agosto 17, 2012

Assange: aun así, prisionero

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

Lo curioso ahora que el gobierno de Ecuador le concedió asilo diplomático, es cómo le hará Julian para llegar a Sudamérica.

La historia de Julian Assange comenzó en 2010, cuando se convirtió para algunos en una suerte de héroe, dadas aquellas revelaciones que su WikiLeaks hizo en varias publicaciones del mundo. Aquellos documentos que, gracias a sus habilidades para el hackeo, logró obtener de archivos gubernamentales y que pusieron en evidencia muchos secretos de Estado de las grandes potencias del mundo.

Para muchos, la hazaña de Assange fue un ejemplo de lo que la libertad de expresión debe ser; según otros debió ser un acto que le costará la libertad, pues lo dado a conocer por el sueco era información obtenida de manera ilegal. Muchos países, México uno de ellos, fueron presa de la ola de revelaciones que por semanas mantuvieron tensas las relaciones diplomáticas de los gobiernos que se veían envueltos en el escándalo. Y es que a ninguno le gustó ser expuesto desde su lado más vulnerable, el de la intimidad de un cuarto de guerra.

Pero no, la historia de Assange va más allá de su WikiLeaks y las filtraciones de información. Y es que, curiosamente, la persecución de la que es objeto por parte del gobierno sueco y del británico va por un par de acusaciones por abuso sexual de dos mujeres afiliadas al Partido Pirata sueco.

Y es que, al conocerse estos cargos al mismo tiempo en que Assange revelaba información diplomática, fue evidente que el caso tomó varios tintes. Los simpatizantes de la labor de WikiLeaks no perdieron tiempo en señalar que tales acusaciones sólo tenían una finalidad de censura, de intentar callar a quien sacaba a luz trapos sucios de los gobiernos y, por supuesto, Julian se escudó en tal discurso, y con él llegó a Reino Unido, donde finalmente se entregó a las autoridades a finales de 2010, fecha en que no ha logrado pisar las calles con plena libertad, pues aunque se le concedió libertad condicional, estaba obligado a mantenerse en una residencia en Norfolk, la misma que dejó hace un par de meses para trasladarse a la embajada de Ecuador en un misterioso operativo, pues nadie supo cómo fue que lo llevó a lo que se considera territorio ecuatoriano, por lo que la orden de aprehensión en su contra no puede surtir efecto.

Lo curioso del caso, ahora que sabemos que el gobierno de Ecuador le concedió asilo diplomático, es cómo le hará Assange para llegar al sur del continente americano. Y es que, luego de la negativa del gobierno británico de concederle un salvoconducto que le permitiría trasladarse a un aeropuerto para viajar a Ecuador, no tiene vía legal para irse; si pone un pie en la calle será detenido y muy seguramente enviado a Suecia para que enfrente los cargos de abuso sexual por los que inició su peregrinaje en busca de asilo.

Así, Julian Assange ganó el asilo diplomático, pero, irónicamente, sigue y seguirá dentro del edificio de la embajada de Ecuador. Ahí, con la certeza de una libertad concedida en el país latinoamericano, pero que no alcanza; es decir, preso, de todas formas.

Addendum. Y AMLO está atrapado en l990, dice que “el TRIFE tiene pruebas para invalidar la elección”. Al parecer, nadie le ha avisado al Peje que ya no se llama TRIFE, sino TEPJF... que alguien le pase el memo.

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