julio 20, 2012

Servicios públicos y datos

Antulio Sánchez (@tulios41)
Internet
tulios41@yahoo.com.mx
Milenio

Diariamente producimos infinidad de datos que nutren los servicios públicos que se usan de manera habitual. Si pudiéramos hacer una cartografía de un día cualquiera de nuestra conducta, nos daríamos cuenta de la gran cantidad de datos que generamos. Lo que para nosotros pueden ser actos rutinarios y sin valor, para otros son informaciones valiosas.

Cuando pagamos un servicio en línea, compramos un producto en el súper, retiramos dinero de un cajero electrónico, llamamos por teléfono, enviamos un mensaje SMS o tuiteamos, estamos generando datos que almacenados en una base de datos ofrecen una foto bastante precisa de lo que somos.

Muchas son las empresas que procuran explotar esos datos, tanto así que en las ciudades existen varios niveles de captación de los mismos gracias a numerosos filtros y herramientas, que constituyen el magma de sus estrategias de mercado. Pero la obtención de datos no únicamente satisface el apetito comercial y de servicios que nos ofrecen las empresas.

Un ejemplo práctico lo puso en marcha Fabien Girardin (www.girardin.org/fabien/), quien auxilió al Louvre a medir la congestión de visitantes en algunas zonas del museo y administrar de mejor manera los espacios de algunas de sus salas y mejorar su visita. El estudio detectó y recogió, gracias a los celulares de los visitantes, el nivel de uso de las distintas salas del museo. Con eso Girardin obtuvo una percepción cuantitativa de la congestión y, a partir de la información, se establecieron indicadores de tráfico por día, hora y época del año. Con los datos el museo aplicó una modificación flexible de su política de distribución de las obras y, sobre todo, mostró cómo la medición se puede hacer en tiempo real y reaccionar de inmediato al tráfico humano cerrando algunas áreas o modificando el desplazamiento de los visitantes.

Si bien es cierto que la extracción de datos en los tiempos que corren es una obligación para ayudar a mejorar la vida en común en las urbes, también lo es que se requieren políticas precisas para que la sistematización y análisis de los mismos sea efectuada por distintos expertos (ingenieros en telecomunicación, físicos, estadísticos, diseñadores, sociólogos, antropólogos, etcétera), y que la representación de tales datos no vulneren la intimidad de las personas.

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