agosto 30, 2012

Nefanda pecatriz

Rafael Cardona (@cardonarafael)
racarsa@hotmail.com
El cristalazo
La Crónica de Hoy

De pronto nos hallamos con la novedad: Doña Morena y su amiga, la Lady Honestidad Valiente, fueron halladas en medio del jolgorio cabaretero; desgreñadas y en muy malas compañías; con las carteras repletas de billete mal habido, como si fueran Paris Hilton o cualquiera de esas rubias esplendorosas cuyas vidas de disipación y vicio llenan las páginas de tabloides y pasquines “del corazón”.

Dios mío, las vírgenes inmaculadas resultaron “teiboleras”.

Obviamente lo anterior es un atrevimiento alegórico inspirado por los hallazgos sobre métodos de corrupción política en la izquierda nacional, cuyo verbo encendido critica con insistencia machacona actos como éstos en los cuales hoy es sorprendida. Hoy son evidencias de la conducta pecadora de quien ha hecho de la honestidad valiente un lema, pero también un anatema. Un simple rollo mareador.

La información divulgada por el diario El Universal, en cuyas páginas —y las de otros medios— se conocieron también otros pecadillos, como las llamadas de reiterativo auxilio al banco Afirme para un fondeo de emergencia y “El charolazo” en casa de Luis Creel promovido por Luis Mandoki, el cineasta de cabecera del líder moral, nos coloca de nuevo frente a un hecho archisabido: la corrupción crónica del PRD sobre cuyas evidencias no tiene caso insistir demasiado: las conoce todo México con nombres y apellidos.

Lo llamativo ahora es la ingeniería financiera en la constitución de empresas afines a las supuestas asociaciones civiles no lucrativas, cuya finalidad, a la hora buena, fue el lucro para la operación política. Esto dice la información:

“Empresas creadas por personas de confianza de Andrés Manuel López Obrador fueron beneficiadas por el actual gobierno del Distrito Federal con contratos —vía adjudicación directa— por más de 110 millones de pesos.

“El éxito de esa red se basa en contratos del gobierno capitalino, delegaciones y partidos de izquierda. Sus socios son miembros de Austeridad Republicana y Honestidad Valiente, y dan recursos al PRD.

“Las adjudicaciones a las empresas fueron detectadas por el subcomité de Adquisiciones, Arrendamientos y Prestaciones de Servicios de la Secretaría de Finanzas del GDF, que en sesiones de comité cuestionó —sin una respuesta clara— la decisión de la secretaría de Finanzas de asignar un contrato por 16 millones de pesos para servicios de consultoría.

“La empresa SAD Desarrollo y Transparencia, que ha recibido contratos con los montos más altos, tiene de socio fundador a Héctor Muñoz Ibarra, presidente de Austeridad Republicana, quien como director del Registro Público de la Propiedad del DF durante el gobierno de López Obrador, se coordinó con Romero Oropeza, entonces oficial mayor, para echar a andar un programa de digitalización de escrituras.

“El siguiente en integrarse a esa empresa fue Javier López Núñez, director general de Recursos Materiales y Servicios Generales del GDF —con López Obrador— y representante de Romero Oropeza en los consejos de administración del Metro y en el Comité Técnico del Fideicomiso de Promoción para el Financiamiento Público.

“En tanto, las empresas AFK y AAR han obtenido contratos de menores ganancias, con los que han simulado —según consta en contratos y actas en poder de El Universal— licitaciones por invitación en las que SAD resulta ganadora.

“AFK Comunicación Creativa fue creada por Maricela García, contadora de Honestidad Valiente, y AAR Consultores de Negocios por Eréndira Álvarez del Castillo Gallardo, Óscar Daniel Ramos Flores y Gustavo Álvarez, quienes aparecen en las listas de donatarios del PRD. En total, de 2007 a 2011, estas tres empresas han sido beneficiadas con contratos por 111 millones 749 mil 733 pesos”.

La investigación es mucho más amplia y frente los documentos publicados, o la síntesis de los mismos, la respuesta del PRD y del jefe de Gobierno del GDF ha sido la misma de siempre (de siempre y de todos, sean de cualquier partido): negarlo todo.

“Es un distractor político”, ha dicho Marcelo Ebrard, quien asocia la información a la cercanía del dictamen definitivo en la calificación electoral.

Éste es un recurso eterno. Cuando a René Bejarano lo pillaron con los bolsillos repletos de billetes en la obscena cobranza de fondos para fondeo electoral, su jefe político se exhibió como víctima de un complot. Pero los hechos son unos; el uso político de ellos es otra cosa. Y lo segundo no anula ni desaparece lo primero.

Es como cuando a un señor lo matan de un balazo en la calle para robarle el reloj. “Fue un robo”, podría decir un policía de segunda. Sí, pero también es un homicidio. Ya después vemos si el reloj valía o no valía, pero el cadáver ahí está.

En estos casos es lo mismo. Si los contratos tracaleros fueron exhibidos con oportunidad electoral o no, es otra cosa. La existencia de una red de financiamiento irregular es un hecho punible en sí mismo por la falsedad de las aparentes licitaciones y el privilegio a los amigos y el reparto de dinero público. Y en este caso, un hecho suficiente para exhibir la doble moral o la doble inmoralidad, mejor dicho.

MARINA

Aclara la Marina: el nauta de Tres Marías (¿será por la cercanía con los Charcos de Zempoala?) —señalado como chofer de los gabachos emboscados— no manejaba la camioneta-coladera.

Estaba ahí como “enlace y traductor, por lo que requería operar equipos de comunicación”.

“El capitán de la Armada de México no conducía el vehículo diplomático. Al momento de la agresión se encontraba en el asiento trasero pidiendo auxilio por su teléfono celular”.

De esta información se desprenden dos hechos fundamentales: no era chofer de los gringos y como operaba “equipos de comunicación”, hablaba por teléfono celular desde el asiento trasero. Elemental, mi querido Watson.

AMLO habla en privado de su futuro

Carlos Loret de Mola (@CarlosLoret)
carlosloret@yahoo.com.mx
Historias de un reportero
El Universal

“Después de que falle el Tribunal, ya cada quien por su lado, ustedes por el suyo, yo por el mío, Jesús. Yo voy a ser sólo una referencia moral”, dijo Andrés Manuel López Obrador al dirigirse al presidente nacional del PRD, Jesús Zambrano, en una reunión privada de la cúpula de los partidos de izquierda y el movimiento que lo respaldó en la campaña presidencial.

Todos se quedaron asombrados. Pocas veces con tanta claridad el líder compartía su expectativa: espera que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ratifique el triunfo de Enrique Peña Nieto en las elecciones presidenciales.

Y como nunca, López Obrador se sinceraba sobre su futuro: dejaría la vida partidista diaria en manos de Los Chuchos, su grupo rival dentro del PRD al que pertenece Zambrano, y él aparecería solamente en los momentos clave del eventual sexenio priísta como el gran opositor a Peña Nieto y sus pretendidas reformas energética, fiscal, laboral, etcétera.

“Ustedes son hombres de Estado”, le remató a Zambrano, “yo soy hombre de Nación”. La reunión terminó. Muchos salieron con la cabeza baja. Pero para otros fue oxígeno puro:

El plan de distanciamiento está delineado desde hace semanas por el grupo de Marcelo Ebrard, jefe de gobierno del DF, en alianza con Los Chuchos y la corriente que encabeza la ex gobernadora de Zacatecas, Amalia García. Forman parte del mismo conglomerado mandatarios estatales electos como Miguel Ángel Mancera, del DF, y Graco Ramírez, de Morelos, así como el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre.

Su objetivo es separar la socialdemocracia de la izquierda populista. Diferenciarse de López Obrador y sus radicales. Sumar al PRD y al PT de su lado y dejar a Movimiento Ciudadano (antes Convergencia) bajo control del dos veces candidato presidencial. Esta unión de moderados de la izquierda mexicana cuenta con 70 diputados federales y 11 senadores.

Fundar un Frente Amplio de Izquierda al estilo uruguayo, en el que todas las corrientes tengan algo así como “acciones” (estilo empresa) que les garanticen una cuota mínima de candidaturas equivalente a su fuerza político-electoral, con una dirigencia nacional rotativa a la que tienen derecho al menos durante una temporada. Y con esa estructura, plantarse frente al eventual gobierno de Enrique Peña Nieto, coincidiendo o no con las posturas públicas y movilizaciones anunciadas de López Obrador.

Ese es el plan. Poderlo llevar a cabo es algo distinto. López Obrador ha exhibido históricamente destreza para encarecer el precio de diferenciarse de él, desde la izquierda. Y quienes dentro del PRD no comparten sus métodos suelen replegarse ante los calificativos de timoratos y traidores que suele espetarles Andrés Manuel. Sin contar que ser un “referente moral” que encabezará la manifestación pública en temas tan políticamente sexys como Pemex o el IVA, construye una autopista al 2018 para López Obrador y sus movimientos afines.

Justicia y legalidad

Carlos Elizondo Mayer-Serra (@carloselizondom)
elizondoms@yahoo.com.mx
Reforma

Días antes de la elección, los candidatos a la Presidencia firmaron un pacto de civilidad en el que, entre otros puntos, declaraban que respetarían las decisiones que emitiera en su momento el IFE y el Tribunal Electoral. En el 2012, los partidos políticos recibieron 5 mil 275 millones de pesos, de los cuales los de izquierda obtuvieron mil 390 millones. Al aceptar ese dinero uno supondría que el punto de partida fuese el respeto a la ley.

Poco importó esta firma. Nuevamente, López Obrador no ha reconocido su derrota. Aunque sostiene que actúa desde las instituciones, ha sido claro: "No vamos a aceptar ninguna argucia legaloide que permita que se viole la Constitución, (...) por eso los Magistrados del Tribunal tienen que pensarlo bien". Algunos dirigentes de izquierda han incluso amenazado que si la decisión no les es favorable podrá haber un "estallido social", como si este riesgo no tuviera que ver con organizaciones que los apoyan y a las que han usado en más de una ocasión.

Respetar las instituciones implica reconocer la decisión del Tribunal Electoral. No importa con qué argumentos éste justifique su decisión ni qué decida. Sin duda serán debatibles sus argumentos y consistencia interna, dado que una decisión legal no es ciencia exacta. Sin embargo, la ley es lo que dicen los ministros de la Suprema Corte, mientras que en materia electoral lo es lo que concluyen los magistrados.

Nunca he conocido un fiel seguidor de un equipo de futbol que piense que el árbitro se vendió a favor de su equipo. Enfrentar un árbitro vendido siempre le sucede a su equipo y toda derrota es una prueba de ello. Por eso la justicia de una sentencia no la puede determinar el afectado. Si su equipo gana, es a pesar del árbitro. Para que el partido se pueda jugar la decisión del árbitro es inapelable.

López Obrador como todo hincha apela todas las decisiones que no le gustan, cualquier gol de su adversario es producto de un árbitro vendido, de una canallada. La calificación de la elección presidencial por parte del Tribunal no será la excepción. Tampoco es distinto a como operamos la mayoría de los mexicanos en muchos ámbitos, aunque de un político lo menos que se puede esperar es que acate la ley.

