julio 03, 2012

La estructura territorial

Leonardo Curzio (@leonardocurzio)
Analista político
El Universal

Nuestra inercia centralista tiende a opacar lo que ocurre en la estructura territorial, como si fuese un prescindible segundo piso de la política. Y, sin embargo, los cambios en la estructura territorial nos dicen cómo se mueven las lealtades políticas y se van edificando o destruyendo liderazgos. Un análisis de las votaciones por senadores (que recomiendo ampliamente y es muy fácil de consultar en el Programa de Resultados Electorales Preliminares, PREP) puede ofrecernos una lectura muy precisa de como se está moviendo la política en las estructuras básicas de nuestro sistema.

Además de la votación por senadores, en 6 entidades y la capital del país se eligieron autoridades locales y éstas nos permiten comprobar algunas tendencias nacionales y refutar otras. Empecemos con el PRI que hoy concentra ya 21 gobiernos locales. De estos, una decena nunca han sido gobernados por otros partidos. Pero con los triunfos en Jalisco y Chiapas del domingo, el tricolor tiene ya, OJO, 11 estados que han tenido gobiernos de otros partidos y han sido recuperados por el Revolucionario Institucional en competencia abierta. Son gobernadores, pues, que tal vez con viejas artes reducen la competencia, pero fueron electos “con las nuevas reglas.” Creo que este patrón de reestructuración del PRI en los ámbitos locales merece un análisis más profundo y solamente el Distrito Federal y Guanajuato parecen escapar a esta lógica. A cambio de eso, pierde uno de los estados más resistentes a la democratización: Tabasco.

El triunfo de Arturo Nuñez por la izquierda es histórico por la cerrazón del PRI local. La alternancia en esa entidad ayudará a depurar estructuras rancias que se negaban a modernizarse. Es, además, un triunfo político y simbólico para AMLO que seguramente lo confortará en estas horas amargas. En Morelos la izquierda conquista otro triunfo importante, pero a diferencia de Tabasco, allí se habían dado dos gobiernos panistas y por tanto entra (junto con Tlaxcala) al selecto grupo de entidades que han sido gobernadas por las tres fuerzas políticas. La severa derrota en Chiapas le impide al PRD consolidarse como el partido meridional por excelencia, pero de lejos el principal triunfo de la izquierda es la capital, en donde se consolida como fuerza hegemónica.

Para el PAN finalmente los resultados adversos en Jalisco y Morelos reflejan la grave crisis (y descomposición) de los gobiernos panistas. El ganar Guanajuato (que es la Iztapalapa de la derecha) hace todavía más patético el resultado. En los últimos años los blanquiazules han perdido 8 gobiernos locales sin poder demostrar avances en otras entidades como el DF en donde además (por pésimas gestiones) han perdido dos gobiernos delegacionales.

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