al público ciudadano. Comunicación es la clave. Los magistrados deberán informar, explicar, justificar con claridad, precisión y contundencia, hasta el detalle, las bases de su dictamen. Mostrar con argumentos jurídicos, bien expuestos al público, la validez o la invalidez de las objeciones y acusaciones, señalar en dónde y hasta dónde los partidos querellantes tienen razón y en dónde carecen de ella. Hemos llegado este año a un punto en que los ciudadanos debemos llegar a conocer y apreciar la referencia última de la democracia que es la soberanía de la ley y, por tanto, la del tribunal electoral que la respeta y la hace respetar. No es la mayoría empírica o aritmética la magnitud última de la democracia, sino la mayoría conforme a las prescripciones legales. La soberanía del invocado pueblo descansa y se expresa en la soberanía de la ley. Mientras no lleguemos a pisar el terreno republicano de la democracia, seguiremos a merced del capricho de las pasiones, poderes y manipulaciones de los políticos, sus partidos y sus seguidores, aun si creemos que eso es la democracia.

¿Josefina siempre no?

Francisco Garfias (@panchogarfias)
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

Josefina Vázquez Mota nos hizo saber que no ha aceptado el cargo de coordinadora de Acción Política del CEN del PAN que le ofreció Gustavo Madero. Lo está “valorando”, mandó decir la ex candidata presidencial con alguno de sus colaboradores.

La aclaración no deja de sorprendernos. Cuando se dio a conocer la noticia del nombramiento, uno de sus lugartenientes en la campaña nos aseguró que ya le había dado el sí a Madero desde Europa, donde se encuentra de vacaciones.

Ahora señalan que dará su respuesta al regresar de vacaciones.

No sabe si estará en la Ciudad de México antes del Consejo del 11 de agosto o después. ¿La fecha de su regreso dependerá de alguna negociación? Es pregunta.

Vázquez Mota ha tratado de impulsar a Ricardo Anaya para la coordinación de los diputados del PAN en la Legislatura que entra. En el partido lo descartan. Aseguran que Luis Alberto Villarreal, José González Morfín y Rubén Camarillo tienen mayores posibilidades.

En la SSP federal acusaron recibo de la declaración que ayer nos hizo Xóchitl Gálvez en relación a que su hermana Malinali, detenida por secuestro y recluida en un penal de Zacatecas, podría ser la Florence Cassez mexicana. “Son casos distintos”, aseguró la fuente.

Por correo electrónico nos mandaron copia de las declaraciones de las dos personas —la señora y su chofer— secuestradas por la banda de Los Tolmex, a la que presuntamente pertenecía Malinali.

Nos falta espacio para reproducir aquí los larguísimos testimonios sobre su secuestro de 60 días, muchos de los cuales los pasaron enjaulados. Los dos coinciden en que “la señora” (Malinali) tuvo que ver con el secuestro:

Víctima dos (el chofer). “Después de algunos días en que estuvimos en la primera casa, platicando con la señora empezamos a deducir que ella tenía algo que ver.

“Pero lo más contundente fue que en más de una ocasión los secuestradores entraron y le dijeron a mi patrona, ‘¿la señora con la que usted venía quién es?’

“La señora decía ‘es una amiga’, y ellos le decían ‘pues cuide a sus amistades porque esta señora fue la que la puso; la que dio toda la información sobre usted’.”

Víctima uno (la señora): “Fui secuestrada por una amistad, me invitaron a un desayuno y ahí esa persona primero se hizo mi amiga, me hizo darle confianza, me hizo sentir que podía confiar en ella, trató de saber de mi vida, yo la veía como una buena persona.

“Un día me invitó a desayunar, yo acepté y me llevó a una casa donde me puso, donde me secuestraron, donde de ahí ya no salí durante dos meses”.

La detención de Malinali tiene deshecha a Xóchitl. La ex aspirante a senadora es ajena a lo que ocurre. Sólo pide un juicio justo para su hermana.

Es casi un milagro que entre los 12 muertos y 71 heridos de la matanza del cine Century, en Aurora, suburbios de Denver, no se haya reportado, hasta ahora, ningún paisano. Por lo menos es lo que nos dicen en el consulado de México en esa ciudad estadunidense.

La tragedia ocurrió en una zona de alta concentración de hispanos. Muy cerca de la preparatoria de Columbine, donde hace 12 años fueron masacrados 12 estudiantes.