La autoridad en México siempre es disputable, desde el conductor que se da una vuelta prohibida en Reforma frente a un policía que le indica que no lo haga. Al final, el conductor se da la vuelta y no pasa nada. Lo mismo hace en general nuestra clase empresarial que litiga toda decisión de la autoridad, desde las fiscales hasta las regulatorias.

Hemos construido un sistema judicial lento y con infinitas instancias procesales que dejan todo conflicto abierto por años. En el caso electoral, siendo quizás el proceso de calificación más largo del mundo, casi dos meses después de la elección, tiene un fin por ley: el 31 de agosto. Si fuera como el resto de los asuntos jurídicos donde en México nunca terminan, no podría iniciar un nuevo gobierno.

La república amorosa fue, como ya se sospechaba, un ejercicio de relaciones públicas. El verdadero López Obrador sabe qué es justo y qué no. La ley no importa. Así hubiera sido como Presidente. A un Congreso que no hubiera aprobado una de sus leyes lo habría acusado de estar al servicio de no sé qué interés inconfesable y lo hubiera amenazado, quizás hasta con disolverlo. Cuando fue jefe de Gobierno del DF y no le gustó un código fiscal que iba a publicar la Asamblea Legislativa, amenazó con vetar el código si se aumentaba el 25 por ciento la tarifa de agua, tal como lo proponía la ALDF. Lo de menos para él es que no tuviera la facultad para hacerlo, para él era lo justo. También hubiera acusado de venderse o algo peor a la Suprema Corte si le hubiera frenado alguna decisión que le importara mucho.

Si bien las leyes son más legítimas cuando son percibidas como justas por amplios segmentos de la población, la legalidad no parte de que el derrotado crea que la sentencia fue justa. Cuando hay dudas sobre la justicia de una ley o de un proceso judicial terminado, el expediente que queda es nuevamente discutir y modificar la ley electoral, a costa de no atender otras reformas que son mucho más urgentes, sobre todo las económicas. Esa nueva ley no servirá para gran cosa si el derrotado no respeta la legalidad. Siempre es más fácil denunciar la injusticia y el abuso, sin ver los abusos propios, que hacerse cargo de las razones detrás de la derrota.

Las pruebas de López

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

En las próximas horas, lo más probable es que el viernes, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación declarará la validez de la elección presidencial y Enrique Peña Nieto será designado Presidente electo. En realidad nadie cree en la anulación de los comicios como lo pide la coalición lopezobradorista, ni lo creen los dirigentes partidarios, los gobernadores emanados de esos partidos ni la mayoría de sus legisladores. No tiene bases legales la petición y lo saben los perredistas que, por el contrario, han visto cómo son exhibidos los mecanismos de financiamiento de Andrés Manuel López Obrador.

Lo cierto es que en ese contexto las impugnaciones presentadas por el lopezobradorismo son de risa. Según el código electoral, aprobado por todos los partidos desde 2007 (en una reforma impulsada básicamente por el PRD), las únicas causales para anular la elección sons que se anulen o no se instalen 25% de las casillas o que el candidato ganador sea inelegible. Ninguno de esos supuestos se ha dado. El Movimiento Progresista ha presentado un recurso de inconformidad que no está basado en argumentos legales: dice que hubo compra y coacción de votos, gasto excesivo en la campaña de Peña Nieto y parcialidad de los medios a favor de ese candidato. No tiene, en ninguno de los tres casos, forma de documentarlo.

Sobre la supuesta compra y coacción de votos aportó pruebas de la existencia de 9 mil 924 tarjetas de Monex, Soriana y de servicios telefónicos. No comprobó que las mismas se hayan utilizado para compra de votos o para cualquier otro fin (es literalmente imposible determinar que se “compró” un voto), pero en última instancia, si la diferencia de votos entre el primero y el segundo lugar de la elección presidencial supera los tres millones, poco más de nueve mil resultarían intrascendentes. Hay en el expediente una “prueba” fantástica: una fotografía de Peña Nieto con una camiseta del Santos de Torreón, lo que por la relación de uno de los dueños de Soriana con ese equipo demostraría, según la acusación perredista, esa complicidad. Sin rubor, el documento dice que gracias a esa foto “no es posible que se niegue la existencia de una relación contractual” entre la empresa y “el Partido de la Revolución Democrática” (en realidad quisieron decir el Partido Revolucionario Institucional, así de bien redactada y presentada está la acusación). No es una broma, está en la página 349 de la impugnación perredista.

Tampoco se ponen de acuerdo en cuánto es el gasto excesivo de campaña. En la página 27 dicen que Peña gastó 374 millones 920 mil 338 pesos con 21 centavos (así de exacta es la cifra). Pero en la página 29 hablan de 719 millones 500 mil 989; en la 30, de mi1 173 millones 486 mil 884, una cantidad que aumenta en la página 31 a mil 892 millones 987 mil 873 y que hacia la mitad de la impugnación crece geométricamente a cuatro mil 599 millones 947 mil 837 en la página 225 y disminuye a dos mil 294 millones 220 mil 941 en la 325. Más adelante se menciona que “desde el inicio de las campañas electorales hasta el mismo día 1 de julio de 2012… haciende (sic) a la cantidad de 4 mil 599 millones 947 mil 834”. Finalmente, en la página 429 se estipula que la suma gastada es de tres mil 95 millones 953 mil 918 pesos 71 centavos ¿sumando “beneficios ilícitos” de Monex, Soriana, gobierno de Zacatecas, Tarjetas Premium Platino? Allí, por cierto, confunden los supuestos ingresos con los supuestos egresos.

El tercer punto es la supuesta intervención de los medios a favor de Peña Nieto. No hay tampoco elementos: en la página 36 se dice, como prueba, que la Organización Editorial Mexicana que edita El Sol de México, entre otros periódicos, es “el diario de mayor importancia en México”, y dice que en él hay notas negativas sobre López Obrador y no sobre Peña. Y después presentan una conclusión contundente: “Las fotos que se publicaban del candidato lo muestran enojado y serio”.

Hay un argumento acerca de las televisoras también increíble. Mencionan que hay una relación directa entre la penetración de un candidato en la ciudadanía, con la preferencia del auditorio de televisión. Para fundamentar su argumentación declaran que el Canal 4 de televisión abierta, que pertenece a Televisa, tiene cobertura local en el DF, pero su influencia en el auditorio es muy baja, y que por eso ahí Peña Nieto tuvo un bajo nivel de votación y, por ende, López Obrador obtuvo mayor cantidad de sufragios. No es un invento: está en la página 211. Otra prueba irrefutable de la parcialidad de los medios, como se expone en las páginas 38 y 41 de la impugnación, es la cobertura que recibió la relación sentimental de Peña Nieto con Angélica Rivera.

Todo esto es muy poco serio. Menos aún que las gallinas y cabras expuestas en el Zócalo. Antes del fin de semana, el Tribunal declarará la legitimidad de la elección y tendremos que ponernos a trabajar seriamente, sin estas burlas, en el futuro del país.

Lo que dice Xalatlaco

Héctor Aguilar Camín (@aguilarcamin)
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Demasiadas preguntas sin contestar deja el incidente del tiroteo y persecución de una camioneta donde viajaban funcionarios estadunidenses no identificados, miembros de una agencia tampoco identificada, rumbo a un supuesto campo de tiro de la Marina, sito en Xalatlaco, Morelos, en una misión cuyos objetivos nadie ha explicado, aunque se asumen parte de una colaboración en seguridad de los dos gobiernos, colaboración de cuya realidad operativa la sociedad y la mayor parte del gobierno de México no saben lo que se dice un carajo.

No creo que los detalles de esa relación puedan hacerse públicos sin un escándalo mayúsculo para ambos gobiernos. No creo descubrir el hilo negro si digo que en esa relación el padrino instructor son las agencias estadunidenses y el ahijado aprendiz, las mexicanas.

No hay que inferir mucho de los hechos recientes para saber que en Washington y su embajada hay enorme desconfianza de las fuerzas de seguridad mexicanas y que han ido escogiendo a la Marina como el cuerpo más seguro.

Las agencias estadunidenses que trabajan en territorio mexicano, cuyo número y reglas de operación ignoramos, son ya parte muy activa de la ruleta de la desconfianza que priva en las fuerzas de la seguridad pública de México.

Acaso no está mal que los distintos cuerpos de seguridad compitan y desconfíen entre sí, que las policías municipales desconfíen de las estatales, éstas de las federales, la federales del Ejército, éste de la Marina, y ambos de las policías federales, estatales y municipales.

No sé cómo pueda arreglarse todo esto. Quizá con la misma asesoría estadunidense, cuyas agencias de seguridad son un conocido modelo mundial de colaboración y armonía. Sé que Washington no toleraría una ignorancia pública similar sobre agencias mexicanas actuando en suelo estadunidense.

La opacidad de Xalatlaco es elocuente. Es el brote de un mundo sumergido que supuestamente nos defiende del crimen hasta que sus miembros aparecen convertidos en criminales, peleando entre sí.

Es la prueba, también, de una subordinación. Yo no estoy contra una colaboración estrecha de ambos gobiernos en seguridad. Pregunto solo de qué se trata, qué tamaño tiene, para qué sirve y a cambio de qué.

agosto 29, 2012

La justicia del michoacanazo

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

Cuando ocurrió el michoacanazo las pruebas existentes contra la mayoría de los involucrados parecían ser abrumadoras: grabaciones telefónicas, testimonios de testigos protegidos, cuentas bancarias, aparecían con sistemática regularidad en las acusaciones contra los detenidos. Inexplicablemente, el que era el caso más importante y que mejor demostraba las verdaderas redes de la narcopolítica en el país se fue desvaneciendo: primero los acusados fueron trasladados desde las cárceles de máxima seguridad a la de Morelia donde, según los datos oficiales, tenían un régimen prácticamente de SPA, y de allí fueron enviados uno por uno a su respectiva casa.

Fue tal la impunidad que, ante el hecho contundente de que todos terminaran en libertad, se llegó a pedir, desde el gobierno michoacano de Leonel Godoy, que el federal ofreciera una disculpa pública a los involucrados por haber manchado su buen nombre. Y en paralelo con ello, el medio hermano del gobernador Julio César Godoy, que hasta entonces estaba prófugo, se presentó, con un año de retraso, a tomar posesión de su curul en la Cámara de Diputados y obviamente de su fuero.

Julio César Godoy consiguió un amparo, de los mismos tribunales que habían dejado en libertad a los otros implicados en el michoacanazo, y fue ingresado a San Lázaro en el baúl del carro de un diputado perredista, lo escondieron en las oficinas del entonces líder de ese partido en la Cámara baja, Alejandro Encinas, y dos días después rindió protesta, en uno de los hechos más bochornosos de la historia legislativa del país, como diputado federal. Para que la burla no fuera menor, Godoy Toscano se incorporó inmediatamente a la Comisión de Seguridad de la Cámara para analizar, dijo, los excesos de las fuerzas de seguridad.

