julio 13, 2012

Inconformidad eterna

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

AMLO había dicho que ayer daría a conocer las pruebas con las que pretende la invalidación de la elección, pero no, no dijo nada nuevo

Finalmente, dadas las circunstancias que le impiden a AMLO ir por la anulación de la elección como él lo hubiera querido, pues la ley sólo establece tres condiciones para que la anulación se pueda alcanzar, mismas que no se incumplen en lo que arrojó la elección del 1 de julio, El Peje presentó su “caso”, con él pretende invalidar los resultados y quitarle así el triunfo a Enrique Peña Nieto. O al menos lo que él cree que es su “caso”.

Ayer adelantó su conferencia de prensa un par de horas. En principio se planeaba a las 8 de la noche y salió a las 6 de la tarde para hablar, hablar y hablar, aunque en realidad no fue otra cosa sino repetir, repetir y repetir el cuento que ha leído una y otra vez con la esperanza de encontrar un feliz final para él. AMLO había dicho que ayer daría a conocer las pruebas con las que pretende la invalidación de la elección, pero no, no dijo nada nuevo. Pareciera que lo único que quiere es ganar tiempo. Y es que en el único dato nuevo dijo que no será sino haaaaasta la próxima semana que dé a conocer su Plan Nacional para la Defensa de la Democracia.

Ni él ni Ricardo Monreal, quien le siguió en el uso de la palabra, dieron nota relevante. El anuncio de la impugnación, del juicio de inconformidad o como quieran llamarle, ya lo habían hecho días antes, argumentando las que, para ellos, constituyen faltas constitucionales capaces de anular la elección.

¿Y cuáles son esos elementos prueba? Resumieron lo que ya han dicho, ooootra vez: inequidad en los tiempos de propaganda, tiempos que fueron adquiridos por el PRI, según dicen; las irregularidades que se han presentado en la Fepade y en el IFE, quien ya dijo que no es la ventanilla para recibir quejas, la “manipulación”, o sea, lo que AMLO llama el “cuchareo” de las encuestas en favor de un candidato, porque sus números siempre lo pusieron como el puntero, y la compra y coacción del voto.

Este último, su argumento más “fuerte”, así, entre comillas, porque sin duda es el elemento más escandaloso, que incluso ya hizo que Soriana aclarara cómo es el uso de tales tarjetas electrónicas. Y es que, como ayer escribíamos aquí lo dicho por Alberto Simpser, es justo el elemento más imposible de comprobar. ¿Cómo harán, AMLO y su equipo, que dicho ejercicio sea verificable?

Argumentaron, también, que además de los monederos electrónicos, hay registro de coacción del voto a través de la entrega de obsequios como refrigeradores, estufas, lavadoras. Sí, asunto escandaloso, que no es práctica exclusiva de los priistas pero que, de igual forma a la compra-venta de votos, se ve como muy improbable en el efecto que haya tenido en las urnas. Que su lucha será siempre pacífica, que su lucha lo lleva hoy a pedir firmas de apoyo, en contra de los resultados de la impugnación, a favor de que la elección se anule... ¿y qué vendría entonces? Esto suena a ir tras una “imposición”, la de Peña, para entonces lograr “imponer” otra presidencia, la suya.

Una suerte de discurso moral fue lo que ayer AMLO expresó en lugar de pruebas contundentes, una suerte de malabares poéticos y morales con el único propósito de ganar tiempo, de seguir en el reflector y de aferrarse a su idea del complot. Un discurso cuyo mensaje se resume en “la democracia soy yo”, o sea, él, AMLO. Y todo lo que diga lo contrario es resultado de operaciones secretas y de mala leche para sacarlo de la jugada. Y es que, de ser necesario, AMLO es capaz de decir que hasta Dios operó para imponer a Enrique Peña Nieto...

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