julio 09, 2012

Los intereses del PRD

Gabriela Cuevas Barrón (@gabycuevas)
gabrielacuevasbarron@hotmail.com
Orden del día
El Universal

En este, y otros espacios, he denunciado la arbitrariedad y la falta de responsabilidad democrática con la que se ha conducido la mayoría perredista en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).

Continuamente se han opuesto a reformas que hagan más transparente, incluyente y representativo este órgano legislativo. En cambio, han aprobado reformas que tienden a proteger sus intereses y prerrogativas, haciendo uso de la “aplanadora” partidista.

Después de las elecciones del primero de julio este grupo vuelve a obtener la mayoría absoluta en el órgano legislativo. Aunque el denominado Movimiento Progresista (PRD-PT-Movimiento Ciudadano) obtuvo 38 de los 40 distritos electorales en el Distrito Federal, el Instituto Electoral local acordó que el PRD ganó 32 de esos distritos y que, por lo tanto, tenía derecho a dos escaños más gracias a la cláusula de gobernabilidad que todavía existe en la capital, según la cual “al partido político que obtenga por sí mismo el mayor número de constancias de mayoría y por lo menos el treinta por ciento de la votación en el Distrito Federal, le será asignado el número de diputados de representación proporcional suficiente para alcanzar la mayoría absoluta de la Asamblea Legislativa”.

De esta manera, el PRD contará con 34 de los 66 legisladores que integran la Asamblea Legislativa, conservando así la presidencia de la Comisión de Gobierno por los próximos tres años.

El asunto no es menor si tomamos en cuenta que este órgano de gobierno se encarga de dirigir el ejercicio de las funciones legislativas, políticas y administrativas de la ALDF y, además, que ha llamado los reflectores por la falta de transparencia en sus decisiones, especialmente en el tema de los recursos públicos.

Sobre esto quisiera recordar un asunto que vuelve a cobrar relevancia.

Los caprichos del PRD

El 28 de octubre de 2010, la ALDF modificó la Ley Orgánica de la Asamblea para eliminar el segundo párrafo del artículo 42, el cual señalaba que en caso de que algún partido político no contara con mayoría absoluta, la presidencia de la Comisión de Gobierno debería ser rotativa para los tres grupos parlamentarios con mayor representatividad.

El argumento que utilizaron en su momento los perredistas fue “armonizar” y “hacer coherente” las disposiciones de la Ley Orgánica con lo que establece el Estatuto de Gobierno. Sin embargo, esta modificación se realizó días después de que la diputada Edith Ruiz anunciara su renuncia a la bancada perredista, con lo que ese partido perdería la mayoría absoluta y, en consecuencia, el control de la Comisión de Gobierno.

Claramente, esta fue una reforma opuesta a los valores democráticos que deben regir la vida parlamentaria y, además, evidenció el miedo que tiene el PRD de perder los beneficios que obtiene de dicho órgano de gobierno.

Como consecuencia de este “albazo” legislativo, si algún diputado del PRD decide cambiarse de bancada en la próxima legislatura, la Comisión de Gobierno seguirá en manos del PRD sin respetar la pluralidad con la que debe integrarse este órgano legislativo.

Falta de transparencia

En su ensayo titulado “Legislar en la oscuridad. La rendición de cuentas en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal”, el investigador Khemvirg Puente señaló que el presupuesto de este órgano legislativo prácticamente se duplicó entre 2005 y 2009 sin que esto tuviera “como consecuencia ningún cambio significativo en la producción de mejores leyes, en el desarrollo de más actividades de control parlamentario, ni en una mejor calidad en la relación entre los representantes y representados”.

Esta falta de transparencia y rendición de cuentas ha incentivado al PRD a querer ejercer un control único sobre la Comisión de Gobierno, órgano que se ha distinguido por representar los intereses de una sola de las fuerzas políticas y por imponer la marcha y el funcionamiento de la Asamblea Legislativa como mejor conviene a sus intereses.

Hasta ahora la Comisión de Gobierno sigue en la opacidad y sin la obligación legal de rendir cuentas de los millones de pesos que maneja anualmente, especialmente del capítulo cuatro mil, tanto por su carácter de no auditable como por la discrecionalidad con que opera, según el referido autor.

De nueva cuenta, el PRD tiene una mayoría en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal con pocos pesos y contrapesos. De nuevo, y con mayor urgencia, se vuelve necesario otorgarle mayor dinamismo y participación a los grupos parlamentarios, generando un ambiente que incentive el diálogo y permita erradicar la opacidad que actualmente existe en el manejo de los recursos.

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