Pero resulta que se solicitó su desafuero y los diputados de la Comisión Especial, presidida por César Augusto Santiago, lo mismo que todos los mexicanos, pudimos escuchar las mismas grabaciones que los jueces, en primera instancia, habían desestimado, y le otorgaron un amparo y el fuero. Las conversaciones con Servando Gómez, La Tuta, uno de los jefes de La Familia Michoacana (ahora, dividido ese grupo, jefe de Los Caballeros Templarios), donde con lujo de detalles se le explicaba al entonces candidato los apoyos que tendría y también los compromisos asumidos fueron demasiado contundentes y Julio César Godoy fue desaforado. Por supuesto, antes tuvo tiempo de darse a la fuga y hasta el día de hoy continúa prófugo de la justicia. Nadie, ninguno de los involucrados en su entrada a San Lázaro, de haberlo convertido en candidato y luego en diputado, de haber permitido esa burla al Congreso y a la ciudadanía, se ha disculpado por ello. Mucho menos su medio hermano, gobernador y ahora, hasta este fin de semana, senador por el PRD, Leonel Godoy. Tampoco su partido.

Todo esto viene a cuenta porque el juez que ordenó todas las liberaciones del michoacanazo, Efraín Cázarez López (y también de otro personaje perredista, Greg Sánchez) ahora sí está siendo investigado por la PGR, a partir de declaraciones de testigos protegidos, pero también de sus inconsistencias como juez. A diferencia de otros casos, como el de José Guadalupe Luna Altamirano, hasta ahora el Consejo de la Judicatura no lo ha retirado de su cargo, y el presidente de la Suprema Corte de Justicia y del Consejo, Juan Silva Meza, dijo que ese órgano defenderá a cualquier juez “que sea perseguido por cumplir con su responsabilidad”. Le contestó la procuradora Marisela Morales, y ayer mismo el presidente de la Corte se habría reunido con el presidente Calderón.

No sé que sucederá con el juez, lo que me parece inconcebible son sus resoluciones. Olvidemos otras pruebas: las grabaciones existentes en torno a los involucrados en el michoacanazo son tan contundentes que no admitirían lugar a dudas, no necesariamente para decretar la culpabilidad de los implicados sino, por lo menos, para someterlos a juicio. No fue así: un juez decidió dejarlos a todos en libertad. Su actuación también merece ser juzgada.

Los Zetas

Aquí informamos desde el 13 de agosto pasado que el cártel de Los Zetas se había dividido y que luchaban por el control de su gente y territorios sus dos antiguos líderes, Heriberto Lazcano y Miguel Ángel Treviño. También advertimos, y dijimos, que la ciudadanía tenía que ser a su vez avisada de esos peligros, sobre el recrudecimiento de los enfrentamientos entre los grupos de ese cártel y los derivados de la reconfiguración de los mismos. Apenas el lunes, la PGR reconoció oficialmente esa realidad. Antes hubo violencia en San Luis Potosí, Zacatecas, Coahuila, Jalisco, Colima, Michoacán, el Estado de México y Morelos, como consecuencia de esa ruptura. Siempre será mejor informarle a la gente y advertirle de los peligros que se corren antes que demorar la información. La culpa nunca es del mensajero.

"Memes"

Martín Bonfil Olivera (@martinbonfil65)
mbonfil@unam.mx
La ciencia por gusto
lacienciaporgusto.blogspot.com
Milenio

A menos que no use usted Facebook, Twitter, periódicos ni TV, se habrá enterado del divertidísimo caso de la restauradora de Borja, Cecilia Giménez, de 80 años, que decidió por sus pistolas “restaurar” una pintura del rostro de Cristo en el muro de una iglesia en Borja, España. El resultado, de tan grotesco, provoca la carcajada instantánea e incontrolable.

La historia —y su imagen asociada— fueron un éxito inmediato. Luego de aparecer en diarios españoles, brincó a las redes sociales y se difundió por todo el mundo. La imagen del Cristo “restaurado”, un clásico instantáneo, es ya parte del imaginario colectivo.

¿Por qué se volvió tan súbitamente popular? Una manera de entenderlo es recurrir al concepto de “meme”, propuesto en 1976, en el libro El gen egoísta, por el biólogo británico (y magistral divulgador científico) Richard Dawkins.

¿Qué es un meme? Dawkins explica: “Ejemplos de memes son: tonadas, ideas, consignas, modas, formas de fabricar vasijas o de construir arcos. Al igual que los genes se propagan al saltar de un cuerpo a otro mediante espermatozoides u óvulos, los memes se propagan al saltar de un cerebro a otro.”

Hoy los jóvenes conocen como memes a los curiosos dibujitos de tira cómica como Forever alone, o True story que pululan como epidemia en internet. Pero la idea de Dawkins va mucho más allá. Para él, los memes son las unidades fundamentales de la comunicación y del pensamiento (y para el filósofo Daniel Dennett, nuestra mente consiste en una comunidad de memes).

Como los genes —y cualquier entidad capaz de autocopiarse—, los memes están sometidos al proceso darwiniano de selección natural. Un meme que tenga características que favorezcan su supervivencia y reproducción se volverá popular, e incluso “viral”.

Hoy, con internet, vivimos inmersos en un mar de memes. Pero en realidad siempre ha sido así: religiones, chismes, chistes, teorías científicas, tradiciones y la cultura toda son, en realidad, memes que evolucionan y compiten por sobrevivir y reproducirse en el medio de cultivo de nuestros cerebros.

El Cristo restaurado, hoy gran atracción turística, tuvo lo necesario para ser un meme exitoso. Sin duda, Dawkins y Darwin tenían razón.

agosto 28, 2012

Amago electoral

José Antonio Crespo
cres5501@hotmail.com
Profesor del CIDE
El Universal

No siempre es nítida la línea que separa la advertencia de la amenaza. La advertencia se hace a propósito de inevitables relaciones causales, naturales o sociales, como cuando un médico sugiere a su paciente no fumar. Una amenaza implica que quien la hace puede provocar los efectos negativos de una determinada conducta, como cuando una madre prohíbe a su hijo comerse el pastel de la fiesta, so pena de darle una paliza. Lo dicho por Jesús Zambrano en el sentido de que un fallo inadecuado del Trife podría provocar desórdenes sociales, ¿es advertencia o amenaza? Él lo toma como advertencia, pues ha dicho que su partido no controla a los grupos que están en las calles exigiendo la invalidación de la elección presidencial. Pero advierte que hay descontento social, no sólo porque se rechaza la presunta imposición de Enrique Peña Nieto por parte de la “mafia del poder”, sino por el “entorno sociopolítico, económico que existe en nuestro país, en donde para nosotros está claro que se han agotado todos los esquemas de desarrollo” (21/ago/12).

Desde luego las cosas no están de lo mejor, pero, ¿debe eso tomarse en cuenta para validar la elección en lugar de las condiciones electorales, y la sustancia y cantidad de las pruebas presentadas como impugnación? Pero lo que se plantea como advertencia podría ser en realidad una amenaza velada, pues desde luego que existen vínculos e intermediarios entre lo que queda de #YoSoy132 y las organizaciones que se subieron al movimiento estudiantil y la Coalición de Izquierda. Pareciera, por otra parte, que Zambrano representa al ala del PRD que en principio contempla la posibilidad de acatar el fallo del Trife y reconocer sus resultados, pero no podrían hacerlo políticamente si está hecho “sobre las rodillas”, si no está bien fundado y realizado con la exhaustividad que los tiempos legales hayan permitido. Serían tildados de inmediato de traidores (aunque de cualquier forma no serán bajados de eso, como ya empieza a verse en la prensa obradorista, esté debidamente fundado el fallo del Tribunal o no). Y por ello, señala Zambrano que valorarán la sentencia antes de decidir qué hacer, si acatarlo o no (políticamente es una opción; jurídicamente, no).

Por su parte, Alberto Anaya, del bloque obradorista, complementó la “advertencia”, pero claramente condicionada, no a que el Tribunal funde satisfactoriamente su decisión tras haber revisado exhaustivamente las pruebas, sino a invalidar el proceso. Ahí no hay medias tintas: o se invalida la elección o se llegará a “a una situación de Estado fallido”. Igualmente, sugiere que el Tribunal debiera valorar condiciones que van más allá de la normatividad electoral, como la inseguridad, la descomposición social, el desempleo, la falta de oportunidades a los jóvenes. Es decir, se parte de la premisa de que con el PRI todo ello se va a agravar. Bueno, puede ser, pero quienes no votaron por López Obrador probablemente creen que eso mismo —y cosas peores— ocurriría de ganar el PRD. Igualmente, advierte Anaya que, de validarse la elección, habrá una restauración autoritaria con el modelo del viejo PRI. Eso piensan muchos de quienes no sufragaron por ese partido, pero muchos otros piensan que el PRD representa a un PRI aún más añejo y que su carácter no es precisamente democrático. Es como si, habiendo ganado López Obrador, el PAN pidiera la anulación del proceso porque de avalarlo sobrevendría un “peligro para México”, una “dictadura chavista”, un “modelo populista” que provocaría la quiebra del país. ¿Tendría el Tribunal que considerar tales argumentos para calificar la elección? Cada elector puede tener las creencias, prejuicios, fobias y rencores que quiera, y votar en consecuencia. Pero esos no pueden ser criterios para calificar una elección. La izquierda que exige imparcialidad con esos argumentos en realidad pide parcialidad en su favor.

Finalmente, la izquierda se presenta como defensora del artículo 41 constitucional al pedir la anulación, pero la propia Carta Magna estipula en su artículo 99 que el fallo del Tribunal es inatacable, se valore como se valore. Y el artículo 9 prohíbe la intimidación y la amenaza a las autoridades encargadas de decidir algún litigio, como es el caso ahora del Tribunal. Pero bien sabemos que nuestros partidos suelen defender aquellos artículos de la Constitución que les convienen (mientras les convengan), pero pasan por alto lo que les perjudica o estorba.

Salvemos a los niños de esos locos (y una recomendación)

Carlos Puig (@puigcarlos)
masalla@gmail.com
Duda razonable
Milenio

No tengo claro por qué, pero tengo claro que es a partir de los 18 años que nuestras leyes reconocen que una persona es un adulto.

Es decir: que es responsable de sus actos y que no requiere la tutela de nadie.

Así que si los mayores de 18 años que tienen la desgracia de haber nacido en Turicato, Michoacán, y de haber sido engañados con el cuento de que una virgen se le apareció a una tal Gabina que se lo contó a un tal Nabor y que le dio instrucciones precisas sobre cómo deben comportarse los seres humanos para que un supuesto Mesías los trate bien cuando venga a la tierra, pues allá ellos.

Si creen que la televisión, el futbol o los libros —todos excepto la Biblia, por supuesto— son cosa del Diablo, pues que con su pan se lo coman. Si quieren someterse a la tiranía de un viejito necio que se dice profeta de quién sabe qué historias, pues muy su rollo.