Al saldo blanco de paisanos ayudó que la tragedia ocurriera la medianoche del jueves y que se tratara del estreno de la película Batman. La mayoría de los nuestros trabajan temprano en días hábiles y no son muy afectos a ese tipo de historias. “Otra cosa hubiese sido si se tratara de Pedro Infante”, nos comentaron.

Muy orondo, José Ángel Córdova Villalobos presumió el pasado lunes la transformación del sistema educativo que se realizó en el gobierno del presidente Calderón, “sin importar los costos políticos que ello haya implicado”. Lo dijo al participar en la ceremonia de premiación de los ganadores de la Olimpiada Infantil del Conocimiento 2012.

No hay duda de que hablaba del cese de la venta de plazas de maestro y del distanciamiento de Felipe con la ya no tan poderosa sindicalista Elba Ester Gordillo.

Y no es que el secretario de Educación saludara con sombrero ajeno —Josefina tuvo mucho que ver en ese cambio—, sino que quería subrayar que la educación en México no requiere de cálculos políticos, sino de una visión de Estado.

Felipe ya se va. Si el TEPJF no dispone otra cosa —lo que se ve remoto—, Peña Nieto será Presidente de la República. La bronca es que Nueva Alianza logró una bancada de diez diputados. Sumados a los del PRI y el PVEM, son 250. Es decir, la mitad. En una votación importante, el peso del Panal puede ser determinante.

Mucho se ha hablado del relevo generacional en el PRI. Nos anuncian que Peña hará a un lado a correligionarios y aliados que alimenten la percepción de que regresa el viejo régimen, poderes sindicales incluidos. La pregunta aquí es: ¿Ya negociaría el retiro dorado de la Maestra?

Los años del PAN

Héctor Aguilar Camín (@aguilarcamin)
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Los 12 años de gobierno del PAN están lejos de ser una historia de éxito arrollador, como prometió la democracia, pero están muy lejos también de ser la caricatura que los disminuye.

Para empezar son los primeros 12 años continuos de estabilidad macroeconómica del último medio siglo, 12 años en que el gobierno federal no incurrió en déficits catastróficos, ni en su secuela: devaluaciones, quiebras, inflación, destrucción del poder adquisitivo de la gente.

Desde 1970 no había en México 12 años seguidos, dos gobiernos, sin una crisis económica inducida por presidentes gastadores que heredan a su sucesor crisis fiscales y deudas impagables. Han sido años de una estabilidad admirable si se la compara con el rosario de las crisis sexenales mexicanas: 1976, 1982, 1987, 1994.

Los gobernantes del PAN no solo no hicieron pagar a sus ciudadanos graves errores de conducción financiera, sino que además capearon bien crisis venidas de fuera, en particular la muy grave de 2008.

Al fin de 12 años de estabilidad, y pese a las crisis externas que hundieron a otros países, Calderón entregará a su sucesor una economía estable, en crecimiento y con un horizonte más prometedor que el de cualquier otro país latinoamericano.

Algún historiador económico podrá hacer las cuentas del extraordinario salto en infraestructura y vivienda experimentado por el país en estos años. Dos sólidos observadores, Luis Rubio y Luis de la Calle, han dejado constancia en un pequeño libro, Clasemediero, del impacto de esa estabilidad en la consolidación de las clases medias, incipientes pero multitudinarias, que son el nuevo rostro social del país.

Durante los años de gobierno del PAN llegaron a su mayor cobertura histórica los programas de asistencia a la pobreza y se plantó el embrión de una seguridad social universal con el Seguro Popular.

El combate al crimen organizado del presidente Calderón es un tema sangriento del que podrán reclamarse muchas cosas, pero no el valor con que fue asumido, la fortaleza institucional en que puede derivar, y el apoyo que recibe no solo de la población, sino del propio sucesor de Calderón que piensa en construir sobre lo hecho, no en empezar de nuevo.

Por último, lo primero: los gobiernos panistas de estos años han sostenido sin amagos ni restricciones un clima de libertades públicas que los honran, en las que prefirieron antes tolerar el abuso que ensayar la represión.

Todo esto puede no ser simple y elocuente como las caricaturas, pero es sólido y comprobable, como la realidad.

julio 24, 2012

MONEX vs Honestidad Valiente: ¿quién miente?

