julio 24, 2012

Armas de doble filo

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

Lo de Aurora, Colorado, no sólo trajo una nueva herida a ese largo archivo de hechos que se clasifican en los archivos de lo humanamente incomprensible. Reabrió un debate que tiene que ver con leyes extranjeras, pero que afecta, hoy en día, al resto de la región, a quienes no vivimos dentro de la Unión Americana. No sólo el suceso en sí mismo pertenece a los anales del horror por todo aquello que pudo haberlo provocado: de nuevo ese recoveco entre la locura, la falta de autoestima, tanto de un sujeto como de una sociedad que no acaba de asimilar, y de unas leyes que se quedan cortas.

Y es que, también, lo ocurrido el jueves a la medianoche, durante la première de El caballero de la noche asciende, dirigida por el magnífico Christopher Nolan, abre una vez más ese huequito que políticamente en Estados Unidos parece ser intocable, pues durante la visita a la ciudad de Colorado, donde ocurrieron tan lamentables hechos, Barack Obama, ante la pregunta insistente sobre si se revisarán las leyes que protegen la libertad de poseer armas a cualquier ciudadano y que vienen de lo que se lee en la Segunda Enmienda, que otorga derecho a tenerlas, evitó comprometerse; es año electoral, después de todo.

El debate está en que los tiempos y la tecnología hoy permiten que cualquier ciudadano estadunidense pueda adquirir armas a través de internet. Así lo hizo el asesino de Aurora, quien se notó como un sujeto ausente y sin arrepentimientos cuando fue presentado ayer ante la Corte, según el análisis de expertos en comportamiento criminal. Este joven, que en realidad es ya un adulto de 24 años, llamado James Holmes, adquirió una gran cantidad de municiones a través de tiendas en línea. Al igual que como se ha dicho lo hacen miembros de grupos criminales en nuestro país.

El debate sobre la compra, venta y posesión de armas es un tema difícil, pues el respaldo que constitucionalmente tiene, lo hace, como lo dijimos, casi intocable, pues nadie quiere pagar los costos políticos de modificar una de las enmiendas constitucionales de Estados Unidos. El gobierno de Obama apenas ha dicho que buscará la forma de regular e ir por una mejor vía de compra-venta de armas, incluso de vigilar a manos de quiénes llegan las que se comercializan libremente.

¿Cómo harán eso? ¿Cómo controlarán que las armas que se vendan en su territorio sean utilizadas de la forma estricta y rigurosa para la que son hechas y por las que se protegen en su Segunda Enmienda? Parece más sólo un argumento para salir del paso y para calmar los ánimos en lo que se pasa la tensión del hecho, hasta que llegue un político dispuesto a promover la reforma necesaria para que de verdad Estados Unidos pueda liberarse de episodios de masacres tan repetidas.

Y es que así como en Aurora ha sucedido también en Columbine, en la Universidad Tecnológica de Virginia y apenas en abril pasado en una universidad privada de Oakland, y esos son sólo algunos episodios de tantos que irremediablemente tienen que ver con la facilidad con la que las armas son vendidas en Estados Unidos. Mismo asunto que también se vincula directamente con lo que sucede en la frontera de nuestro país; de ahí que Felipe Calderón también haya pedido de nuevo una revisión en la Ley de Armas al gobierno de Barack Obama porque la actual “nos daña a todos”, según acertadamente lo dijo.

Las armas en Estados Unidos tienen doble filo, porque su fácil comercialización se protege en su Segunda Enmienda, pero las escasas políticas para regular y controlar su tránsito de mano en mano las vuelve un peligro, pues hay manos que no necesitan formar parte de grupos criminales para usarlas en contra de la sociedad.

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