Hay entre nosotros, acá en la ciudad, quienes no usan anticonceptivos porque así se los manda su guía espiritual y los que piensan que el sexo, sin la bendición en un templo, es receta para después de la muerte sufrir toda la eternidad. Es más: hay quienes actúan toda su vida y todo el tiempo de acuerdo con lo que creen que les será más conveniente en la supuesta vida después de la muerte. Porque sí, hay aquellos que creen que hay vida después de la muerte. No hay problema. Cada quien sus cosas.

Es más, el Estado debe proteger la libertad de cada uno de ellos para creer y profesar lo que se les pegue la gana, mientras no pongan en peligro su vida o afecte a los demás.

Lo que es imperdonable es que el Estado haya permitido por décadas que en una comunidad no se instalara una escuela pública —a cambio de votos, dicen. Y que ahora, a pocos años de instalada, un loco de estos la intente destrozar y ahora impida que los menores de edad estudien.

Sí es responsabilidad del Estado proteger de los locos a los menores de edad de todo el país, incluidos los que viven en lo que con asombrosa y ridícula normalidad llamamos Nueva Jerusalén y que han sido abusados por sus padres y paisanos.

El Estado ha abdicado de su responsabilidad fundamental. No hay otra manera de llamarlo.

Por años les han quitado el derecho a una educación como a la que tienen acceso el resto de los mexicanos. No solo eso, la “doctrina” de los locos esos implica castigos corporales por ciertos comportamientos, la obediencia absoluta de las mujeres, el rezo obligatorio y cotidiano a horas determinadas, en fin. No hay que olvidar que un convicto de violación de un menor fue líder de la secta por algún tiempo.

Entiendo la llamada al diálogo de, entre otras instituciones, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Pero no hay que olvidar que esos locos no dialogan. Por lo pronto habría que quitarles a los niños para protegerlos.

Una recomendación: corra al videoclub a sacar El evangelio de las maravillas. La lectura certera de Ripstein de la Nueva Jerusalén. Protagonizada por Katy Jurado y Paco Rabal, con una gran aparición de Rafael Inclán.

agosto 22, 2012

La Primera Maestra de México

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

La maestra, la famosa Maquiaelba, quien hizo otro osazo, del mismo que pretende curarse en salud diciéndonos ignorantes…

Cuando escuchamos el nombre Elba Esther de inmediato pensamos en muchos adjetivos y circunstancias poco favorables, porque qué se puede decir de tan mencionado personaje. Y es que si alguien, en el remoto caso, quisiera defenderla del escarnio público, ella sola se encarga de recalcarnos por qué le recordamos la variedad de expresiones utilizadas para referirnos a su persona.

Es por eso que hoy escribimos de La Maestra, la famosa Maquiaelba, quien hizo otro osazo, del mismo que pretende curarse en salud diciéndonos ignorantes…

Y es que en su discurso del lunes pasado dijo que ya casi llegábamos a los 30 billones de educandos, cuando la realidad es que debió ser millones, pues fueron 27 millones los estudiantes que regresaron a clases. Billones, ¡pfff!, la cantidad de maestros no dispuestos a que se les evalúe (sic) que necesitaríamos para semejante matrícula.

Después, en vez de decir “avanzar”, dijo “avianzar”. Y, pues, perdón, pero si no habláramos de quien en lugar de decir “Influenza AH1N1”, dijo “Influencia AHNLN”, pasaríamos el error por alto… además, ¡es Elba Esther!

Y cuando ya casi la libraba sin hacer tanto oso, hizo referencia al triunfo olímpico de México, pero no del oro en futbol en Londres, ese que celebramos hace un par de semanas, sino de uno de la competencia de beisbol para menores de entre 11 y 12 años. O, al menos así lo justificó un comunicado enviado por el SNTE, donde también nos dicen que cualquier comentario en contra de Maquiaelba no es más sino pura mala leche, porque ni enterados estamos de ese tipo de triunfos, como ése al que originalmente hizo referencia Elba Esther. Que qué mala onda somos.

Pero no, no es mala onda, y es que casi al final del mismo discurso, se refirió también a la cantidad de maestros que recibirán estímulos por calidad docente: “2 mil 35 mil”, dijo, retando al mismísimo Aurelio Ángel Baldor.

Estos que mencionamos no han sido sus primeros o únicos errores, pues ya han sido varias las equivocaciones de la Primera Maestra de México, como seguramente le gustaría que nos refiriéramos a ella, pero para su mala suerte en México no existen los títulos nobiliarios. También recordamos cuando dijo mal el lema de la UNAM, cuando se trabó en su intento de pronunciar la palabra “epidemiológico”… y, algunos otros más.

Pero, bueno, la finalidad del comunicado que enviaron de su oficina para calmar las burlas, o sea, la mala leche que le tenemos a la pobre Maquiaelba, es hacer que todos reflexionemos antes de criticarla. O sea, que le meditemos para encontrar el verdadero significado de lo que dice. Es decir, como ya anda diciendo la vox pópuli, que cuando escuchemos de su boca un “ya se va a retirar”, en realidad, lo que deberemos entender es que “ya se va a restirar”…

Crisis de identidad

Martín Bonfil Olivera (@martinbonfil65)
mbonfil@unam.mx
La ciencia por gusto
lacienciaporgusto.blogspot.com
Milenio

A primera vista, parece tonto preguntarse ¿quién soy? Pero cuando se da uno cuenta de que es el cerebro, y no el cuerpo, la sede de la conciencia, comienzan los problemas. ¿Soy yo mi cuerpo, o habito mi cuerpo? ¿Soy mi cerebro? Este es material para noches de insomnio…

Pero los problemas de identidad afloran también en otros niveles. Solía pensarse que, a nivel biológico, los humanos somos individuos formados, sí, por billones de células, pero provenientes todas ellas de un único óvulo fertilizado y que comparten un mismo genoma. Pero los resultados del Proyecto del Microbioma Humano publicados en junio pasado confirman que esa perspectiva es errónea.

El proyecto, financiado por los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, tiene como objetivo estudiar el microbioma: el conjunto de genes de todos los microorganismos que no solo viven en nuestro cuerpo, sino que le son indispensables para vivir.

Podría sonar exagerado darle tanta importancia los microbios, hasta que se entera uno de que hay ¡diez veces! más células microbianas que humanas en el “cuerpo humano”. Y que dependemos de ellas para procesos tan básicos como la digestión, la producción de vitaminas, la maduración y regulación del sistema inmunitario, el combate a infecciones y otros.

Y se está descubriendo, al descifrar los genomas de las 10 mil especies de bacterias con los que convivimos en simbiosis, que estos microbios pueden también tener una influencia importante en enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes, el cáncer, las alteraciones inflamatorias digestivas como la colitis o el síndrome de Crohn, e incluso las alteraciones cardiacas, el asma, la esclerosis múltiple y el autismo. No porque las causen, sino porque el tipo de microbios que uno tiene parece estar relacionado con la probabilidad de padecerlas.

El microbioma humano consta de unos 3 millones de genes. Comparados con los 23 mil de nuestro genoma, han constituido, evolutivamente, un recurso importantísimo para nuestra supervivencia. Estudiarlo nos permitirá, literalmente, conocernos mejor: entender que somos algo más que nuestro cuerpo o nuestro genoma. Somos una comunidad que ha coevolucionado: un ecosistema.

agosto 21, 2012

El insólito caso de Assange

Rafael Cardona (@cardonarafael)
racarsa@hotmail.com
El cristalazo
La Crónica de Hoy

Deja chicos a todos los espías de la historia y lo ha convertido en emblema y símbolo de cómo se puede vulnerar la maldad intrínseca de los imperios al servicio, claro, de las mejores causas mundiales y el alivio de las buenas conciencias del mundo libre. Puros pretextos.

Como en muchos de los casos recientes el poco definible “derecho a la información” propalado por Wikileaks para desequilibrar si no la seguridad de naciones poderosas sí la infalibilidad de los sistemas de protección de documentos gubernamentales, ha sido la materia básica del conflicto.

Dicho de otro modo, Éste es un asunto de espías, no de demócratas en pos de la justicia informativa.

Julian Assange, cuya capacidad para sustraer ilegalmente papeles oficiales y deslizarlos gracias la complicidad de quien sabe cuántos infiltrados en la inteligencia redentora, deja chicos a todos los espías de la historia y lo ha convertido en emblema y símbolo de cómo se puede vulnerar la maldad intrínseca de los imperios al servicio, claro, de las mejores causas mundiales y el alivio de las buenas conciencias del mundo libre. Puros pretextos.

La historia de Assange, tan imprecisa como legendaria en estos días, contiene en sí misma todos los elementos para una producción cinematográfica de gigantesca fantasía.

Su nacimiento en Australia (aparentemente en Queensland) y por tanto su pertenencia a la Commonwealth; la compañía teatral de sus padres, su pasado sin equilibrio cuya mejor expresión es haber acudido a 37 escuelas y 6 universidades a lo largo su evidentemente corta vida lo convierten en un personaje con el suficiente halo misterioso para resultar tan atractivo como James Bond o Mata Hari, si se permite la extrapolación.

Como todos sabemos Wikileaks fue fundado en el 2006 y registrado como tal en 2009. Su consejo, por llamarlo de alguna manera, está formado por nueve personas de las cuales JA es vocero y rostro visible. Tanto como ahora cuyo mayor desplazamiento físico consiste en mirar por una ventana de la embajada del Ecuador en Londres, donde permanece encerrado con la amenaza de sufrir prendimiento en caso de poner un pie en la calle.

Hasta el día de hoy la historia personal, envuelta en misterios como el, origen de los fondos para operar Wikileaks y mover a Julian por todo el mundo, se ha sobrepuesto a la raíz real del “movimiento cibernético de exhibición de abusos”, como alguien podría describir esos intentos de divulgación de documentos supuestamente bajo infalible resguardo y segura encriptación.

El encierro de Assange en la embajada ecuatoriana en Londres, mientras lo reclaman los Estados Unidos y Suecia, uno por haber violado la seguridad del imperio y la otra por haber violado en Estocolmo a una joven menor de edad (o a dos, ya ni se sabe), no deja de ser una contradicción, una más entre las muchas de su azarosa vida.

En el año 2009, la bien educada prensa británica unificada, le otorgó el premio de “Amnistía Internacional”, por la revelación de innúmeros asesinatos extrajudiciales en Kenya, contenidos en un libro de poético título: El llanto de la sangre. Hoy esos medios no pueden volcar a la opinión pública en su favor de su salvoconducto. Ni podrán.

En este sentido Assange ha dicho algo muy impresionante. Según él, Wikileaks ha divulgado una cantidad de documentos clasificados (es decir, secretos) de importancia humanitaria y social, superior a todos los diarios del mundo juntos, lo cual no deja de ser una notable exageración, pero si resulta útil para preguntarse con él, cómo un equipo de cinco personas, expertos todos en allanamientos cibernéticos, ha logrado romper todas las barreras en cuya seguridad los medios convencionales también trabajan.

Obviamente Daniel Ellsberg y todos los grandes transgresores de la seguridad lo miran como un Papa.

