agosto 15, 2012

Chivos y patos

Sergio Sarmiento (@sergiosarmient4)
Jaque Mate
Reforma

"No debemos cometer el error de 2006 de desconocer al próximo presidente". Graco Ramírez

Chivos, gallinas y patos vivos son algunas de las pruebas adicionales que Andrés Manuel López Obrador hizo registrar ante notario ayer y que serán sometidas al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para invalidar la elección a la Presidencia de la República. No estoy seguro de qué harán los magistrados con los animales. Me pregunto si tendrán que interrogarlos para que ratifiquen sus declaraciones. Y después del interrogatorio, ¿se les mantendrá en algún corral en el edificio de la sala superior? Después de todo, destruir o deshacerse de pruebas es un delito.

Estos animales son presuntos obsequios para inducir el voto por el PRI. Supongo que López Obrador cuenta con declaraciones de los sobornados que testificarán que, efectivamente, los animales se les dieron a cambio de sufragios. Al final, sin embargo, será complicado, si no imposible, probar que realmente los animales fueron una forma de cohecho. El número total de pruebas adicionales, por otra parte, asciende a 3 mil. Difícilmente comprobarían la compra de 5 millones de votos.

Poco le importa eso a Andrés Manuel. Este 12 de agosto ya advirtió a los magistrados que no aceptará "argucias legaloides". Las pruebas del fraude serán llevadas al Tribunal en un tráiler de 25 toneladas para que éste "luego no diga que no las ve".

No todos los perredistas muestran la misma confianza en la contundencia de las pruebas. Graco Ramírez, el gobernador electo de Morelos, declaró este 13 de agosto: "Vamos a atenernos al resultado de las elecciones que dé el Tribunal". A pesar de que antes de las elecciones del 1o. de julio estos dos políticos dejaron de lado sus diferencias, por lo que Graco se presentó en el cierre de campaña de López Obrador en la Ciudad de México, el morelense se ha distanciado nuevamente del tabasqueño. "No debemos -dijo- cometer el error de 2006 de desconocer al próximo presidente y perder el tiempo y provocar que el PAN y el PRI se pongan de acuerdo". Graco se preocupa por "el demérito de todo ese voto recibido por los ciudadanos, que es muy grande a favor de la izquierda".

Como otros militantes de la izquierda, Graco no desea continuar por la senda de las impugnaciones. Quizá duda que unos chivos, gallinas y patos puedan convertirse en fundamento legal para declarar la invalidez de la elección. Lo ha dicho el propio Arturo Núñez, gobernador electo de la izquierda en Tabasco y abogado de López Obrador: "Al amparo del voto secreto demostrar que el voto es comprado es imposible".

La opción que plantea Graco es la más sensata. La izquierda debe aprovechar la fuerza que ha obtenido en los comicios del 1o. de julio, que le fueron muy favorables pese a las protestas de López Obrador, para impulsar una agenda de izquierda. Andrés Manuel pudo haber hecho esto desde 2006, pero prefirió enfrascarse en un esfuerzo inútil por demostrar que él era el presidente legítimo de México.

Quienes militan en la izquierda democrática en México tienen sin duda temor de que se repita el escenario del 2006. Corren el riesgo de que sus esfuerzos por fijar una agenda legislativa se desvanezcan ante protestas inútiles que solo buscan defender el interés personal de López Obrador.

Los gobernadores de izquierda "tenemos un consenso ya -dice Graco- de atenernos al resultado del Tribunal". Quieren evitar que el PRI y el PAN definan por sí solos la agenda política. La izquierda democrática quiere, y con razón, una participación en los acuerdos de gobierno. No desea perder la oportunidad solo para pastorear los chivos, gallinas y patos de López Obrador.

CFE

El presidente Calderón invitó a los ex directores generales de la CFE a celebrar el 75º aniversario de la CFE. También tuvo al senador priista Francisco Labastida. Defendió en la ceremonia la extinción de Luz y Fuerza del Centro, que fue una de las medidas más importantes de su gobierno.

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