Adrián Trejo (@adriantrejo)
atrejo@callemexico.com
Calle Mexico

· La defensa jurídica del PRI pasó de la pasividad a al combatividad; en realidad no hizo nada extraordinario, simplemente recordó que desde junio pasado había pedido al Instituto Federal Electoral investigar el presunto financiamiento ilícito de la campaña de Andrés Manuel López Obrador a través de la sociedad “Honestidad Valiente”.

El PRI pidió entonces que, primero, se determinara si esta asociación podría recibir aportaciones, tratándose de una sociedad civil y que requiere de una autorización especial.

Segundo, investigar si se la asociación pagó impuestos; tercero, comprobar que el propio López Obrador pagó los impuestos derivados del sueldo de 50,000 pesos que recibió durante seis años a través de Honestidad Valiente.

Pedro Joaquín Coldwell solicitó al IFE que informe, durante su sesión extraordinaria del próximo jueves, los avances de la investigación.

Evidentemente se trata de contrarrestar las acusaciones sobre financiamiento ilícito la campaña de Enrique Peña Nieto.

Lo curioso del caso es que en ambos casos –el PAN no está incluido de momento en ninguna demanda de este tipo-, las acusaciones versan sobre el origen de dinero presuntamente ilícito, que era el delito que más pretendía evitar nuestra flamante y poco efectiva reforma electoral, aprobada en diciembre de 2007.

Por lo visto, se avecina una contrarreforma.

· La detención de la hermana menor de Xóchitl Gálvez, Jaqueline Malinali Gálvez Ruíz, ligada a una banda de secuestradores, no debe servir de pretexto para crucificar a la ex funcionaria foxista y ex candidata a la gubernatura de Hidalgo.

Xóchitl asegura que su hermana era pareja sentimental de uno de los líderes de la banda, lo que no la excluye de responsabilidad pues su detención ocurrió en una casa de seguridad del grupo.

La ex candidata panista se mostró sorprendida por la detención de su hermana, así como lo hicieron otros políticos que en distintos momentos de la historia reciente vieron afectadas sus carreras políticas por las actividades ilícitas de sus consanguíneos.

Hoy le tocó a Xóchitl descubrir a su hermana incómoda.

· Daniel Karam, director del IMSS, presumió en España los logros alcanzados en la actual administración en materia de ahorro de recursos y aumento de la calidad del servicio.

Karam dijo ante ministros de Trabajo y responsables de la seguridad social de 20 países, que el modelo de administración aplicado desde su llegada al IMSS le permitió al Instituto ahorros por cuatro mil millones de dólares.

Explicó que este millonario ahorro se debe, en su mayoría, a la compra a mejor precio de medicamentos así como una fiscalización a empresas que tan solo en 2011 permitió al Seguro Social recaudar cerca de 100 millones de dólares.

Nada mal.

· Durante la última sesión de la Comisión de Vigilancia de la Contaduría Mayor de la ALDF, el doctor David Vega Vera contador mayor de la misma, hizo un público reconocimiento al diputado Octavio West, por haber impulsado importantes reformas a la Ley Orgánica de la Asamblea, y por haber solicitado instaurarlo en las auditorias de las políticas publicas del Gobierno capitalino. Reconocimiento más que merecido.

Política ficción

Rafael Cardona (@cardonarafael)
racarsa@hotmail.com
El cristalazo
La Crónica de Hoy

Ante el anuncio de la victoria judicial y la prosperidad de las impugnaciones presentadas en el mes de julio por el Movimiento Progresista, los grupos de Atenco, Cherán, la Selva Lacandona y los fayuqueros de Tepito, cercaron el edificio del Congreso.

La determinación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de invalidar el proceso electoral en el cual Enrique Peña Nieto resultó ganador (numérico) de las elecciones, generó en el país una verdadera corriente eléctrica cuyo voltaje de inconformidad política volcó a miles de personas a la calle al grito de “Respeto al sufragio” y “#Somos 19 millones”, en recuerdo de la cifra con la cual el Partido Revolucionario Institucional había regresado al poder.

Numerosos contingentes del “19 millonarios” se plantaron en los accesos carreteros y se tiene noticias divulgadas por el Twitter del gobierno del estado (sin confirmar dado la gravedad del estado de agitación social), del levantamiento de una guarnición militar en el Estado de México en desconocimiento abierto de la decisión judicial. A esa insurrección se le conoce desde ya como el “Plan de Atlacomulco”, muy similar en sus términos a aquél de Guadalupe firmado por Venustiano Carranza.