Sus riesgos personales han ido en aumento. Si en 1991 fue aprehendido en Melbourne por incursiones ilegales a varios sistemas de cómputo (una universidad australiana; la compañía de telecomunicaciones, y otras más) y puesto en libertad tras una multa notable y una promesa de buena conducta, todo eso ocurrió tras admitir su culpabilidad en 24 cargos de delitos informáticos.

Suecia le ha negado un status de residencia y mucho más de asilo político. La Gran Bretaña lo persigue sañuda y si el fisco de cualquiera de los países donde se ha movido lo quisiera ver tras las rejas les resultaría absolutamente sencillo. Assange tendría problemas para justificar los cientos de miles de dólares anuales para la operación internacional de su sitio revelador.

Hoy, a pesar de las acusaciones por delitos sexuales (la moda canalla de nuestros días, hacer a un lado a los enemigos con pretexto de sus lances eróticos, como a Tyson o a Strauss Kahn, por citar dos extremos), JA es un símbolo de la rebeldía, de la transgresión en el nombre de la verdad y la justicia.

Para otros no es sino un aventajado operador del espionaje en favor de cualquier menos de la víctima. Un hombre cuya capacidad de elusión ha resultado sorprendente y no habría sido posible sin la protección de poderes superiores.

Pero sea quien sea la Pérfida Albión debería respetar además de sus derechos, los del gobierno ecuatoriano y otorgarle el salvoconducto para dejarlo partir.

Como Darwin, se podría ir a las Galápagos a meditar sobre una frase del naturalista:

“La lucha por la vida es más intensa entre individuos de la misma especie”.

PRD: el conflicto pendiente

José Antonio Crespo
cres5501@hotmail.com
Investigador del CIDE
El Universal

Adios a María de las Heras

Muchos de quienes queríamos que la izquierda llegara al poder en esta ocasión —como hubiera sido lo normal antes de que el PRI retornara a Los Pinos— considerábamos que eso no sería posible si su candidato era Andrés Manuel López Obrador, pues sus teatralizaciones a partir de 2006 le habían alejado los suficientes electores independientes como para ganar en 2012. Así ocurrió, si bien los obradoristas prefieren seguirse autoengañando con el triunfo de su abanderado (“siempre gana”) y el consabido magno fraude (“pero siempre le roban la elección”). Mientras la izquierda mantenga ese axioma incuestionable, sin importar lo que diga la realidad (“peor para ella”), seguirá desperdiciando cuanta oportunidad tenga de alcanzar el poder, pues entonces no hay revisión de fondo que hacer, ni hace falta corregir errores (“el candidato nunca se equivoca”). En consecuencia, seguirá tropezando con las mismas piedras una y otra vez.

Es probable que el Trife deseche la solicitud de invalidar la elección y que López Obrador descalifique a los magistrados como vendidos a Peña Nieto (por lo visto, prácticamente todo el país se vendió a ese candidato). Lo que está pendiente es ver cómo reaccionará la izquierda no obradorista. Si lo hace como en 2006, se automarginará pese a ser (unida) la segunda fuerza legislativa, además de no hacer las rectificaciones para aspirar al poder en 2018. Lo que podría hacer las cosas distintas son dos variables: A) a diferencia de 2006, esta vez la distancia entre punteros fue holgada (14 veces más de votos que hace seis años). Es más difícil sostener contra viento y marea la tesis de un fraude determinante. B) Ebrard ya no tiene margen para seguir bajo la directriz de su mentor. El año pasado decidió hacerse a un lado de la candidatura presidencial, ante la decisión de López Obrador de ir por la ruptura antes que ceder el lugar a quien tenía mejores posibilidades de ganar (y por eso frustró la coalición PAN-PRD en el Estado de México, que bien pudo darle un golpe letal a Peña Nieto). Tiene Ebrard que deslindarse para buscar el liderazgo del PRD y su eventual transformación en un partido más democrático, moderno y, por ende, con mayores probabilidades de triunfo.

La Declaración Política de Guerrero, signada la semana pasada, parece adelantar la aceptación legal del fallo del Tribunal y el reconocimiento del ganador, así sea bajo protesta. Falta por ver si la posición se confirma cuando el Tribunal presente el dictamen final, y quiénes en la izquierda lo acatan. El PT y Movimiento Ciudadano se han caracterizado por su cercanía y respaldo incondicional a López Obrador (y vaya que les ha sido redituable). Habrá que ver si de verdad marcan distancia de su líder. De no ser así, la coalición se romperá en el Congreso y perderá fuerza legislativa. Y habrá que ver la reacción de los obradoristas ante el intento de Ebrard de retomar el liderazgo del PRD, pues López Obrador lo último que hará es retirarse políticamente. Su impugnación tiene el propósito de seguir vigente y, quizá, intentar su tercera candidatura (en lo que parece perfilarse como una regla no escrita en ese partido). Gusta citar a la izquierda el caso de Lula para justificar una intentona tras otra del mismo abanderado, pero cabe recordar que Lula sí reconocía sus derrotas, lo que le permitió allegarse poco a poco el apoyo de los independientes. Con AMLO ocurre a la inversa. El equivalente de su investidura como presidente legítimo en 2006, que le hizo perder seriedad como estadista, parece ser ahora la presentación —como pruebas irrefutables de la compra masiva de votos— de un puñado de chivos, patos y guajolotes ante las autoridades electorales, así como utilitarios que todos los partidos, lícitamente, regalan en sus mítines.

López Obrador logró hacer a un lado a Cárdenas en 2006 (el ingeniero de buena gana hubiera sido candidato otra vez). Falta ver si Marcelo o alguien más logra lo mismo en 2018. Habrá que ver el costo que todo esto implicará al PRD en términos de nuevas divisiones (con las endémicas acusaciones de traición), de votos y curules (como en 2009, cuando cayó a un lejano tercer sitio).

Votos nulos

Jorge Alcocer Villanueva
Reforma

El día de ayer, al presentar en FLACSO el estudio del doctor José Luis Vázquez Alfaro, El voto nulo (y el voto en blanco) publicado por el IFE (Cuadernos para el debate No. 3), me detuve en un hecho del proceso electoral federal 2012 que merece un análisis, cuantitativo y cualitativo, con vista a la que ya se anticipa como la próxima reforma electoral.

Me refiero al anómalo número de votos nulos que se registraron en las elecciones para diputados y senadores en la jornada electoral del pasado 1o. de julio. Al asunto aludí, de manera tangencial, en anterior colaboración en este mismo espacio.

De acuerdo con las cifras de los cómputos distritales del IFE, en la elección presidencial el número de votos nulos fue un millón 241 mil (2.47% del total), mientras que para diputados crece a 2 millones 472 mil (5% del total) y en senadores se dispara a 2 millones 855 mil (5.72% del total). Los votos nulos para diputados, en 2012, crecieron 32% respecto de los registrados en 2009, cuando se presentó un movimiento a favor de anular el voto, lo que no ocurrió este año.

Como lo señala el doctor Vázquez, debido a las normas del Cofipe es imposible saber cuándo estamos ante votos anulados por voluntad de los electores y en qué casos la nulidad es producto de errores involuntarios de los mismos. Hay evidencia suficiente para sostener, en 2012, que estamos ante un nuevo tipo de voto nulo, provocado por una confusión generalizada entre los electores.

Al estudiar la distribución territorial, encontramos un crecimiento significativo del voto nulo en los distritos electorales y entidades federativas en que el PRI y el PVEM no tenían coalición, un total de 101 distritos en la elección para diputados y 22 estados para senadores, en ambos casos por el principio de mayoría relativa.

En esos casos, el significativo incremento en los votos nulos parece obedecer a que miles de electores cruzaron en la respectiva boleta tanto el emblema del PRI como del PVEM, por lo que esos votos fueron anulados, tal y como lo determina el Cofipe. A reserva de concluir el estudio, podemos anticipar que en varios de los estados y distritos en que el PRI no alcanzó mayoría, el resultado obedece a los votos nulos. Lo anterior se confirma por una sentencia de la Sala Superior del TEPJF, del viernes pasado, en un juicio en que el PRI pidió a los magistrados "interpretar" la voluntad de los electores y asignar a ese partido los votos nulos en una entidad federativa, petición que fue negada.

Todo apunta a una confusión provocada por los partidos perjudicados, que al decidir establecer coalición parcial para las elecciones de diputados (199 distritos) y senadores (10 entidades federativas) no repararon en el efecto que tendría esa decisión en los distritos y estados en que compitieron por separado.

La decisión de la coalición parcial quizá haya obedecido a que PRI y PVEM privilegiaron el acceso completo a los tiempos de radio y televisión, ya que el Cofipe dispone que a las coaliciones totales (como el Movimiento Progresista) se les considere como a un solo partido, para los efectos de la asignación del 30% del tiempo que se distribuye de manera igualitaria. En pocas palabras, por maximizar la prerrogativa en esos medios, la coalición Compromiso por México sembró la semilla de una enorme confusión entre el electorado, que también se registró en elecciones locales. Otro motivo pudo ser la prevención del Verde de que el pez grande se come al chico.

Había un diseño restrictivo en las normas sobre coaliciones electorales que la reforma de 2007-2008 buscó eliminar; sin embargo, conservó la antes citada, que penaliza a las de tipo total, reduciendo el número de sus mensajes en radio y TV. Quizá ahí radique la causa de lo causado.

La confusión pudo haberse profundizado por la exigencia del Verde, atendida por el IFE, de explicar a los electores, mediante mensajes electrónicos e impresos, que el voto múltiple (cruzar dos o más emblemas), cuando existe coalición, es válido. Al no poner igual énfasis en que ese voto es nulo cuando no existe coalición, la explicación confundió -creo- a los electores ubicados en distritos y estados del segundo caso. Al menos eso es a lo que apuntan los datos.

Posdata: Eraclio Zepeda ingresa a la Academia Mexicana de la Lengua. Muy merecido reconocimiento.

La libertad y los negocios

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

No sabemos, en realidad nadie parece saberlo, qué es todo lo que está detrás de WikiLeaks y de Julian Assange.

¿Tienen algo que ver la revelación de secretos de Estado con supuestos delitos sexuales cometidos por quien los divulgó?, ¿tiene relación la concesión de una banda de transmisión que vale unos 27 mil millones de pesos con las libertades, o el trabajo, de un comunicador, quien sea? Es verdad que los medios tienen cada día más poder, pero en demasiadas ocasiones estamos confundiendo a los comunicadores como los portadores de ese poder cuando, en realidad, la mayoría de las ocasiones, el mismo está detentado por empresas o gobiernos que juegan en ligas muy diferentes.

El caso de Julian Assange es paradigmático al respecto. Nadie sabe exactamente de dónde surge y quién financia a WikiLeaks. No se trata de una agencia de noticias, sino de una organización que se ofrece a recibir y divulgar filtraciones que revelen comportamientos no éticos ni ortodoxos de los gobiernos, particularmente de países con regímenes totalitarios, aunque también ha divulgado información de grandes empresas de todo el mundo. Pero nada ha tenido mayor atención de WikiLeaks que la intervención de Estados Unidos en Irak y Afganistán.

