agosto 02, 2012

Reencuentro ciudadano desde la trinchera legislativa

José González Morfín (@jglezmorfin)
Presidente del Senado de la República
El Universal

El Poder Legislativo es la ruta por la que necesariamente debe transitar la transformación del país. En el México democrático de hoy no puede ser de otra forma. El Partido Acción Nacional lo sabe muy bien, debido a que desde que tuvo representación en el Congreso, no ha dejado de proponer e impulsar los grandes cambios; en sus inicios fue en coordinación con otras fuerzas políticas, después, a través del impulso de un proyecto netamente panista y ciudadano y, posteriormente, con el avance de una necesaria transición de un régimen autoritario hacia uno democrático.

Es indudable que en los últimos años la consolidación de nuestra democracia ha caminado a paso lento en comparación con sus etapas anteriores. Ello se debe principalmente a que el PAN, como gobierno, nunca sucumbió a la tentación autoritaria de avasallar e imponer. Por el contrario, Acción Nacional fiel a sus principios democráticos, siempre ha privilegiado el diálogo y la negociación de cara a la ciudadanía para impulsar los cambios que ésta exige.

Los avances democráticos han sido más lentos porque quienes se resisten lo hacen amparados, perversamente, en nuestras reglas democráticas de respeto y tolerancia, en espera de tiempos mejores para sus intereses; un claro ejemplo de ello ha sido el retraso en la reforma laboral, la ausencia de ésta obstaculiza el acceso de nuestros jóvenes al mercado de trabajo y permite aún a muchos sindicatos seguir operando, paradójicamente, en contra de los intereses de sus propios agremiados.

Por ello, en los próximos meses el Congreso será la principal arena en la que el PAN dará la batalla por ahondar y consolidar la transformación de México con sus grupos parlamentarios en ambas Cámaras.

En ese terreno republicano es donde el PAN impulsará en gran medida su renovación como partido político, un partido que se reencuentra con sus valores y principios pero, sobre todo, que coincide con los ciudadanos, con sus intereses y esperanzas.

Cada legislador panista tiene desde ahora el reto, apelando a nuestra tradición parlamentaria, de impulsar ese reencuentro del partido con los intereses ciudadanos a través de acciones legislativas tangibles dirigidas al bien común y el interés nacional.

En cada propuesta, debate, mesa de diálogo y de rendición de cuentas, discusión, acuerdo, comisión, los legisladores panistas tenemos la obligación de participar representando el interés ciudadano, nada por arriba de éste y nada debajo del mandato que nos dieron con su voto el pasado primero de julio millones de mexicanas y mexicanos.

Hoy más que nunca los legisladores de Acción Nacional estamos obligados a dar respuestas, sin titubeos ni simulaciones, a las demandas ciudadanas y a construir mayorías dirigidas a elevar el bienestar de las familias mexicanas. Lo haremos desde una óptica de reencuentro con nuestro espíritu y de apertura para renovar nuestro vínculo con los ciudadanos.

En diversas ocasiones hemos dicho que la tarea del legislador, como representante, en su encomienda de diputado o senador, es ajustar el marco legal a las necesidades de la sociedad mexicana; en esa tarea continuaremos bajo los principios de Acción Nacional.

Desde la trinchera legislativa el PAN va decidido a recobrar lo extraviado, a recuperar la causa ciudadana con la que logramos que México arribara al siglo XXI como una nación democrática y pujante, más grande y fuerte que los desafíos que ha enfrentado. En el Congreso de la Unión el Partido Acción Nacional dará la batalla para que ese México se mantenga unido y sea mejor. En el Legislativo el PAN va a ciudadanizar la política porque la va a poner a trabajar por y para los ciudadanos. Ese es mi afán y junto con los legisladores panistas sé que lo vamos a lograr, no daremos tregua.

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