julio 09, 2012

Las respuestas de Andrés Manuel

Víctor Beltri (@vbeltri)
Analista político
contacto@victorbeltri.com
Excélsior

En los meses previos a la elección del pasado 1 de julio se realizaron varios ejercicios para conocer mejor las propuestas de los diferentes candidatos, y la manera en que se presentaban a la contienda. Así, pudimos ver varias iniciativas ciudadanas, hechas por grupos de notables y por la sociedad en general. Una de ellas llamó especialmente la atención, tanto por su metodología incluyente como por la periodicidad con que se llevó a cabo: la iniciativa del Buen Ciudadano, cuyas preguntas y respuestas estuvieron disponibles en todo momento en su portal de internet, y a las cuales se sometieron los cuatro candidatos por igual.

En el caso concreto del candidato de izquierda, Andrés Manuel López Obrador, se le preguntó desde el inicio del ejercicio, hace unos cuantos meses, en primer lugar cuál sería la política de su partido en redes sociales y medios de comunicación para garantizar que no creciera el encono entre la población. Su respuesta fue clara y precisa: proponer y no confrontar, para no polarizar. Sin embargo, los ataques a los demás candidatos fueron creciendo cada vez más, y la virulencia se dejó sentir de forma inusitada en las redes sociales sin que hiciera nada para detenerla.

En segundo lugar, y ante el cuestionamiento de las acciones concretas para evitar el mal manejo de recursos en procesos electorales, aseguró que lo sucedido en 2006 no se repetiría, y que a tales efectos tendría comités de Morena en todos los municipios para cuidar el voto de todos los ciudadanos. Los comités estarían, supuestamente, capacitados de acuerdo a la legislación electoral del Cofipe, y se convertirían en verdaderos guardianes del voto. Sin embargo, y a pesar de las promesas, volvió a dudar de la honestidad de los funcionarios de casilla, y exigió de nuevo un recuento de la votación.

La tercera pregunta no dejaba lugar a dudas. ¿Bajo qué condiciones se compromete a respetar los resultados electorales? La respuesta de Andrés Manuel vale la pena leerse con atención: “En los años que llevo recorriendo el país he aprendido que el enojo y el rencor, así como las balas, sólo nos llevan al pasado, cuando la mayoría de los mexicanos estamos anhelando un mejor futuro. La realidad que vive México en este momento es muy distinta a hace seis años. Hoy, la mayoría de los mexicanos ya somos conscientes de los problemas derivados de los malos gobiernos. Estoy seguro que el proceso electoral de este año será la consolidación de la voz de millones de mexicanos, por eso mi compromiso con respetar los resultados electorales no tiene condición, porque sé que nuestras instituciones y los mismos mexicanos no permitirán que se repita un 2006. En este 2012 ya no será necesario protestar por malas prácticas electorales porque México ya despertó. México pide a gritos un cambio verdadero y no permitirá que le quiten la oportunidad de tenerlo. Ya no es necesario protestar, sino respetar, proponer y trabajar en conjunto para que este cambio que todos queremos se consolide”.

El cuarto cuestionamiento era sobre lo que haría su partido para garantizar una transición tersa, incluso si no resultaba vencedor. Andrés Manuel respondía, con decisión: “Si son los mexicanos quienes deciden que no es un cambio lo que quieren sino la continuidad, nosotros seremos respetuosos de esta decisión. Colaboraremos y aportaremos con quien resulte el elegido por los mexicanos, para que su transición y su mismo gobierno resulte en beneficio de los ciudadanos”.

La quinta pregunta, y su correspondiente respuesta por parte del candidato de las izquierdas, es igualmente clara. ¿Qué compromisos y acciones tomará para que el siguiente gobierno, sea cual fuere el vencedor, pueda comenzar a trabajar de inmediato sin obstáculos de la oposición? “Lo primero que haremos será respetar la decisión de los mexicanos, respetaremos a quienes ellos elijan como sus próximos gobernantes. Posteriormente trabajaremos para buscar puntos de conciliación y encuentro entre las distintas fuerzas políticas que sean representantes de los mexicanos no afines a nuestro proyecto. Porque la esencia de un gobierno es representar a los mexicanos sin importar su partido o preferencia política. Asimismo alentaremos a todos aquellos que sean electos en el Congreso y el Senado a trabajar en conjunto con el gobierno en turno. Apoyaremos la decisión de voto de los mexicanos antes y después del proceso electoral para que el próximo gobierno asuma el poder con la legitimidad con la que debe hacerse en una democracia”.

Unas semanas después se le volvió a preguntar, como a los demás candidatos, si consideraba que hasta ese momento se habían dado situaciones que pudieran comprometer el resultado de la elección, ya sea por parte de sus contrincantes o de las autoridades. Su respuesta fue meridiana: “Hoy el riesgo al que se enfrentan las elecciones y nuestro camino hacia un sistema democrático real ya no es latente: los mexicanos ya despertaron. Los mexicanos no solo ya descubrireon el riesgo, ahora también lo expresan a una sola voz: los mexicanos no sienten que sus intereses y preocupaciones estén representadas, los mexicanos no se sienten escuchados y, sobre todo, no ven en los medios la realidad que ellos viven día a día. Es decir, los mexicanos ya saben que aquello que hoy compromete el ejercicio democrático en nuestro país es la clara tendencia de muchos medios impresos y electrónicos por no replicar una versión veraz de la realidad que vive México”.

Tras los resultados de la elección, comienza a hablarse de la necesidad de una reforma política amplia, que se atreva a cuestionar los paradigmas bajo los cuales se han conducido los asuntos públicos y de gobierno hasta el momento. Esta reforma deberá incluir temas tan diversos como la segunda vuelta, las candidaturas ciudadanas, la reelección de alcaldes, el papel de las encuestadoras y de los medios de comunicación. Sin embargo, cabe hacernos, ahora, otra pregunta: ¿sirve de algo establecer nuevas reglas si los contendientes no están dispuestos a aceptarlas incondicionalmente y, sobre todo, a honrar su palabra?

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