Según la información proporcionada por la propia WikiLeaks, se trata de una organización fundada a nivel internacional por disidentes chinos, así como por periodistas, matemáticos, científicos y empleados de empresas de alto nivel y última tecnología de Estados Unidos, Taiwán, Europa, Australia y Sudáfrica, pero sus creadores, y quienes la financian, no han sido identificados formalmente. Su director es, lo era hasta el momento del inicio de su proceso penal en Suecia y Gran Bretaña, Julian Assange, una mezcla entre hacker y periodista de internet nacido en Australia. Si bien antes había tenido acceso a algunas filtraciones importantes, la organización y su portal se dieron a conocer mundialmente cuando obtuvo cientos de miles de cables y documentos supuestamente secretos de Estados Unidos, relacionados con decenas de países, por una supuesta falla informática del Departamento de Estado.

Casi al mismo tiempo se dieron a conocer distintas acusaciones contra Assange por supuestos delitos sexuales cometidos en Suecia. No parecen ser delitos muy graves para nuestra cultura pero sí para la sueca y básicamente están relacionados con haber mantenido relaciones sexuales sin protección y sin el consentimiento, para esa práctica, de las tres mujeres que lo denunciaron. Assange vivía en Londres y allí fue detenido ante el pedido de extradición de Suecia. Perdió sus apelaciones y cuando estaba en libertad bajo fianza se asiló en la embajada de Ecuador, que le concedió en días pasados asilo político. Los gobiernos británico y sueco desconocen a Assange como un perseguido político y éste corre el riesgo de estar años sin poder salir de esa embajada en Londres.

Puede ser que las acusaciones contra Assange hayan sido creadas para poder, como asegura WikiLeaks, deportarlo desde Suecia a Estados Unidos, aunque este país asegura que no tiene abierto un proceso en su contra. Puede ser que la causa por la que se le persiga sea la divulgación de secretos y no los supuestos o reales delitos sexuales cometidos. Y puede ser que efectivamente haya cometido esos delitos. Con todo, llama la atención que Assange no haya buscado cobijo para refugiarse en algún país con una democracia sólida, sobre todo tomando en cuenta que WikiLeaks se supone que está destinada a desenmascarar a los regímenes totalitarios, sino en un país como Ecuador, que goza de una democracia formal pero se ha caracterizado, desde el inicio del gobierno de Rafael Correa, por incesantes ataques a la libertad de expresión. Que haya optado por un régimen cuyo sistema de justicia ha actuado una y otra vez contra los medios y descalifique a los sistemas judiciales de Gran Bretaña y sobre todo de Suecia, que se consideran de los más sólidos y autónomos de las democracias occidentales. Llama la atención que personajes como Dominique Strauss-Kahn hayan sido linchados mediáticamente por supuestos delitos sexuales y que nadie se preocupe por las mujeres supuestamente agraviadas por Assange.

No sabemos, en realidad nadie parece saberlo, qué es todo lo que está detrás de WikiLeaks y de Assange (están desde sus incondicionales que los ven como la nueva forma de la comunicación en el siglo XXI hasta los que lo consideran una gran coartada para imponer controles gubernamentales en internet) ni tampoco si cometió o no delitos sexuales. Pero algo no checa en ninguno de los dos lados de la esa historia.

Como tampoco checa confundir un negocio de miles de millones de dólares, donde hay demasiados interesados, algunos legítimos, otros a la caza de una oportunidad, con un ataque a la libertad de expresión.

¿Por qué permitimos la (otra) “imposición”?

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Si no fuera necesario, casi obligado, señalar lo evidente, entonces no creo que saldrían tantas perogrulladas de mi pluma, es decir, aserciones que no debieran siquiera ser formuladas en tanto que se refieren, simplemente, a lo que resulta incuestionable por naturaleza.

Pero, miren ustedes, ahí tenemos, para mayores señas, el tema de la “imposición”. Los seguidores de Obrador y algunos de los ciudadanos que no simpatizan con el PRI nos agitan en las narices la especie de que alguien les está imponiendo algo a ellos. Así, nada más. Naturalmente, no desean recordar que salimos todos a votar el pasado 1º de julio, que en esas votaciones se reflejó la voluntad de millones de ciudadanos y que eso, un proceso llevado a cabo de manera perfectamente ordenada, no es en lo absoluto una “imposición” sino un ejemplar ejercicio democrático.

Ah, y vaya esfuerzo que nos ha costado a los mexicanos llegar hasta aquí para que los fanáticos y los intolerantes descalifiquen arteramente nuestros desvelos y nuestras luchas ciudadanas. Pero no se quedan ahí: amenazan ahora con cerrar carreteras, bloquear las entradas a las ciudades y armar desórdenes tremendamente perjudiciales para los trabajadores, los estudiantes, los empleados, los comerciantes y los empresarios de este país; gente que no tiene nada qué ver con ninguna posible “imposición” pero que se verá directísimamente afectada por las acciones de los revoltosos.

Me pregunto, ¿por qué diablos nos quedamos cruzados de brazos y agachamos la cabeza cuando esos grupos minoritarios se cruzan en el camino y nos impiden, a nosotros, llegar al trabajo o dejar a los hijos en la escuela o vender nuestras mercancías en la tienda o acudir al banco? Dicho en otras palabras, ¿por qué permitimos, ahí sí, está arbitraria imposición? Y, sobre todo, ¿por qué no intervienen las autoridades para preservar y garantizar el orden público siendo que tienen toda la legitimidad para hacerlo?

Preguntas, como decía al comenzar estas líneas, que no deberían siquiera ser formuladas.

agosto 20, 2012

¿Se logrará reencauzar al PAN?

María Elena Álvarez de Vicencio
melenavicencio@hotmail.com
Doctora en Ciencias Políticas
La Crónica de Hoy

De los análisis que el Partido Acción Nacional hizo sobre su realidad, en diferentes grupos, se llegó a esta triste pero certera conclusión: “El declive que percibimos actualmente en el PAN no proviene sólo del reciente descalabro electoral, viene desde hace años: no hemos sabido manejar el poder ni el dinero. Al llegar al poder no hemos podido respetar nuestros principios básicos; hemos caído en una ruptura moral y la corrupción nos ha invadido; predominan el interés personal y el grupismo.

“Se puede decir que la transición democrática que logramos en México ha sido más grande que los hombres y mujeres que participamos en ella. Además, urgidos por actuar en la inmediatez de las continuas elecciones, no nos hemos dado el tiempo para percibir nuestro declive ni para la planeación estratégica del partido. El caso es que en los principales brazos políticos de Acción Nacional, es decir, en sus gobiernos, sus grupos parlamentarios, las dirigencias y los equipos de campaña todos, en mayor o menor medida, cometieron grandes errores”.

Se percibe que la mayoría de los miembros del partido han dejado de tener en mente la misión de apegarse a los principios y reglamentos, desde los más básicos como son: actuar siempre buscando el bien común, en un real escenario democrático y apegándose a una conducta de honestidad.

El PAN no ha sabido defender sus principios ante extraños ni ante propios: en muchos casos, los miembros son advenedizos que buscan ante todo satisfacer sus intereses personales y también hay casos de personas que, habiendo sido miembros, fueron expulsados del partido por actuar en contra de sus principios, y que a la larga han sido reintegrados.

La mayoría de los panistas coincide en que es urgente rectificar casi todo lo que actualmente es el PAN, salvo por lo que toca a sus principios básicos. Algunos han propuesto una “refundación” del partido, pero la mayoría considera que fue bien fundado en 1939 y que lo que requiere es volver al fondo de los principios y así se entendería la refundación. Lo que se necesita es lograr que esos principios se apliquen adecuadamente tanto en la vida interna del partido como en sus gobiernos, y por lo que toca a sus estatutos, la realidad actual exige hacerles adecuaciones que habrán de ser planteadas, discutidas y aprobadas por las instancias reglamentarias.

Una falla básica estructural es que el PAN no lleve un padrón democráticamente compuesto, ya que a muchos que tienen años tratando de ser miembros no se les ha permitido afiliarse y, sin embargo, hay numerosos afiliados, “acarreados” por los directivos de los comités, ya que para la selección de candidatos los votos los obtiene quien ofrece mejores cargos o paga más por las afiliaciones. Los candidatos acaban escogiéndose no en función de su calidad, sino para satisfacer los intereses personales o de grupo.

Para empeorar esta realidad, las dirigencias del partido, en general, “son de bajo perfil”, ya que muchos de los mejores miembros se fueron a trabajar al gobierno federal o estatal y no apoyan al partido como debieran. El efecto de ello es una falta de liderazgo panista efectivo en muchos sectores de la sociedad.

Lo más importante es que los cambios que le urgen al partido se hagan con la intención real de fortalecerlo y reconducirlo. El riesgo que se corre es que en este proceso se continuara con la política imperante de presionar los cambios con las fuerzas de los grupos interesados en satisfacer sus propios proyectos. Hay que tener presente que al haber perdido las grandes parcelas de poder lo único seguro, y por lo que hay que pelear, son las cargos internos del partido y el manejo del financiamiento público, que aunque mermado, es lo único seguro, y se corre el riesgo de que esos incentivos se conviertan en el eje del cambio.

Es urgente que el PAN, ahora y en el futuro, se deslinde de todos los funcionarios o líderes corruptos que se han infiltrado entre sus miembros. Y que para el proceso de redefinición, se incorpore a todos los dirigentes que realmente quieran recuperar el papel que el Partido Acción Nacional ha tenido en el cambio de México, en especial aquellos que han ejercido liderazgos de comprobada honestidad. El partido ha relegado a líderes que han sido su fortaleza y no ha mantenido un razonable equilibrio entre los nuevos y jóvenes valores y la experiencia que toda institución requiere. Criticamos a “los dinosaurios” de otros partidos sin analizar a fondo nuestra contradictoria realidad en esta materia.

El PAN demanda también un nuevo modelo de organización territorial que lo lleve al contacto permanente con todos los ciudadanos. Los dirigentes locales deberán tener metas y rendir cuentas de sus resultados. Este trabajo ha sido hecho mayoritariamente con el interés personal de los candidatos, pero no queda como labor del partido y en cada campaña se parte de cero.

El partido pone ahora su confianza en la Comisión de Evaluación y Mejora de Acción Nacional que aprobó el Consejo Nacional y espera que sus conclusiones le permitan llegar al cambio y fortalecimiento que el PAN requiere y que muchos mexicanos esperan.

El proyecto de estatizar la mariguana

Andrés Oppenheimer (@oppenheimera)
El Informe Oppenheimer
Reforma

A juzgar por lo que el Presidente de Uruguay, José Mujica, me dijo la semana pasada en una entrevista, existe una posibilidad real de que en su país la gente pueda muy pronto comprar mariguana legalmente a una empresa regulada por el gobierno que estará a cargo de la distribución y venta de la droga.

