julio 19, 2012

El PRD tras las elecciones: ¿Segunda fuerza? ¿Pivote?

Blanca Heredia (@BlancaHerediaR)
bherediar@yahoo.com
La Razón

Muchos han escrito que, tras la elección del 1º de julio, el PRD se ha convertido en la 2ª fuerza política del país. Los éxitos de las izquierdas en las pasadas elecciones fueron muy importantes y el candidato de la coalición PRD-PT-Movimiento Ciudadano (MC) obtuvo, en efecto, el 2º lugar con el 31.52% de los votos, de acuerdo al cómputo del IFE. De ahí a concluir que el PRD o, incluso, el conjunto de las izquierdas, constituyen la segunda fuerza política, hay un gran trecho. Veamos.

Según las proyecciones disponibles a partir de los cómputos distritales, el PRD, por sí solo, obtendría solamente 101 escaños en la Cámara de Diputados y 22 en la Cámara de Senadores. Esos números ubicarían al PRD por debajo del PRI y del PAN, es decir: en tercer lugar en ambas Cámaras. Sólo si sumamos los diputados que, previsiblemente, habrán de obtener el PRD, el PT y el MC, puede hablarse de las izquierdas como segunda fuerza. Ello, sin embargo, únicamente en la Cámara de Diputados, pues en el Senado, esos tres partidos, ni aún sumando sus escaños (28), lograrían rebasar el número de senadores que obtendrían el PRI (52, por sí solo) y el PAN (38). Si miramos la distribución de Gubernaturas después de las elecciones, lo del PRD como segunda fuerza tampoco queda muy claro. El PRI domina con 21 gobernadores, el PAN tiene 4, el PRD 4 y, juntos PAN y PRD, 3. ¿Segunda fuerza? Sí, aunque muy lejos del PRI y empatada con el PAN.

La aritmética simple de las últimas elecciones indica que es el PAN el que queda como segunda fuerza. El PRD queda, a pesar de su votación histórica, en una posición bastante desventajosa. En la Cámara de Diputados, por ejemplo, ni siquiera aliándose PRD-PT-MC con el PAN, lograrían, con 250 diputados, la mayoría absoluta. Tampoco podrían PRD-PT-MC bloquear reformas que requiriesen una mayoría simple impulsadas por el PRI, ya sea en alianza con el PAN, con el Verde y el Panal, o con los tres.

El único espacio en el que el PRD mantiene capacidad de veto y podría también fungir como pivote es en materia de reforma constitucional. Ahí no le alcanzarían al PRI todos sus diputados, sumados con los del Verde, el Panal y el PAN (364), para obtener la mayoría de dos tercios. En cambio, si PRI-Verde-PANAL colaboraran con PRD-PT-MC (376) ello sí generaría la mayoría requerida. No es poca cosa, pero parece ser el único recurso real a partir del cual el PRD podría impulsar una agenda legislativa viable.

Pero todo esto es aritmética muy simple y engañosa, pues supone, entre otros, que todas las alianzas son iguales y que los partidos actuarían en bloque. Si asumimos supuestos más realistas, queda claro que el PRD no la tendrá nada fácil en los próximos 6 años. Con tanta fragmentación interna y con adversarios con más posibilidades de coaligarse, hará falta mucha inteligencia e imaginación para traducir lo ganado en las últimas elecciones en trabajo legislativo importante y en capital político para la próxima elección presidencial.

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