Ante el anuncio de la victoria judicial y la prosperidad de las impugnaciones presentadas en el mes de julio por el Movimiento Progresista, los grupos de Atenco, Cherán, la Selva Lacandona y los fayuqueros de Tepito, cercaron el edificio del Congreso para impedir —con un magno festival musical conducido por Héctor Bonilla—, un albazo de la legislatura actual cuyos integrantes pudieran “madrugar” con la repentina imposición de un presidente “interino”.

En el momento mismo de la decisión del tribunal, el ganador impugnado divulgó un mensaje a través del Canal de las Estrellas en el cual anunció un Plan Nacional de Resistencia Patriótica; desconoció la validez del laudo y le envió un mensaje a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el cual no se sabe si fue recibido o interceptado por Emilio Álvarez Icaza.

Pero independientemente de estas acciones, y con el compromiso de realizar todo tipo de protesta dentro del marco de la ley y de manera pacífica, Enrique Peña Nieto anunció junto con su grupo de abogados la impugnación de los resultados, pues durante los días de las deliberaciones del órgano colegiado electoral, la coalición ahora reivindicada en su protesta, obstruyó la libertad de las deliberaciones judiciales y amagó con un clima de franca insurrección con auxilios diabólicos expresados en el extraño rito político satánico cuyo grito era mandarlos a todos al diablo si no atendían los llamados del caudillo justiciero.

Ante ese panorama, el Partido Revolucionario Institucional emitió un comunicado formal en cuyos términos legales y políticos se establece la ineptitud del Tribunal cuyos resultados no los favorecieron y traicionaron, de paso, la voluntad de los electores al anular un proceso en el cual, cuando mucho, se estaba analizando la conducta de uno solo de los actores electorales, lo cual no significaba razón para cancelar todo un paquete de voluntades nacionales.

La candidata derrotada del Partido Acción Nacional; Josefina Vázquez Mota, anunció por su parte, su interés de participar nuevamente en esta especie de “segunda vuelta” y confirmó como coordinador de su campaña a Roberto Gil, pero esta vez supervisado por Juan Molinar Horcaditas, quien aceptó la responsabilidad bajo la promesa de no tener trato directo con la candidata, cuyo nuevo lema, según trascendió será en esta ocasión: ¡Josefina retediferente!

Al señor Gabriel Quadri, candidato del Partido Nueva Alianza, no fue posible localizarlo para conocer su posible participación en las nuevas elecciones, cuya fecha exacta aún se desconoce, pero cuyo desarrollo deberá darse antes del primero de diciembre, lo cual se aprecia muy difícil.

Los informes más recientes lo ubicaban en Orlando, Florida, en jun torneo de bádminton en el cual disputaba afanosamente el primer lugar contra un jugador de San Marino.

La ley es imprecisa en la cantidad de impugnaciones a las cuales tienen derecho los actores electorales, razón por la cual bajo las mismas premisas de juridicidad el Tribunal debe dar entrada a la impugnación presente —en cuyo acompañamiento ya se acercan a la capital los campesinos de la CNC con machetes y los obreros de la CTM con llaves de tuercas— para anular desde ya la nueva elección, cuyo origen mismo resulta una violación de los derechos históricos del pueblo mexicano, según han confirmado los estudios hechos en la Fundación Colosio.

Por otra parte, en el Congreso se debate acaloradamente sobre los mecanismos de decisión para el nombramiento del presidente interino. En una maniobra de aparente generosidad el caudillo ha propuesto a quien iba a ocupar la cartera de Gobernación, el licenciado Marcelo Ebrard.

Si las modificaciones recientes permiten suplir la ausencia presidencial con el habitante de Bucareli, en este caso vendría siendo lo mismo, dice oficialmente el Movimiento, pero en verdad la jugarreta consiste en hacerlo interino para darle un efímero e incompleto gusto de ponerse la banda, pero olvidarse para siempre —por ese hecho— de la posibilidad presidencial verdadera.

Para matar dos pájaros de un solo tiro y ganar la posición histórica de una mujer en la presidencia, hay quienes proponen para el interinato a Clara Brugada y si sus condiciones migratorias no lo permiten, entonces a Chavela Vargas.