julio 16, 2012

Más peligroso que en el 2006

Adrián Trejo (@adriantrejo)
atrejo@callemexico.com
Calle Mexico

· Poco a poco se ha ido conformado un escenario más complicado y peligroso que el poselectoral del 2006.

A las protestas de los partidos de izquierda por lo que consideran una elección inequitativa se han ido sumando grupos ultra radicales que lo mismo se dicen defensores de la democracia que de la propiedad de la tierra.

Ahí están los comuneros de Cherán, los macheteros de San Salvador Atenco, los integrantes de #yosoy132, los socios del Sindicato Mexicano de Electricistas, entre otros.

Todos metidos en una licuadora llamada “Convención Nacional contra la Imposición”, que amenaza con incendiar al país si al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), se le ocurre declarar válida la elección presidencial.

Ya anunciaron que intentarán tomar -¿invadir acaso?-, las instalaciones de Televisa, el día 27, día de la inauguración de los Juegos Olímpicos y por ende, seguramente el día de mayor audiencia en el año.

También que harán otra reunión, en Tezontepec, Hidalgo, en agosto, una semana antes de que el Trife falle sobre la elección.

Que tomarán plazas públicas, que harán bloqueos y que tomarán las casetas de peaje de todas las autopistas.

Que el día primero de diciembre, fecha de cambio de poderes, cercarán el Palacio Legislativo de San Lázaro para evitar que Peña proteste como Presidente.

En síntesis, que Peña no pasará.

Lo mismo hicieron y dijeron hace seis años, pero el componente extra ahora es que se ha sumado un grupo de jóvenes que en el 2006 no tuvieron participación en el proceso electoral.

Todos tienen derecho a protestar, a manifestarse.

Pero los que se asumen como la voz democrática del país también tendrían que considerar como cierto que si bien por Peña “apenas” votó el 38%, por López Obrador no votó el 68% de los electores.

Si, son números fáciles de manipular, en un sentido u otro. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo.

· Bien se zafó Marcelo Ebrard Casaubón del cuatro que “sin querer queriendo” los gobernadores del PRI, encabezados por José Calzada, quisieron ponerle con eso de que la Conago “reconocía el triunfo de Peña Nieto” en las elecciones presidenciales.

Lo cierto es que la Conago, ese club de ricos que ha dejado de tener injerencia real en la vida política del país, cada vez sirve para menos cosas prácticas y más para la grilla.

El propio Calzada es una muestro de ello.

El gobernador de Querétaro quiere congraciarse, a cualquier precio, con Peña Nieto luego de que el PRI perdiera la capital del estado y las senadurías.

Y si como siempre se dice que las elecciones son un examen para el gobernador en turno, Calzada reprobó; en el mejor de los casos, pasó “de panzazo”. Eso es lo que lo tiene preocupado.

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