Mujica, de 78 años, envió al Congreso hace unos días un proyecto de ley que tal vez sea la propuesta más audaz de legalización de mariguana en todo el mundo. La propuesta propone que el estado "asuma el control y la regulación de las actividades de importación, producción, adquisición a cualquier título, almacenamiento, comercialización y distribución de mariguana".

El proyecto va mucho más allá de lo que han hecho países como Holanda y Portugal para despenalizar el uso de mariguana. También va mucho más lejos de propuestas recientes como las del Presidente guatemalteco Otto Pérez Molina y de los Presidentes de Colombia y México para iniciar un debate abierto sobre la legalización de las drogas.

¿Usted está proponiendo que el estado venda mariguana?, le pregunté a Mujica.

"Es algo un poquito más profundo", respondió. "Se trata de quitarles el mercado a los narcotraficantes".

Mujica me explicó que, en la actualidad, los narcotraficantes que venden mariguana en Uruguay suelen llevar a los jóvenes a consumir drogas más pesadas y peligrosas, como la pasta de coca. Eso ha generado un importante aumento de la criminalidad en el país.

"Preferimos que este mercado de las drogas blandas no sirva de entrada para las llamadas drogas más duras", dijo Mujica.

Al tomar a su cargo y regular el negocio de la mariguana en Uruguay, estimado en unos 40 millones de dólares anuales, el Estado se lo quitará a los narcotraficantes, y los debilitará, aseguró Mujica. Además, el Gobierno llevaría un registro de todos los consumidores de mariguana, y les podría dar tratamiento a los más graves adictos, tal como se hace actualmente en el caso de los alcohólicos, dijo.

Cuando le pregunté si su idea es que los uruguayos compren mariguana en bares o en kioscos, Mujica dijo eso es algo que deberá decidir el Congreso. Agregó que su proyecto de ley tiene un "50 por ciento" de apoyo en el Congreso, pero que espera que el debate público ayude a que sea aprobado.

¿Y qué piensa de la crítica de que una empresa estatal que venda mariguana se convertirá en una burocracia inepta, con grandes posibilidades de corromperse al entrar en el negocio del narcotráfico?, le pregunté.

Mujica, que hasta ahora no había aclarado si está a favor de que la empresa encargada de gerenciar su proyecto sea estatal o privada, dijo que "una empresa privada es la que va a vender" la mariguana bajo estricto control gubernamental, tal como ocurre ahora con las ventas de bebidas alcohólicas.

¿Y si esta ley se aprueba, no convertirá a Uruguay en una meca turística para fumadores de mariguana?, le pregunté. Mujica respondió que su plan es "un mecanismo para uruguayos" que estarán registrados y tendrán una ración mensual, y que los extranjeros no podrán comprarla.

En cuanto a la crítica de que los precios más bajos de la mariguana producirán un aumento del consumo -como ocurrió cuando se abolió la prohibición del alcohol en Estados Unidos en la década de 1930-, Mujica señaló que se trata de un riesgo que vale la pena correr.

Cuando Estados Unidos levantó la prohibición del alcohol, "la gente al principio bebía un poco más...y el hecho es que Estados Unidos siguió viviendo, y hoy en día es una nación bastante próspera, ¿no?", dijo.

"Lo que no podemos hacer es seguir haciéndonos los tontos, disimular y mirar para el otro lado" mientras sigue aumentando el consumo y la violencia relacionada con el narcotráfico, concluyó Mujica. "Entonces, tratamos de ensayar otras armas".

Mi opinión: cuando leí por primera vez el proyecto de ley de Mujica proponiendo que el estado "asuma" el control del negocio de la mariguana, mi primera reacción fue pensar que Uruguay creará una nueva burocracia gubernamental, repleta de amigos del gobierno que probablemente terminarán fumándose los ingresos de las ventas de la mariguana o -peor aún- vendiendo drogas duras por debajo de la mesa.

Pero si el plan de Mujica es subcontratar una empresa privada de trayectoria conocida para gerenciar el negocio bajo regulaciones estatales -tal como ocurre con las empresas que venden whisky o cerveza-, y como dijo en la entrevista, quizás no sea una idea tan loca. Los ingresos podrían usarse para pagar programas de educación, prevención y tratamiento para combatir drogas más duras.

Lo que está claro es que la guerra contra las drogas no está funcionando, y está dejando decenas de miles de muertos en todo el hemisferio. Si se hace bien, experimentar con "nuevas armas" será mejor que no hacer nada.

De tuiteros y chacaleos

Ivonne Melgar (@IvonneMelgar)
Retrovisor
Excélsior

Hay cosas peores que un frustrado “chacaleo”. Por ejemplo: que los informadores acepten preguntas sembradas o a modo

La historia podría ser la de una engorrosa y rebuscada pregunta más de los ciudadanos sobre los usos y costumbres de los gobernantes.

Porque se afirma que en la todavía incipiente cultura de la rendición de cuentas hemos caído en excesos y la gente quiere enterarse de detalles sin trascendencia: que si comen mucho o poco, que si están sanos o enfermos y hasta qué tanto gastan cuando vacacionan.

Y el gobierno federal resiente, y con razón, el hecho de que mientras sus funcionarios no se dan abasto en el desahogo de las solicitudes de transparencia que reciben, los gobernadores retozan bajo la opacidad que han logrado mantener sobre sus actos.

Pero ojo, responder desde las oficinas de la administración federal a las solicitudes de información no significa siempre rendir cuentas.

Y eso es lo que detona la historia de la ciudadana que preguntó a la Presidencia de la República si existía una política para los integrantes del gabinete en torno al uso de Twitter, Facebook, Youtube y anexas.

La respuesta fue que no y que los funcionarios debían ceñirse a las reglas de los usuarios comunes y corrientes, y se incluyeron ligas de las mismas en internet.

La curiosa ciudadana se inconformó ante el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) y alegó que el gobierno del DF había difundido un manual para tales fines.

El sábado anterior el IFAI difundió la resolución en la que instruyó a la Presidencia de la República “buscar y, en su caso, entregar cualquier documento, incluyendo publicaciones en internet, en los cuales se describan los lineamientos a seguir por los Secretarios de Estado, o cualquier miembro del gobierno federal, respecto de la utilización de las redes sociales”.

A cargo de Jacqueline Peschard, el texto avalado por el pleno del Instituto instruye a la Presidencia a realizar “una nueva búsqueda exhaustiva de cualquier documento (...) respecto de todas las redes sociales, en todas las unidades administrativas que podrían contar con la información, en las cuales no podrá omitir a la Coordinación de Comunicación Social y se lo entregue a la particular”.

Argumentó la comisionada, entre otros puntos, que en el portal de Los Pinos existía un documento para los funcionarios tuiteros y que éste se le había negado a quien requirió la información.

Más allá de sofisticadas justificaciones de quienes procedieron con ligereza, el caso es una evidencia más del déficit que padecemos en el derecho a preguntar y en el deber de responder, dos tareas indisolubles en la vida democrática.

Habrá que esperar la respuesta que recibirá el IFAI de la Presidencia, cuya vocera, Alejandra Sota, anunció en abril de 2011 que el nuevo portal del gobierno buscaba convertir al mexicano en “el primer gabinete digital en el mundo”, por lo que todos sus integrantes estarían disponibles en Twitter y Facebook para comunicarse directamente con los ciudadanos.

El asunto es clave en un país donde las redes sociales ya son una plataforma del debate público y político.

Y sin embargo coexiste con una prensa que, paradójicamente, tiene que conformarse con el “chacaleo”, la entrevista que en bola los reporteros realizamos desde el pasillo o la banqueta, en busca de una declaración.

Esta práctica que se realiza desordenada e improvisadamente, en medio de codazos, empujones y tropiezos, reclama de la destreza de los camarógrafos para “agarrar el mejor ángulo” y coloca a los informadores en una competencia de gritos para captar con sus cuestionamientos la atención del interrogado.

Lo peor de esta desgastada tradición, fuente principal en México de las notas informativas del quehacer parlamentario y gubernamental, es que detenerse y responder son actos que quedan a discreción del funcionario o representante popular.

Y la paradoja resulta cada vez más evidente: los editores de los medios retoman como noticias los mensajes que las figuras públicas suben a Twittier, puesto que forman parte del debate, mientras sus reporteros hacen guardias banqueteras en espera de que un secretario de Estado o el líder de un partido se encuentre de humor para responder sus preguntas.

Hay cosas peores que un frustrado “chacaleo”. Por ejemplo: que los informadores acepten preguntas sembradas o a modo.

Sí, existen riesgos mayores que el desdén a los chacales de la prensa: caer en la complaciente ilusión de que los políticos y funcionarios tuiteros pueden informarnos de sus frivolidades y sustituir con éstas el deber que tienen de rendir cuentas y el derecho ciudadano —que los periodistas deberíamos representar y preservar— a preguntar.

De ahí la importancia de la resolución del IFAI sobre una engorrosa duda, en un momento donde corremos el peligro de confundir el derecho a la información con la publicidad.

¡Despierta México!

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

Hemos llegado a niveles espeluznantes de monomanía: todo lo que ocurre en el mundo, y por ende en México, está maliciosamente planeado por fuerzas que los despiertos, inteligentes, suspicaces nos desvelan con el sencillo método de mantenerse atentos al engaño sutil, a la manzana envenenada. Las redes sociales son una forma encantadora de relacionarse con los amigos, mostrarles nuestras fotos, subir nuestras canciones preferidas, notas que deseamos compartir. Pero la palabra “encantadora” tiene también un sabor a puchero de bruja, a caldos de Merlín hipnóticos que distribuyen los medios.

Si en otros siglos los humanos atribuyeron la peste a prácticas de brujería secretas, las nuevas generaciones encuentran la fuente del mal en los medios: la prensa corrupta, las televisoras al servicio de “los de arriba”, las cadenas multinacionales que nos imponen comida rápida o ropa, futbol, series de TV, cine de Hollywood: valores “ajenos a nuestra idiosincrasia” decía el PRI de antes… y los chavos de hoy. Macabro perol que Washington revuelve para manipularnos. “Manipulación” es el equivalente moderno de “brujería”. Está clarísimo que “la mafia” se conjura contra “la gente”, versión moderna del sesentero “pueblo”, versión sesentera del treintero “proletariado”.

El gran mal es que los medios “no son democráticos”. Y toda definición de eso conduce a un paraje bien conocido: la censura previa. Un puñado de opinadores vendidos a… a quien sea, pero vendidos, se emperra en mostrarnos un mundo del color que dicta “la mafia”. La gran conjura judía está algo desprestigiada. Lo de hoy no es tan concreto y observable, el mal es abstracto y consiste en hacernos creer que las apariencias son reales: Platón reducido a versión rústica de su duda ante el engaño de los sentidos.

El colmo: alguien en Facebook hizo una broma: el triunfo de la selección olímpica mexicana en Londres fue una cortina de humo para ocultar X que oculta Y que oculta Z. Ponga usted lo que quiera. No pocos lo tomaron como evidencia irrefutable. Que Brasil, nada menos que Brasil, se haya vendido, que el cabezazo del posible empate haya parecido tan real, que el ángulo de la portería haya sido el exacto para desviar el balón y no marcar el tanto, sólo demuestra el genio del jugador vendido y la sincronía de los conjurados, Brasil incluido. El pago para comprar la final olímpica es lo de menos: algo acordaron que los de a pie ni sospechamos. Y el porqué es evidente: cubrir la guerra de exterminio disfrazada de combate a la delincuencia. Una frase lo dice todo: “Los acusamos de corruptos, no de pendejos”. La falta de pruebas demuestra la habilidad del criminal. Sólo un televiso no ve tan magna evidencia.

La broma era tan extravagante que a muchos les pareció ajustada al espíritu de los tiempos y a la “manipulación” de los humanos. Nos engañan los gringos con que pusieron en Marte un aparatejo: ¡pero si está “científicamente comprobado” que los humanos no han podido crear un cohete que venza la atracción terrestre! Preguntar dónde se publicó esa comprobación es hacerle el juego al Poder. Un cartón genial, también en FB pone al Curiosity enviando imágenes de un desierto… pintado en una manta que unos marcianos ponen ante la cámara y así nos ocultan la futurista ciudad que hay detrás.

La idea de una naturaleza humana prístina, previa a todo roce social, a todo anuncio comercial, a todo guapo modelando los calzones que nos quieren vender y toda guapa con la belleza que el Poder desea infiltrar en las conciencias (por inescrutables pero siempre aviesos propósitos), es ingenua y conservadora: supone un estado innato de la conciencia humana sin mancha de influjos externos. Después nos manipulan y conforman a las exigencias del mercado. Medio suena a Rousseau, pero en trivial; se cree profundo y es frívolo. El clamor ¡Despierta México!, requiere un país dormido, mejor aún adormecido por una mafia, pocos, los ganones de siempre… y siempre sin nombre.

La “lucha contra la imposición a tambor batiente”, voceada en Atenco, es una obligación de los despiertos. Poco importa si universitarios escriben concluciones (sic). Entre las pruebas de la imposición del PRI están, certificadas ante notario: En Guerrero, 2 guajolotes; en Campeche, 2 patos; en Zacatecas, una gallina; en Veracruz, un cerdo; y un chivo que se encuentra por ahí… 2 destapadores, un trapo, un envase de refresco…

No, no es broma.

Novedad: Jacob, el suplantador en eBook:
http://www.amazon.com/dp/B0087WMZHO

agosto 17, 2012

Oportunidades

Macario Schettino

Hace exactamente 10 años, en el verano de 2002, México arañaba el 12% del mercado estadounidense. Habíamos crecido en los 10 años previos más de cinco puntos en el mercado más grande del mundo. Pero precisamente en ese verano empezamos a caer. La razón fue el ingreso de China a la OMC, que se sumaba a los bajos costos de producción en ese país y lo convertía en un lugar atractivo para moverse. Las empresas estadounidenses eso hicieron, movieron su producción desde Estados Unidos y México hacia China, que en el año 2000 apenas tenía el 8% del mercado estadounidense, pero para 2002 ya llegaba al 10%. China superó a México a inicios de 2003 y siguió creciendo hasta casi alcanzar 19% del mercado vecino en 2009. El bajo crecimiento de México en la primer década del siglo XXI se debió esencialmente a este fenómeno.

Pero así como la recesión de 2001 abrió la puerta a China y nos la cerró a nosotros, ahora ocurre lo contrario. De 2009 a la fecha China no sólo no ha podido mantener su ritmo de crecimiento previo (cada año agregaba un punto de mercado), sino que ha perdido un par de puntos del mercado estadounidense, y en el primer semestre de 2012 promedia 17%. México en cambio ha logrado recuperar el nivel que tenía hace 10 años, y en este primer semestre prácticamente hemos alcanzado los 12 puntos. Las empresas que hace 10 años se fueron a China están regresando, al menos en parte, hacia Estados Unidos y hacia México.

En esta segunda década del siglo XXI, entonces, las oportunidades para México parecen muy interesantes. En los últimos cuatro años hemos ganado dos puntos del mercado más grande del mundo, que es precisamente el ritmo que tuvimos en los años 90 (que permitió un crecimiento promedio de 6% en los últimos cuatro años de Zedillo). En aquel entonces parte del crecimiento en exportaciones fue el incremento en la producción (y exportación) de petróleo, hoy se logra a pesar de que nuestras exportaciones de crudo están estancadas.

La economía de Estados Unidos está sufriendo una profunda transformación que me parece no estamos percibiendo. No se trata sólo de la revolución energética que ya he comentado con usted (en los últimos seis años Estados Unidos ha incrementado su producción de petróleo en casi 2 millones de barriles diarios, y 5 billones de pies cúbicos de gas natural), sino de una reconstrucción de las manufacturas con base en tecnología. Pero como los servicios representan casi 80% de la economía, el impacto sobre el total no se alcanza a notar. Mientras el PIB de Estados Unidos crece apenas 1.5%, su industria lo hace tres veces más rápido. Y es la que nos compra a nosotros.

Sumarnos a esa dinámica es muy fácil. Basta quererlo. La revolución energética en Canadá y Estados Unidos no llega acá porque estorba el monopolio. La transformación tecnológica sólo nos llega indirectamente porque nuestras restricciones impiden un mayor efecto. Las reformas famosas que debimos hacer desde hace 15 años, no las hicimos y China se llevó el mercado.

La lista de reformas ya la conoce usted: fiscal, energética, laboral, más competencia. Pero estoy convencido de que la transformación más importante, la que permitiría finalmente liberar a México de sus atrasos no está en esa lista de reformas. Es un paso previo que tiene dos dimensiones. En ambas hemos avanzado, precisamente en estos 15 años.

Primero, nada será verdaderamente transformador en México mientras no logremos establecer firmemente el imperio de la Ley. Cuando los derechos de propiedad estén garantizados y los contratos se cumplan, México será verdaderamente otro. Eso permitirá un sistema financiero desarrollado (cuatro veces superior al actual, al menos) y hará relevante la investigación y desarrollo tecnológico, por poner dos ejemplos.

Segundo, para que México sea exitoso es imprescindible que queramos que lo sea. Es decir, necesitamos olvidarnos ya del siglo pasado. Necesitamos enterrar las creencias, costumbres y reglas que heredamos de esa apuesta equivocada. Vuelvo a insistir en que sólo Argentina tuvo un siglo XX peor que nosotros. Fuimos un fracaso absoluto, y lo fuimos por la forma en que quisimos dirigir la economía. Si queremos riqueza en México, hagamos lo necesario para que ésta pueda crearse. Y lo que se requiere para crear riqueza es libertad en los mercados, seguridad en los derechos, garantías en los acuerdos.

Inmerecidamente, la vida nos da otra oportunidad. Si nos liberamos, podemos aprovecharla.

¡Orgullo... toda la vida!

Paz Fernández Cueto
paz@fernandezcueto.com
www.pazgutierrez.com.mx
Reforma

Cuando hace tres años me disponía a ser diputada federal, invitada por el Partido Acción Nacional, no faltó quien me recordara esa frase lapidaria que confirma el desprestigio del que gozan los legisladores en nuestro país, sin más alternativa que tener que aceptarla como parte del paquete: el puesto dura tres años y la vergüenza ¡toda la vida! Otros parafraseaban frases aún más amenazantes: vas a ver qué feo es cuando te empiecen a diputear. Transcurridos estos años con la velocidad del tiempo, mi visión ha cambiado por completo después de haber vivido una experiencia para nada vergonzante. No es lo mismo ver los toros desde la barrera que lanzarse a torear, nadar en un mar revuelto repleto de tiburones, debatiendo ideas y posiciones distintas, como distinto es cada individuo que conforma el mosaico pluricultural de nuestro país. Fue difícil luchar contracorriente, debatir posturas ideológicas y lidiar con visiones políticas distintas, sin alcanzar la mayoría a la hora de votar. Si no se aprobaron las grandes reformas que planteamos desde el primer día de la legislatura, como la laboral, la fiscal o la energética, y si la reforma política resultó de tan poco alcance, no fue por falta de voluntad política de nuestro partido, sino por falta de acuerdos con una oposición poco solidaria y en su momento irresponsable. Sin duda 500 diputados son muchos para ponerse de acuerdo y no estoy en contra de reducir el número de legisladores. Hace falta la profesionalización de quienes aspiren a cargos legislativos, sin embargo, no podemos esperar contar con una bancada conformada exclusivamente por expertos o intelectuales. Una de las cosas que aprendí es que solo quien ha experimentado las carencias y necesidades de cada comunidad es capaz de comprometerse por sus causas, y que México, no siendo un país de letrados en su inmensa mayoría, debe contar entre sus legisladores con líderes sociales que dignamente los representen. Conocí a personas muy valiosas, diputadas y diputados que alcanzaron su curul a fuerza de tenacidad y esfuerzo, algunos con experiencia legislativa cuya pericia se notaba de inmediato por sus intervenciones en tribuna, y otros que, como fue mi caso, sin previo conocimiento parlamentario aunque sí con una trayectoria social de compromiso y dedicación, tuvimos que aprender sobre la marcha todo lo referente al quehacer legislativo. Ya me había advertido un amigo ex legislador al participarle mi inquietud ante mi inexperiencia: "no te preocupes, Paz, esto es como la olla exprés, te cueces rápido como los frijoles". Y así fue, cada día propició un nuevo aprendizaje, desde saber moverse en este mundo a escala que se concentra en San Lázaro, hasta lograr subir iniciativas respondiendo a requerimientos de los grupos sociales. Como secretaria de la Comisión de Educación logramos acuerdos importantes con los distintos grupos parlamentarios, sin faltar resistencias y oposiciones de quienes se mueven por intereses sectarios, como la iniciativa que presenté proponiendo la Evaluación Universal de los Maestros que, por cuestiones políticas, no prosperó. Que no haya sido aprobada la reelección de diputados y senadores para un periodo más fue una lástima. Se evitaría el brincadero de una a otra Cámara de políticos que carecen de méritos propios. Al país le resulta muy caro el aprendizaje legislativo teniendo que empezar de cero cada tres años, pudiéndose capitalizar la experiencia de diputados y senadores si la sociedad decidiera premiar su buen desempeño.

La experiencia de haber sido diputada valió la pena, no porque todos mis intentos hayan sido exitosos, ni porque piense que no hubiera podido trabajar más y mejor. No salieron las grandes reformas pero sí avanzamos en temas significativos de trascendencia social. En educación dejamos listas para su aprobación reformas a la Ley General de Educación en materia de Educación Inclusiva, reconociendo el derecho a la educación a las personas que sufren discapacidad. Me voy contenta por haberse aprobado en ambas Cámaras y publicado en el Diario Oficial reformas a la Ley General de Salud en su capítulo de salud materno-infantil, con el objeto de reducir la mortandad materna y apoyar en todo momento a la mujer en su maternidad. Falta mucho por hacer, esto es lo que me motiva a seguir trabajando por mi país, ahora desde la sociedad civil, la trinchera que me corresponde.